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La sonrisa de Michael me hizo sentir cómoda, de alguna manera, en entorno familiar, por lo que no dudé en lanzarme a sus brazos, rodeándolo con mis brazos.
El rubio pareció sorprendido, pero tardó unos cuantos segundos en corresponder aquel abrazo, rodeándome con fuerza, pero no con el fin de lastimarme, sino para mostrar la calidez de ser humano.
Poco a poco comencé a sentir como va desapareciendo al momento en el que yo me siento cada vez más ligera.
Nora apretó mi mano para después desaparecer igual, mostrándome una sonrisa y a la vez, haciéndome sentir segura, ya que no me encuentro sola.
Ahora sé que tengo una hermana que permanecerá a mi lado en todo momento, por lo que tengo esa seguridad en mí para poder enmendar todo error que ha sucedido.
Cerré mis ojos, para después ponerme de pie y mirar aquella salida, notando como el caos se sigue desatando, por lo que corrí.
Me lancé sin pensarlo, llegando a la realidad en la cual se encuentran todos a punto de ser derrotados, pero la Sylver villana me mira, claramente molesta.
Los chicos me miran sorprendidos por ver a dos Sylver en la misma habitación, mientras Tina sonríe, dándose cuenta de que todo ha funcionado.
Alzo mi mano hacia ella, notando como se prepara para correr hacia mí, para después sentir el dragón saliendo de mí, dirigiéndose a su cuerpo para después impactarlo con fuerza, haciendo que la Sylver villana se disuelva en el aire en forma de neblina oscura, no sin antes soltar un respiro helado que ha llegado a nosotros con rapidez.
Pude notar como los chicos se tensan, pero yo solo puedo pensar en que esto no ha terminado y lo terrible está a punto de destrozar todo.
Llamé al dragón, el cual se posiciona frente a mí, mirándome con una dureza que no me da miedo, que solo me hace tenerle respeto, por lo que aquella criatura de fuego se fusiona conmigo, haciéndome sentir completa.
Más humana.
Con mi esencia intacta.
Miro a los chicos, los cuales me miran atónitos.
—Eso me ha calentado – murmura Oliver, para después sonreír y caminar hacia mí. – Sylver… eres increíble.
Sus brazos me rodean, sorprendiéndome bastante, pero no pude evitar reír un poco.
Los demás no se quedan atrás y me abrazan con fuerza, aliviados por seguir con vida, ya que, tanto ellos como yo, hemos estado en peligro de muerte.
—¿Qué demonios era eso? – pregunta Ezra, ya estando separados.
—Blair – murmuro, viendo como ellos parecen extrañados.
—¿Blair? – pregunta Javis, confundido. – Pero… ella no es mala…
—Ella me hizo esto – trago saliva, con algo de miedo por las reacciones. – La vi en el otro lado…
—¿El otro lado? – pregunta Oliver. – Vaya… creí que eso era solo un mito.
—El otro lado no es un mito – habla Tina y todos la miramos. – Es el camino antes del mundo de las almas en pena. Las almas custodiadas por sus atroces crímenes – saca una libreta que pareciera ser más un diario, como los de Lysandro, pero se nota tan distinta, tiene algo que lo diferencia de los otros. – Ahí se albergan las almas que no han podido ascender por tener una última misión en el mundo terrenal.
—Michael… – murmuro y ahora todas las miradas se dirigen hacia mí.
—Su misión es salvar al prodigio de su emblema.
—Pero él mencionó que es prisionero de su propia consecuencia…
—Claro, el otro lado también tiene su prisión, no puede dejar ir a esas almas, no sin antes completar la misión. Pero claro, hay algunos que han cometido actos que desafían todo aquello que los hace ascender. Es como si… hubieran cometido un error que los sigue ligando hasta terminar con ello.
—Entonces… él ascenderá hasta que logre soltar esa ligadura con el mundo terrenal.
Suspiré, caminando de un lado para otro, intentando analizar todo lo que ha sucedido y sucederá en las próximas horas, ya que, estoy segura de que Blair no se ha ido del todo y ahora querrá hacer más daño.
Involucrando, por supuesto, a Colin, y quizá a mis amigas.
Tomé asiento por un momento en una silla cercana, notando las miradas en mí, lo que no me incomoda, pero si me hace pensar más en las soluciones que podrían existir.
—¿Qué planeas hacer? – pregunta Javis, rompiendo el silencio.
—Destruirla – murmuré, alzando la mirada hacia él. – No tengo otra opción.
