28
Sentí mi cabeza dar vueltas al momento en que despierto.
Un olor a pintura llena mis fosas nasales, lo que me hace cubrir mi nariz con el dorso de la mano, pero inmediatamente siento algo frío y húmedo cubriéndola, lo que me hace despertar de prisa, viendo mis manos completamente rojas, al igual que mis sábanas.
Me puse de pie, notando mi ropa de la misma manera, por lo que corrí al baño para darme una ducha y vestirme con algo cómodo.
Al salir, tomé las sábanas y las tiré junto a la cama, sin comprender el por qué estoy de esta manera, pero a la vez asustada por el color intenso.
Salí de la habitación para encontrarme con el pasillo lleno de chicas que parecen ir de prisa hacia la salida del instituto, por lo que las sigo, sin saber lo que sucede.
Afuera hace algo de frío, por lo que me abrazo a mí misma, viendo como las chicas murmuran entre ellas mientras señalan una pared del instituto.
Al caminar entre las chicas y llegar al frente, puedo ver cómo se encuentra escrito con lo que parece ser pintura roja, pero las letras son enormes, que cubren parte los ventanales hasta llegar casi al segundo piso.
“CATHERINE
JOSELYN
CAMILLE
BLAIR
ZORRAS”
Una Blair con lágrimas se encuentra junto a la pared, mientras que Cat, Joselyn y Camille parecen no comprender lo que sucede y el por qué sus nombres se encuentran escritos.
La directora llega, caminando entre las chicas hasta llegar al frente, sorprendiéndose por el percance.
—Todas a sus habitaciones – se gira y nos mira a cada una. – ¡AHORA!
Las chicas asienten y corren hacia el instituto, perdiéndose entre los pasillos, mientras que yo me quedo con las chicas, lo que hace que la directora me mire.
—Dije que se fueran a la habitación – parece estar realmente molesta. – Solo necesito que las chicas del escrito estén aquí.
—Pero…
—Sin peros. – me interrumpe – Ve a tu habitación, Sylver.
Miro a las chicas, las cuales parecen no querer mirarme para nada, por lo que asiento con la cabeza y me dirijo hacia el interior del instituto, no sin antes ver cómo llega una camioneta perteneciente al instituto de chicos.
De ahí se baja Javis, junto con Oliver y Colin, los cuales miran sin comprender la situación.
Saludé con mi mano a Colin, el cual me sonríe levemente, pero la mirada de la directora es muy dura, así que me meto al instituto, no sin antes escuchar como ella le habla a Blair, llamándola “hija”.
Frunzo el ceño mientras camino por los pasillos.
¿Hija?
¿Acaso Blair es su hija?
Corro hacia mi habitación, para después sentarme en mi cama sin sabanas ni nada, ya que todo se encuentra manchado, lo que no entiendo.
Tomo mis cosas con prisa y me dirijo hacia la lavadora que tenemos en la misma habitación amplia de las cuatro, para después lavar mis cosas, junto con la ropa que traía puesta ayer.
Suspiro al recordar a Colin y el hecho de que se fue de nuevo temprano, pero al verlo llegar, me doy cuenta de que de nuevo le llamaron, quizá se trate de alguna misión.
De pronto, algo entra por debajo de la puerta de la habitación, por lo que corro y lo tomo.
Es una hoja doblada a la mitad,
La tomo y la desdoblo, viendo un dibujo sobre una chica de espaldas frente al instituto, pareciendo tener algo en su mano que gotea.
Al estar el dibujo a blanco y negro, tan solo noto una mancha negra, pero claramente podría ser la pintura roja que dejaron afuera.
Inmediatamente abro la puerta para asomarme al pasillo, pero no se encuentra nadie presente, por lo que miro el dibujo y en una esquina se encuentra escrito “Tina”.
La hija de la profesora es quien hizo el dibujo, la predicción.
Alcé la mirada, viendo a Oliver dirigirse hacia mí, lo que me extrañó.
—Hey rojita – dice el rubio platinado.
—¿Rojita? – alzo la ceja, cruzándome de brazos.
—Hago apodos a mis amigos – sonríe y me muestra una pulsera, la liana que investigamos aquel día en su instituto. – Esto te pertenece.
—Oh… creí que se había destruido o algo por el estilo… ya sabes… la criatura terrorífica – murmuro, tomándola entre mis manos.
—Dudo que una criatura tenga buen gusto en accesorios – sonríe, metiendo sus manos en sus bolsillos. – Por cierto, ¿Qué fue todo ese revuelo? – señala con su cabeza hacia la salida.
—No lo sé… alguien escribió algo en la pared del instituto – suspiro. – Supongo que nos investigarán a todos – la lavadora hizo ruido, indicando que terminó su ciclo.
—Veo que es día de lavado – alza la ceja.
—Oh… si… – respondo, algo nerviosa.
—Bueno, me tengo que ir – se gira un poco y podemos ver como Javis camina junto a Colin hacia nuestra dirección. – Antes de que tu novio celoso haga una escena – me mira y guiña un ojo. – Buscaré a Catherine.
—Se encuentra afuera – le sonrío un poco y él lo hace ampliamente, como si me agradeciera, para después irse corriendo.
—¿Ese imbécil te molestó? – pregunta Colin, llegando a mí junto a Javis, a lo que niego con la cabeza.
