27
La luz del sol me hizo quejarme un poco.
Había olvidado cerrar la cortina antes de dormir, por lo que ahora sufro las consecuencias de aquello.
Por alguna razón me sentí en soledad y es que al girarme, Colin no se encuentra conmigo, lo que me hace fruncir el ceño.
Tomé mi celular y vi que es más de medio día, lo que me hizo levantarme de golpe.
No escuché mi alarma.
Me vestí de prisa y corrí hacia la salida, no sin antes enviarle un mensaje a Colin, preguntándole si tuvo que irse temprano y porque no me despertó, el mensaje se enviaría al momento en que una pizca de señal me llegue, por lo que no me preocupó mucho.
Ninguna alumna se encuentra fuera de sus salones y es entendible, ya es muy tarde, por lo tanto, llego tarde.
Al abrir la puerta, la profesora me mira con un semblante serio, por lo que mi rostro se desfigura, estando tan avergonzada y molesta conmigo misma por fallar, a lo que ella solo me hace una seña con su cabeza para que entre y tome asiento.
Estuve a punto de dirigirme hacia mi asiento, hasta que vi como Blair se encuentra junto a Cat, mientras me mira con una ceja alzada.
Yo frunzo el ceño, sin comprender el por qué ha sucedido esto, pero Cat no me mira, ella parece más concentrada en sus apuntes.
Miro a Joselyn y Camille me miran, pero sin expresión alguna, como si estuviesen molestas conmigo.
—¿Tomará asiento o no? – habla la profesora. – Señorita Steele.
Yo asiento y me dirijo hacia el final del salón, escuchando un par de risas de algunas chicas, por lo que me siento sola, justo al fondo.
—Bien, prosigamos – habla la profesora. – Los emblemas han sido parte de nuestra especie por millones de siglos, desde que el universo se creó. Pero su significado perdió credibilidad con la pérdida de Lysandro, llevándose los emblemas con él y su legado – camina entre las mesas, mirando a cada una de nosotras. – Llevándose todo.
Una mano se levantó, proveniente de una pelirroja arrogante, por lo que rodé los ojos.
La profesora le hizo una seña para que pudiese hablar.
—Profesora, pero Lysandro ya no importa en nuestra historia – dice, poniéndose de pie en su lugar. – Me parece una tontería que aún se mencione, cuando solo trajo problemas.
—¿Qué quiere decir? – pregunta la profesora, mientras las demás murmuran entre ellas.
—Que hay personas más importantes, como aquellos que se arriesgan por salir de misiones, es cierto que Lysandro ayudó a encontrar dimensiones y criaturas, pero él mismo fue quien liberó el mal, abriendo esa posibilidad de atravesar los portales que ninguno puede cerrar. No se ha encontrado a nadie con la habilidad de cerrarlos – mira a cada una de nosotras. – Así que viviremos en un infierno por culpa de ese ángel que solo creó el caos.
La profesora tan solo se quedó en silencio, a lo que Blair sonrió y en eso, el timbre sonó, por lo que todas se pusieron de pie para salir del salón, dejándome a mí con la profesora, la cual sigue sin reaccionar.
Me acerqué hacia ella con cautela, pero no parece darse cuenta de mi presencia, así que pongo mi mano en su hombro, haciendo que se sobre salte.
—Lo lamento… no quise asustarla…
—No te preocupes, Sylver – sonríe levemente, para después caminar a su mesa.
—¿Sucede algo? – me acerco a ella, abrazando mis libros hacia mi pecho.
—No… no, todo está bien – frunce el ceño, con el propósito de irse, pero la detengo.
—¿Más secretos? – pregunto, con ironía.
—Créeme Sylver, los secretos nos mantienen con vida – dice ella, poniendo sus manos en mis hombros, apretándolos un poco, lo que me asustó. – Debes estar atenta a tu alrededor.
—¿De qué habla? – la miro con susto.
—El peligro ya llegó al instituto – habla con voz más baja, mientras mira a todos lados, para después volver su vista hacia mí. – Cuida tus habilidades y… adviérteles a tus seres queridos…
—Como podrá ver… algunos seres queridos están evitándome…
—Eso será solo temporal, están molestas y se comprende, es un tema que ellas no entienden y las asusta… pero esto que ha llegado es peor – saca una nota de su bolso, para después ponérmelo en la mano. – Ella llegará a ti, no necesitarás buscar a nadie, porque ella sabe que necesitas de su ayuda. Solo puedes confiar en esta persona – tomé con fuerza la notita, para después ver como la profesora me da una última sonrisa antes de salir rápido del salón, dejándome sola.