—Y si… ¿Recapacita? – pregunta Ezra, dudando un poco de sus palabras. – Es decir… no tiene mucho que se fue de misión.
—Fue un año entero – habla Oliver, alzando la ceja. – Y bueno, con unos meses más, pero… ha pasado mucho tiempo realmente, algo debió suceder como para cambiar, pero… nada justifica que haya querido asesinar a Sylver y de paso asesinarnos a nosotros, porque esa Sylver villana gótica – reí por el tonto apodo que puso. – Quería asesinarnos, no jugar al té con nosotros mientras chismeamos sobre chicos – Ezra rueda los ojos. – Estoy en lo cierto y lo sabes.
—Oliver tiene razón – hablo, poniéndome de pie. – El chiste es saber cuándo actuar.
—Será difícil – dice Ezra, rascándose la nuca. – Hoy es el baile.
—¿Baile? – frunzo el ceño.
—El de Halloween – alza la ceja Javis, a lo que caigo en cuenta.
Estuve perdida en pensamientos sobre lo sucedido, que olvidé por completo el hecho de que es el baile que Blair misma lo organizó y claro, debió obligar mentalmente a Colin para ir con ella, por lo que debo detener sus planes malvados.
—Hay que hacer algo al respecto – hablo. – Debemos detenerla, nuestros amigos están en riesgo.
—No puede ser – dice Oliver, claramente alterado, lo que nos asustó un poco a todos. – Debo alistarme, no puedo perder mi cita con Catherine – sin decir más, salió corriendo del laboratorio, supongo que en dirección hacia su habitación para arreglarse.
—Genial, hasta el más mujeriego tiene una cita – bufa Ezra, sentándose en una silla cercana.
—Fue tu propia decisión el no tener cita – le responde Javis, a lo que Ezra lo mira.
—Yo solo bebí alcohol y esa chica se acercó a mí, no fue mi culpa – alza las manos, a lo que yo río amargamente, mientras niego con mi cabeza. – ¿Algún problema? – me doy cuenta de que se encuentra mirándome con molestia.
—Pues tu incredulidad – alzo la ceja y él me imita. – Quieres justificar tu infidelidad con el hecho de estar borracho. Cuando en primer lugar, no debes coquetearles a otras chicas.
—Oliver lo hace todo el tiempo – dice el pelinegro, molesto.
—Oliver no tiene, o tenía novia – responde Javis. – Y tu decidiste salir con otras chicas teniendo a Camille.
—No seguiré con este tema – bufa el pelinegro, para después mirarnos. – Ustedes tampoco tienen citas.
—Mi novio está con una loca maniaca que lo controla mentalmente y… Javis no sé – suspiro, para después fijar mi mirada en él.
—Yo fui vetado por… – Javis se rasca la nuca con incomodidad. – Haber estado envuelto en un problema que no fue problema.
—¿Hablas de…? – me quedé callada y él asintió, como si leyera mis pensamientos.
Está claro que Joselyn debió molestarse por vernos en aquella posición que pareció muy comprometedora, en la habitación. Pero la comprendo, si estuviera en su lugar, pensaría cosas malas.
Pero si escuchase la otra versión, comprendería que todo fue por salvar la vida de una amiga, por ayudarla, como lo hizo Javis, aunque él no lo vea de ese modo, aunque él diga que nunca salvaría a nadie, pero claramente eso es salvarle la vida a alguien.
Pero no lo haré cambiar de opinión, simplemente dejaré pasar el momento y averiguaré si no sucederá de nuevo.
Miré a Tina, la cual parece algo incomoda por la escena.
—Miren el lado bueno, no necesitamos una cita… – murmuro, no tan segura de mis palabras.
—Definitivamente te golpeaste la cabeza – dice Javis, alzando la ceja. – Teniendo novio es imposible que pienses con claridad esas cosas.
—Bueno, intento pensar en… otras cosas – suspiro y le miro. – Lo lamento por meterte en esto, ahora por mi culpa Joselyn piensa mal de ti – hablé, sincera.
—No importa lo que piense ella – dice, agachándose a mi altura. – Hay cosas más importantes ahora, como el hecho de evitar que cierta pelirroja destruya el mundo y utilice las almas en pena para desgastarme – toma mi mano. – Ahora, iremos a un baile.
—Esperen – habla Tina y la miramos. – ¿Cómo nos vestiremos?
—Oh, eso es sencillo – dice Ezra, sonriendo.