25
Miro por última vez a Colin, el cual se encuentra con Blair, charlando un poco mientras a mí me llevan al instituto en una camioneta que, al parecer, la directora tiene.
Las chicas me acompañan, igual lastimadas, pero serias.
El castigo podría ser fuerte para nosotras, ya que nos salimos sin permiso y encima, por nuestra culpa, el instituto de chicos ha quedado algo destruido.
Cierro mis ojos, evitando ver como Blair lo abraza, mientras que él sigue permaneciendo tenso por su presencia, lo que me hace tener tantas dudas sin respuesta.
Suspiro al ver los árboles rodearnos, por lo que cierro la ventana y prefiero mirar mis manos, dañadas por la lucha, pero a pesar de haber sido lanzada con fuerza, me siento bien.
No hay más daños en mí, aunque la directora mencione sobre la adrenalina, pero siendo sincera, siento que el dragón me salvó de todo daño interno que podría haber sufrido, así que todo se lo debo a él.
Llegamos al instituto, siendo observadas por las demás chicas, lo que se comprende, ya que estamos todas sucias y golpeadas.
Pero sin más, nos fuimos directamente hacia la dirección, con una directora enfadada, se le podía notar, así que decidimos no hacer ningún ruido, tan solo caminar en completo silencio hasta llegar y sentarnos, con su mirada en nosotras, pero ella se encuentra acompañada de la profesora Gina.
—Estoy decepcionada de ustedes – dice la directora, a lo que nos miramos entre nosotras, sin comprender mucho. – Mírenme a mí – vuelve a hablar, a lo que le hacemos caso sin chistar. – No es la primera vez que me desobedecen. Me enteré de los libros prohibidos.
—Pero… – Joselyn intentó hablar, aunque terminó siendo interrumpida por la profesora.
—Su proyecto fue ejemplar, pero tiene demasiada información que yo jamás les di. Encima algo proveniente de los diarios de Lysandro – sentí mis mejillas encenderse mientras la profesora sigue hablando. – Nos avisaron del instituto de los chicos, que alguien se metió a robar los libros.
—Díganme quien de ustedes fue y el castigo será menor.
—Espero y sean sinceras – dice la profesora, a lo que estuve a punto de hablar, pero Joselyn se adelantó.
—¿Qué tiene de malo utilizar los libros? – frunce el ceño. – Al fin y al cabo es información que todos los alumnos debemos de saber – la profesora intentó interrumpirla de nuevo, pero Joselyn siguió hablando. – No porque los chicos salgan de misión, significa que nosotras no debamos saber sobre los peligros que hay entre dimensiones, al igual que las travesías de Lysandro, el cual desapareció no por necesidad, sino por un peligro inminente que ha atacado a más dimensiones.
—Esa es información confidencial – habla la directora. – CON-FI-DEN-CIAL.
—Es NE-CE-SA-RIA – responde Joselyn, igual que ella. – Si el peligro llega al instituto, estaremos muertas antes de intentar reaccionar.
—Entonces confirmas haber robado los libros por un beneficio propio – dice la profesora.
—Claro – responde ella, a lo que me pongo de pie.
—No, ella no lo hizo – hablé, sintiendo la mirada de todas. – Es inútil intentar buscar la verdad, cuando era más sencillo el preguntarlo de buena manera – fruncí el ceño. – Estamos en peligro y ustedes lo saben, aun así permitieron que entrara a este instituto – miro a la directora. – Usted me envió la invitación, sabiendo que pertenezco a la profecía – aquello hizo que se quedaran en completo silencio, un tanto nerviosas, pero más que nada sorprendidas. – Yo lo sé todo. Pero también sé que Lysandro está conectado a mí, al igual que de ellas – señalo sin más a mis amigas. – Ellas también pertenecen a la profecía, ¿cierto?
—¡¿Qué?! – preguntan las tres al unísono, por lo que cerré mis ojos por un momento, es claro que ellas no saben toda la información.
—Es lo que escuché en la biblioteca, que nosotras casualmente estamos en la misma habitación y ahora hay una profecía que probablemente quiera acabar con nuestras vidas – miro a las chicas, las cuales evitan mirarme, quizá decepcionadas por enterarse de esto ahora. – Es la verdad que nos ocultan.
—Pero tú también lo ocultaste – murmura Camille, con notoria decepción.
—Por qué quería buscar patrones… quería la verdad…
—¿Crees que nosotras no? – pregunta Cat, poniéndose de pie, con lágrimas en sus ojos, notoriamente dañada. – Creí que había amistad… creí que había confianza. Pero solo son mentiras, engaños – se acerca a mí. – Nos ocultaste algo horrible…
—Cat…
—¡NO! – grita, haciéndome sobresaltar. – Ocultaste que probablemente pueda morir por culpa de una estúpida profecía, de la cual no sé nada, pero ahora resulta que mi vida de mierda sigue siendo así… vaya… que decepción – las lágrimas bajan por su mejilla, lo que me hace sentir una presión en mi pecho. – No vuelvas a buscarme.