—Solo me entregó esto – le muestro la pulsera, a lo que asiente, algo tenso.
—Quise asegurarme si estas bien – me dice, acariciando mi rostro con suavidad y ternura. – Anoche tenías pesadillas – me ruborizo inmediatamente, a la vez en que Javis alza la ceja, mirándonos a ambos, pareciendo querer opinar algo, pero decide quedarse en silencio, con una sonrisa pícara a medio salir.
—Oh… no lo sabía – murmuro, sintiéndome más pequeña de lo normal. – Quizá solo fue un mal sueño…
—Me alegra saber que estás bien – mete su mano a su bolsillo, como si buscara algo. – Yo… tengo algo para ti…
De su bolsillo saca dos pulseras azules con negro, tan lindas, como si fueran hechas a mano, lo que me hizo sonreír inmediatamente al momento en que él la pone en mi muñeca.
—Colin…
—Las hice en la mañana que me fui – sonríe, algo apenado. – Espero y te guste.
—Me encanta – sonrío, ruborizándome.
Ambos nos miramos con un sentimiento mutuo, lo que hace que me sienta tan feliz, como si nada sucediera en este preciso momento, hasta que una tos fingida, proveniente de Javis, nos hace desviar nuestras miradas.
—Bueno, me tengo que ir – dice Colin, claramente nervioso. – Hay una misión que debo verificar con tu directora y… – retrocede un poco, como si no quisiera irse. – Debo ir a verla.
—Claro, sin problema – sonrío, sin dejar de mirarle.
Él sonríe de vuelta y se va, tropezándose un poco con sus pies, pero al final desaparece por los pasillos.
—Así que, Colin – habla Javis, a lo que le miro, con la cara roja como un tomate.
—Si… creo que si…
—¿Crees? – alza la ceja y yo río un poco.
—Ayer me pidió ser su novia – muerdo mi labio inferior.
—Y durmieron juntos.
—No es lo que crees – hablo rápidamente, negando con la cabeza. – Solo dormimos y…
—No juzgo – alza las manos. – Tu si me juzgas por dormir con Joselyn.
—Yo te juzgo por ser migajero – al decir eso, él ríe un poco.
—Veo que sucedió algo grave – señala hacia la salida.
—Oh… eso – suspiro. – Es extraño…
—¿Qué es extraño?
—Si te cuento… ¿no me creerás loca? – él me miró con un semblante de duda.
—Ponme a prueba… – al responderme eso, lo tomé de la muñeca y lo metí a la habitación, cerrando la puerta detrás. – Espera, no haré nada que…
—No empieces – murmuré, interrumpiéndolo, a lo que él soltó una risa. – En la mañana desperté y… todo estaba rojo…
—¿Fuego? – alzó la ceja y yo negué con la cabeza.
—Pintura…
—Entonces… tu… – señala en dirección hacia afuera, a lo que asiento, dudosa por mi respuesta.
—Creo… pero… lo extraño es que no recuerdo nada – frunzo el ceño, sentándome en el sillón, a lo que él se sienta en el suelo, frente a mí.
—¿Pérdida de memoria?
—Quizá… ¿es eso posible? – lo miro y él se pone pensativo.
—Es extraño – responde él. – ¿Has ingerido algo que no debías o… estado en una situación desfavorable?
—Si el ataque de las almas en pena y las criaturas manipuladas por ellas son indicio de algo desfavorable, entonces sí – respondí, con sarcasmo, a lo que él hizo una mueca.
—Entiendo tu punto – suspira. – Pero me refiero a algo más.
—No que yo sepa… solo mi especie de iniciación.
—¿Iniciación? – pregunta él, confundido.
—Si, la que hacen cuando entras, pero claro, conmigo se atrasaron.
—Creí que ya no lo hacían, por peligro inminente – frunce el ceño, a lo que repito su acto.
—¿De qué hablas? Cat me dijo que el día que entré, sería la iniciación del instituto, es decir, que un tatuaje definiría el linaje al que perteneces… pero todos terminan contradiciéndose, luego el primer día fue teoría y… no sé, todo es confuso.
—La iniciación, o bueno, se conoce como ritual del despertar, en fin, eso se canceló hace unos años, cuando se dieron cuenta de que se empezaba a invocar a un ente peligroso – frunce el ceño. – El ritual se refiere a solo con beber ese líquido con tu sangre, pero… resultó ser peligroso al darse cuenta de que la cúpula se encontraba cada vez más debilitada y bueno… lo cancelaron para que ningún ente atravesara los portales sin permiso alguno – hace una pausa. – En fin, una razón por la que vine es porque descubrí algo sobre la profecía, sobre ti.
—Dime…
—De hecho, es otra razón por la que el despertar se canceló… y es que, lo leí los diarios de Lysandro – sentí como mi estomago dio un revuelco. – Resulta que… la profecía es real y solo se activa por dos motivos…
—¿Cuáles son esos motivos?
—Cuando las cuatro prodigios se reúnen o… cuando las cuatro completan ese ritual del despertar, al momento en que su verdadero linaje comienza a tener sentido, digamos que perteneces a un sub-linaje, necesito investigar un poco más sobre ello…
Sentí un fuerte mareo, lo que hizo que me ponga de pie, intentando respirar mejor, pero aquello fue algo peor.
Sin más, caí al suelo, sintiendo los brazos de Javis tomarme antes de golpearme fuertemente.