Miré la nota en mi mano, para después guardarla en mi pantalón y salir del salón, pero choqué con una persona.
Al alzar la vista, pude ver a una pelirroja sonriéndome, mientras pone sus manos en mis hombros.
—Oh Sylver – dice ella, para después notar como sus ojos cambian ligeramente de color, como aquella noche del ataque en el instituto de chicos. – Me encanta tu color de cabello, es tan… – comienza a acariciar mi cabello. – Suave y llamativo, pero claro. – ríe, tomando un mechón del suyo. – No tanto como el mío.
—¿Qué es lo que quieres? – pregunté, con seriedad.
—Oh no, cariño – choca su lengua con sus dientes repetidas veces. – No te conviene quedar mal conmigo, no frente a todas – miro a mi alrededor y noto a algunas chicas que nos miran mientras caminan por el pasillo. – Ellas me adoran, soy su heroína. Así que… si te llevas mal conmigo, ellas te odiarían y tu vida sería un infierno aquí.
—No me importa que mi vida sea un infierno – murmuro. – Yo no vine a agradarle a la gente, vine a tener un mejor control de mis habilidades, como todas.
—Oh, a excepción de mí, que soy una genio con mis habilidades – sonríe. – No necesito ayuda, por ello Colin se enamoró de mí – aquellas palabras me hicieron sentir una furia dentro de mí. – No te sorprendas si vamos juntos a mi baile de Halloween que es en… unos días.
—Él jamás iría contigo…
—Oh… ¿acaso ya te invitó a ti? – yo me quedé en silencio, a lo que ella sonrió ampliamente. – Me lo imaginaba – enrolla un mechón de mi cabello rojizo en su dedo. – No intentes meterte en mis planes, o terminará mal.
Me guiña un ojo y pasa por mi lado, chocando mi hombro con el suyo, para después alejarse sin dejar de tener una sonrisa en su rostro.
Me recargo en la pared, respirando entrecortada por la escena que tuve con Blair, lo cual me dio mala espina, pero no puedo hacer nada para evitar tener contacto con ella.
Sentí mis ojos arder, pero ahora por las lágrimas de impotencia, por lo que me dispuse a irme, pero al fondo vi como alguien se encuentra asomada, desde una intersección del pasillo.
Pero al querer acercarme, aquella chica de gafas desaparece de mi vista, por lo que salgo corriendo y al llegar a la intersección, no se encuentra nadie, ni siquiera por el pasillo, lo que me extraña tanto, pero decido ignorarlo.
Me dirijo hacia mi habitación, recibiendo un mensaje por el camino, por lo que me escondo en una esquina y miro con rapidez el celular.
“Lo lamento, tuve que irme temprano ya que me buscaban en el instituto. Te veías tan linda dormida que no quise despertarte.”
Me sentí aliviada al saber algo de Colin, por lo que llegué a la habitación dejando todo inconveniente atrás, todo estrés y molestia por la situación.
Tan solo quería acostarme y leer un poco, quizá.
Abrí la puerta de mi habitación y me sorprendí al ver a un Colin con una rosa en su mano, por lo que cerré la puerta detrás de mí, intentando comprender la situación.