Ella simplemente salió de la dirección, seguida por Camille, ambas afectadas por la noticia, mientras que Joselyn se queda sentada, mirándome.
Pero su mirada no es compasión.
Su mirada es molestia.
También puedo notar que intenta comprender las cosas, pero debe ser difícil enterarse de todo esto, de esta manera.
Ella simplemente se puso de pie y sin decir nada, salió de la dirección, por lo que intenté seguirlas, pero la profesora me lo impidió.
—Esto queríamos evitar – dice la directora, por lo que la miré.
—Debe ser una broma – reí amargamente. – Esto no es culpa mía. Ustedes debieron decirnos las cosas, sobre todo a ellas, que llevan conociéndolas desde muchísimo antes que a mí.
—No es tan fácil – dice la profesora. – Hay muchas cosas que no sabes.
—No me digan – ruedo los ojos e intento salir.
—No todas son puras – dice la directora, a lo que la miro. – A muchas chicas y chicos salvamos, pero fueron parte de experimentos – yo fruncí el ceño. – Las habilidades no llegaron por si solas, como contigo. Algunas fueron forzadas a tener habilidades, para poder “cambiar” el mundo.
—¿Quién podría hacer esas cosas horribles? – pregunté, con un hilo de voz.
—Seguimos sin saber – responde ella, con total sinceridad. – Por ello mantenemos todo en orden, o tratamos de hacerlo.
—¿Excluyéndonos? – niego con la cabeza, sin poder creerlo. – Nosotras somos capaces de luchar contra criaturas, ya saben, viajar a otras dimensiones.
—No estamos de acuerdo – dice la profesora. – Es peligroso.
—Sylver, necesitamos que vengas con nosotras – musita la directora, acercándose a la puerta para que la acompañe.
—Supongo que no tengo opción – murmuro y salgo detrás de ella, seguida por la profesora.
El camino fue largo, bajamos infinitas escaleras hasta llegar a una enorme sala, en donde se encuentra una copa enorme en medio de todo, justo sobre una plataforma, todo parece tan antiguo.
Tan extraño.
Yo miro a la directora, la cual se detiene frente a la copa, tomándola con ambas manos.
—Hemos tardado mucho – me mira, mostrando una media sonrisa. – Es hora de pertenecer a nosotros, comenzando el ritual del despertar – aquellas palabras me hacen sentirme perdida en esto.
Recuerdo haber escuchado como Cat me habló sobre la iniciación, sobre el tema del tatuaje, del linaje y el ser prodigio, pero jamás lo tuve desde que llegué.
Supuestamente eso sucede al llegar.
Pero conmigo tardaron tanto que, ahora mismo, temo hacerlo.
Con todo lo sucedido… ya no confío.
La miré, dudando
Pero ella tan solo sonrió levemente.
—Confía – dice ella, caminando hacia mí, con una daga en su mano, la cual pone sobre la palma de mi mano. – Todo estará bien…
Tras ello, hace un corto algo profundo sobre ella, vertiendo la sangre que comienza a gotear, haciendo que muestre una mueca de dolor.
Yo suspiro y tomo con algo de miedo, y claro nerviosismo la copa, teniéndola frente a mí, sin dejar de sentir su mirada.
Aquella copa tiene un líquido en su interior, de color rojizo, inoloro, combinado con mi sangre, lo que me da algo de desconfianza al no saber realmente lo que es.
Al girarme un poco, me di cuenta de que no se encuentra la profesora, lo que me extrañó ya que ella se encontraba con nosotras hace un momento y no pudo haber desaparecido así sin más.
Me volví a girar hacia la directora.
—Con esto también podrás saber más sobre la profecía..
Yo asentí y sin más, bebí de la copa.
Cerré mis ojos con fuerza al sentir como el líquido quema mi garganta.
La copa cae de mis manos, golpeando el suelo mientras un fuerte eco se escucha en todo el lugar. Mis ojos se abren de par en par, notando que la directora no está frente a mí.
De pronto, todo comienza a tornarse blanco, mientras mis ojos arden en llamas.
Algo no va bien…
Siento que caigo en un espacio totalmente blanco, el cual comienza a oscurecerse conforme más desciendo.
Al mirar hacia arriba, veo como un dragón aparece, dando vueltas sin parar, hasta que fija su vista en mí.
Pero su mirada es extraña.
Puedo notar algo de nostalgia, de familiaridad.
Algo que no había sentido hace mucho.
De pronto, ese dragón vuela con prisa hacia mí, envolviéndome entre sus llamas, lo que no evito, ya que, por alguna razón siento confianza hacia él, por lo que cierro mis ojos, notando como el fuego calienta mi cuerpo.
Pero, en mi costado, algo me empieza a quemar, justo debajo de mis costillas, recorriendo mi piel hasta llegar a mi espalda, por lo que emito un fuerte grito.
Pero aquel grito comienza a silenciarse, sintiendo como comienzo a ahogarme en un mar de fuego y soledad, hasta caer al suelo.
Inconsciente.