33
Nora lanza el primer ataque lleno de purpurina, haciendo que Blair suelte un grito gutural al momento en que me suelta y me hace caer al vacío, haciéndome pasar con rapidez aquel puente en el que me encontraba hace un momento.
Cierro mis ojos, soltando el aire retenido, mientras una lágrima sale involuntariamente, recorriendo mi mejilla con rapidez por el movimiento.
Pero Nora, siendo un enorme ángel, vuela hacia mí y me toma entre sus brazos
Abro mis ojos y puedo ver algo similar que tuve en mi sueño, donde ella me salvó, la diferencia es que ahora ella tiene aquellas alas brillantes, lo que no me extraña, ya que, ahora mismo es mi ángel que me ha salvado en este preciso momento.
Ella, con suavidad y cariño, me deja en el puente, lo que me permite ver como Blair vuela hacia ella y comienza a atacarla con alguna habilidad que desconozco.
La neblina vuelve a hacerse presente, cubriendo todo a su paso al momento en que lanza parte de esa neblina, ahora teñida de rojo, en dirección hacia Nora, haciéndola con forma de lanza, logrando darle en un costado, lo que provoca que mucha purpurina salga volando por los aires.
Nora cae de golpe al suelo, por lo que corro hacia ella y sostengo su cabeza con delicadeza, pudiendo sentirla con claridad, como si fuese real.
Como si ella fuese de carne y hueso, lo que me sorprende, ya que, ella, en un principio, siempre fue una simple fantasma, o algo por el estilo.
—Nora…
Mi voz sale apenas, junto con las lágrimas cayendo sin parar al verla tan débil, tan dañada.
—No debiste… tú… no debiste arriesgarte – acaricio con suavidad su mejilla, con las lágrimas en mis mejillas. – No por mí…
Ella tose un poco, escupiendo algo de sangre, al momento en el que me mira, con una diminuta sonrisa en su rostro.
—Es lo que hacen… las… hermanas – murmura ella, alzando su mano hacia mi rostro, retirando las lágrimas.
Sentí como mi mundo cayó en un abismo.
La sangre se me heló y las palabras no pudieron seguir saliendo.
Simplemente me quedé en shock, sin siquiera saber que más hacer, tan solo pude abrazarla hacia mí, teniendo cuidado para no lastimarla, pero con la sensación de que si no lo hago, la perdería para siempre.
—Oh… vaya… – escucho la voz de Blair. – Un momento familiar… me dan asco… me dan tanto asco que no merecen vivir.
Alcé la vista hacia la pelirroja, sintiendo la furia de nuevo en mí.
Pero ahora no puedo quedarme sin hacer nada.
Ella simplemente sonríe, para después alzar sus manos, moviéndolas de una manera tan extraña, como si sus dedos temieran perder su movilidad.
Cierro mis ojos, pidiéndole de nuevo ayuda al dragón, sintiendo el calor recorrer mi cuerpo por completo, sin quemar a Nora.
Aquel dragón parece diferenciar quien es bueno y quien no lo es, ya que sale de mi pecho, haciendo que me arqueé un poco hacia atrás, mientras el grito sale de mi boca, quemando mi garganta conforme más esfuerzo hago.
El dragón se dispara en dirección hacia Blair, la cual lanza su ataque hacia mí, pero el dragón lo intercepta, como si se alimentara de su ataque, haciendo que el rostro de Blair se desfigure, para después sentir el impacto en ella, haciéndola caer al suelo.
Me pongo de pie, con los ojos ardiendo en llamas, la cual se expande hacia mi cabello, haciéndolo mover con rapidez, como si un viento nos chocara con furia.
Pero todo se trata del poder de dragón, que, con el movimiento de sus alas, crea un remolino de fuego en el que nos rodea a las tres, pero, justo en el lugar de Blair, unas dagas del fuego mismo salen del remolino, atacándola sin piedad.
Al fijar mi vista hacia las dagas de fuego, puedo ver a un Michael atacando, como si se estuviese ocultando entre el fuego, utilizándolo para su beneficio, lo que me hace sonreír, para después mirar a la pelirroja, la cual parece realmente molesta.
—Esto… no… se queda… así. – murmura ella, escupiendo sangre – Llegará el día… en que… traicionarás a tu familia y… te unirás a mí… – los ataques hacia ella comienzan a ser más violentos. – Cumpliendo la profecía que… te ha perseguido por… años… desde tu… nacimiento.
Y sin más, se esfuma.
Convirtiéndose en neblina, para después deshacerse, cayendo por el abismo hasta perderse de mi vista, por lo que corrí hacia Nora, la cual me sonrió.
—Estaré bien – murmura ella, tosiendo un poco, por lo que me agacho a su altura y acaricio su rostro con suavidad. – Eso solo puede hacerme daño en esta realidad. – me mira. – Pero… solo si tú estás presente…
—¿Qué es este lugar…?
—Es el otro lado, el verdadero – escucho la voz de Michael detrás de mí, por lo que me giro rápidamente, viéndolo tan radiante, tan… humano. – Aquí pertenecemos…
—Pero… Ella también se encontraba aquí…
—Es extraño… pero sentí un presencia extraña en ella – frunce el ceño. – Es algo que jamás vi, y eso que llevé muchos años con vida, pero… hay cosas que no podemos buscar sin caer en un peligro del que no podríamos salir – baja la mirada, llegando justo frente a mí, a mi altura. – Es por ello que seguimos en esta realidad.
—Somos prisioneros de nuestra propia consecuencia – murmura Nora.
—Prometo ayudarlos – murmuro, tomando la mano de Michael, sintiéndola tan real, lo que me hace sentir un escalofrío. – Pronto serán libres, pronto podrán ascender.