—No nos conocemos tanto, por ello quiero que sepas cosas de mí que nadie sabe… incluso… Blair – dijo él y yo fruncí el ceño al escuchar aquel nombre innecesario. – Yo estuve en una breve relación con ella… duramos dos meses tan solo, ella era… tan diferente a como la vi ahora – baja la mirada. – Blair se empeñó tanto en irse de misión, en entrenar duro para que la eligieran, aunque como quiera lo harían por sus habilidades de… sirena, es decir, el control mental – suspira y me mira. – Dejó a un lado el hecho de estar conmigo, cuando anteriormente era tan dulce y podría decir que perfecta a su modo. Yo dejé de sentir cosas por ella por ser vanidosa, por su ego y por querer descubrir la verdad sobre Lysandro, del cual estaba obsesionada por mucho tiempo. Podría decir que enamorada de su imagen y el poder que él tenía. Así que terminé con ella a la vez en la que se fue a la última misión. Ella lloró, tuvo que elegir entre la misión o yo, lo que me hace sentir horrible, porque la puse en una situación difícil y no es lindo que tengas que decidir abruptamente – se acerca a mí y toma mi mano con delicadeza. – Sé que te dirán muchas cosas sobre mí, si es que no lo han hecho, pero… yo no amaba a Blair, de hecho, nunca fui de su propiedad, simplemente fue una relación pasajera que no llegaría a más, porque como te digo, ella decidió la misión por encima de mí y no la culpo, siempre tuvo mucho potencial – acaricia mi mano con su pulgar. – Pero simplemente no era para mí. No podía seguir con una farsa. Es cierto que conocí muchas chicas, por ello me tienen fichado como mujeriego, pero jamás le falté al respeto a ninguna y de hecho, no estuve con nadie, solo coqueteos que no llegaron a nada – suspira. – Me juré no sentir nada por nadie, no de nuevo… pero llegaste tu y… sentí una conexión inexplicable, un calor que no era tu fuego – no pude evitar reír un poco. – Era algo más… es algo más… algo mayor, algo fuerte – pone mi mano en su pecho, justo donde se encuentra su corazón, el cual siento que late con rapidez. – Esto provocas, con solo tu presencia me vuelvo loco, mi corazón se vuelve así. Por ello quiero formalizar – noto como se ruboriza y yo no me quedo atrás. – Te quiero Sylver, no sabes lo mucho que te quiero. Y… Quisiera ser tu novio, si me lo permites – junta nuestras frentes. – Prometo hacerte feliz y créeme que no rompo mis promesas. Solo quiero que seamos tú y yo, en ese mundo arcaico.
Cerré mis ojos, sintiendo su fuerte aroma a perfume que me parece increíble, algo único podría decir, lo que me hizo sonreír, sintiendo mi corazón latir con fuerza y rapidez, como el suyo.
Como si estuvieran sincronizados de una manera… perfecta.
Decidí lanzarme.
Besarle.
Él no dudó en corresponder, pero ahora yo tengo el control, mientras que Colin parece más nervioso de lo normal, lo que me hace sentir una felicidad extrema.
Al separarme, yo asentí.
Asentí repetidas veces, haciendo que él sonría y me cargue para darme vueltas en el aire.
—Por supuesto que sí – digo, cerca de su oído. – Claro que sí.
Él me llevó a mi cama y me abrazó fuerte mientras nos encontramos acostados, como la noche anterior, haciendo que sea una noche magnífica, de nuevo.
Aunque me preocupa el hecho de que Cat sigue sin estar aquí, Colin hace que no sienta una tristeza, que no sienta nada más que felicidad pura.
—No suelo ser cursi – murmura, en mi oído, mientras yo me encuentro mirando la rosa que me obsequió. – Es una cosa que todos saben… pero lo que no saben es que solo lo soy con una sola persona, solo a ti te he dicho que te quiero y… – suspira. – Hay muchísimas más cosas sobre mí – siento como sonríe mientras pega su rostro a mi cabello. – Como el hecho de que mi color es el azul, mi cumpleaños es el 31 de octubre, si, en Halloween cumplo mis veintiocho años – suspira. – Soy rubio natural – yo reí ante ello. – Mi comida favorita es la pasta, como amo la pasta… Soy muy buen cocinero y bailarín – sonríe. – Hablando de bailes… no puedo invitarte ahora, porque no sería tan romántico – me da un beso en mi cabeza. – Pero mañana nos vemos en el jardín, junto al árbol. Tengamos otra cita.
Yo asentí con la cabeza, estando de acuerdo.
—Claro que sí, rubio natural – murmuré y él me miró achicando sus ojos, como si juzgara lo que acabo de decir.
Pero no dijo nada más, tan solo comenzó a darme cosquillas, a lo que reí sin parar, mientras él me da un par de besos.
Definitivamente si ha sido el día más perfecto de mi vida, y el resto de la tarde lo fue así, ambos platicando un poco sobre temas diversos, a cierta hora fui por comida a la cafetería del instituto y comer junto a él en la habitación, simplemente disfrutando de la compañía tan perfecta.
La noche cayó y finalmente, ambos terminamos dormidos, fundidos en un abrazo mutuo que disfrutamos tanto.
Esperando que los demás días sean igual de perfectos.