35
Las prendas chocan con mi rostro al momento en el que Ezra me las lanza, al igual que a Tina, la cual he perdido de vista por el montón de ropa.
—¿Cómo por qué tienes tanta ropa femenina? – pregunto, buscando a Tina entre la ropa.
—Eso es… secreto – dice Ezra, lanzándonos más como si su ropero no tuviese fondo.
—Y luego te quejas de los mujeriegos – murmura Javis, mirando algunas prendas.
—Oh dios – escucho a Tina hablar, por lo que retiro algunas prendas más y ella aparece entre esas, sosteniendo algo con su mano. – Por favor, dime que esto es nuevo – dice ella, mirando con asco una ropa interior de mujer.
—¿Quieres que sea sincero o te mienta? – pregunta Ezra y Tina lanza lejos la prenda. Claramente no es nuevo.
Finalmente, el pelinegro termina de sacar la ropa y se sienta junto a Javis, esperando a que elijamos algo, pero es imposible.
La mayoría de las prendas son provocativas y definitivamente no planeo asistir así a un baile, menos con chicos alrededor que buscan a su presa.
Yo no soy así.
—Nada de esto me gusta – los miro, dejando caer algunas prendas que tenía en mi mano.
—Es lo que hay – comenta Ezra, encogiéndose de hombros. – La chicas no dejan ropa a base de gustos de los demás.
—Pero esto afirma que tienes gustos muy… – habla Tina, mirando con asco algunas prendas. – Sexuales…
—No lo negaré – sonríe abiertamente. – Camille y yo solíamos tener muchos juegos sexuales, ya saben, pretender que somos otras personas o… incluso seres sobrenaturales.
—Oculta tu erección – dice Javis, lanzándole ropa, haciendo que él ría, para después ponerse de pie. – Tengo una mejor idea – ambas lo miramos, esperanzadas por su mágica idea. – Yo tengo un par de disfraces de otros años – suspira. – Vengan a mi habitación.
Los tres lo seguimos sin dudar.
Solo caminamos unas puertas más, llegando casi al final del pasillo, en donde pude ver una puerta que me dio una sensación de seguridad y… comodidad.
Algo realmente extraño.
—Es su habitación – dice Javis, detrás de mí. – Desconozco si esté ahí, pero… si quieres puedes hablar.
—No está ahí – dice Ezra, lo que me hace mirarle.
—¿Cómo lo sabes? – pregunto, algo desilusionada.
—Él siempre deja la puerta entreabierta – dice él, recargándose en la pared, sin dejar de mirar la puerta. – No le gusta cerrar.
—¿Hay alguna razón para ello? – pregunta Tina, extrañada.
—Por si alguna vez necesita ayuda – suspira. – La puerta nunca está cerrada. Después de lo sucedido en misiones… – yo la miro confundida. – Él ha estado a punto de morir en muchas ocasiones, así que eso lo lleva a tomar precauciones.
—Cómo el dejar abierto – afirma Javis y Ezra asiente. – Comprendo… nunca había prestado atención.
—Nunca estabas – dice Ezra, riendo un poco. – Te la pasas mucho con Joselyn y bueno, no te percatas de problemas importantes.
Nadie dijo nada más.
Javis se quedó pensativo, lo noté por su silencio al abrir su habitación y dejarnos entrar, para después buscar en su closet, sin pronunciar nada más.
Su habitación es tan peculiar, muy distinta a la de Ezra, la cual era con tonalidades verdes, con algunas figuras de acción decorando y claro, un set estilo gamer que va con su personalidad. Mientras que la de Javis es oscura, con algunos cuadros en blanco y negro, ya sea de paisajes o de unas simples manchas que se considera arte a perspectiva de las personas y un enorme estante con tantas botellas de perfumes en ella, como si fuese un aficionado a ello.
Su habitación es más sombría, más apagada, tal cual su personalidad, siendo sincera.
Tina y yo nos sentamos en la cama, esperándolo, mientras Ezra mira por la ventana sin decir palabra alguna, formando un enorme silencio algo incomodo, pero necesario para poder pensar cada uno en sus problemas.
Sé que Ezra piensa en Camille, en el hecho de haber tenido mucho tiempo saliendo con ella y ahora el estar sin ella por un error cometido.
Tina podría estar pensando en su madre y en el hecho de preocuparse por su integridad, por su salud y lo más importante, por sacarla del peligro que está por venir.
Javis quizá piense en que debemos utilizar mientras está encerrado en el closet.
Y yo, solo pienso en terminar con esto, en rescatar a Colin y buscar más información de la profecía, en saber quiénes son las tres chicas restantes, que ahora mismo, pienso que no deben encontrarse en esta dimensión, ya que el instituto no podría albergarlas como si nada y dejarme a mí sola con todos los problemas relacionados con eso.
Solté un suspiro a la vez en la que Javis sale con ropa en sus manos, aquella ropa bien planchada y en bolsas para cubrirla.
Me sorprendió aquello, pero siendo sincera, Javis se ve que es un chico que cuida todo lo que le pertenece.
—Elijan algo – dice él, poniéndolas en su cama.
Tina y yo nos miramos, para después mirar cada prenda, tratándola con cuidado, sin mancharla o arrugarla, tan solo tomándola con delicadeza.
Ella toma uno que parece ser de Sally, perteneciente a la película “The Night Before Christmas”.
Mientras que yo miro con calma, buscando aquel que pueda ser ideal para mí.
Y es que, todos parecen perfectos, aunque se nota que son de pareja, por aquel otro disfraz que hay de hombre que le combina perfectamente. Ahora puedo decir que, definitivamente Joselyn tiene muy buen gusto.
Tomé uno de ellos, también del universo de Tim Burton, pero esta película es la de “Corpse Bride”.
Javis soltó un suspiro al momento de tomar el vestido, a lo que sonreí tras ver su rostro nostálgico.
—Su favorito – murmura él, aunque parece más para sí mismo.
Toco con delicadeza la tela, sintiendo la suavidad de ella.
—Joselyn tiene muy buenos gustos – murmuro, a lo que él frunce el ceño.
Parece querer decir algo más, pero se lo guarda, tan solo toma el traje que lo acompaña y lo abraza hacia él, para después mirarme.
—Si no te molesta, quisiera usar este – murmura y yo sonrío levemente.
—No te preocupes, al fin y al cabo, es tu ropa – le respondo y él sonríe igual
Tina y yo nos maquillamos con lo que Javis ha guardado por años, por lo que nos sirvió bastante, pero los chicos no se quedaron atrás, Javis también se maquilló como su personaje, mientras que Ezra termina de vestirse del gran Gatsby.
Al parecer, es la película favorita de él y Camille.
Nosotros no juzgamos su decisión, simplemente nos miramos al espejo ya listos y partimos hacia el instituto en una camioneta que, al parecer, pertenece a Ezra, por lo que tardamos un poco más, tras el inmenso bosque que cada vez lo noto más oscuro y peligroso.