23
Parpadeo un par de veces, sintiendo aun la mano de Colin tomando la mía con fuerza.
Lo primero que vemos al recuperar nuestra vista, es aquel bosque en el que me encontraba en las prácticas. Todo sucedía de prisa, el hecho de como corría sin parar, hasta ser lanzada al suelo y ver a la criatura que parece ser más enorme de lo que pensaba.
Nosotros nos encontramos viendo el plano desde un ángulo distinto, viendo de costado, es decir, notando como esa criatura mide alrededor de unos cinco metros, quizá.
Pero hay algo que no pude evitar mirar.
Detrás de ella se ve una sombra moviéndose de forma extraña, como si danzara en su espalda.
—El alma en pena – murmura Javis, señalando hacia la espalda.
De pronto, se visualiza un glitcheo, es decir, una distorsión o un error gráfico que se ve en la realidad, justo frente a mi yo del recuerdo que se encuentra tirada en el suelo.
Oliver hace una pausa al recuerdo y acerca la pantalla hacia aquel glitcheo, observándolo detenidamente.
Ahora caigo en cuenta de que se trata de Nora, ya que es la posición en la que se encontraba ella, defendiéndome.
—Qué extraño… – murmura el chico. – Eso no debería estar aquí.
—¿De qué hablas? – pregunta Colin.
—Es una distorsión que parece ser fuera de este mundo – responde Ezra.
—Pero parece defenderla – murmura Oliver, a lo que me pongo nerviosa.
Oliver, al ver que no puede hacer más, continua el recuerdo, viendo como de pronto aparece el dragón que parece ser controlado por mí, lo que sorprende a los presentes.
—Vaya, ahora comprendo el porque te internaron – dice Oliver, a lo que fijo mi mirada en él, lo que parece notar. – Te excediste de tu energía arcana, utilizaste más de lo que se debería, de hecho, más de la que tienes normalmente – me mira por unos segundos, para después volver su vista hacia la imagen. – Te drenaste por completo. Bien, puedo notar que hay una fisura, pero no parece reciente, parece más rezagada, es decir, llevas un poco más de tiempo con ella – teclea un poco, junto con Ezra. – Volveremos un poco más atrás, es decir, otro recuerdo.
Todo volvió a verse tan brillante, dejándonos de nuevo con una ceguera temporal, hasta regresar a la realidad, viendo una escena que recuerdo perfectamente.
Es el jardín prohibido.
Pero ahí se puede apreciar a Javis sentado en la banca, leyendo el libro que hablaba sobre Lysandro, mientras que yo me acercó a una luz brillante, aquella que me atrajo esa noche.
Pude ver mi rostro brillando por esa luz, mientras que mis ojos son rojos por el fuego interior.
Pero hay algo que jamás podría haber notado, y es aquella sombra bailarina detrás, que me atrae hacia ella, engañándome con otra imagen.
De pronto, las imágenes se vuelven a glitchear, haciendo que suceda todo tan de prisa, el modo en que Javis corre hacia mí, se quita el guante y me toma con su brazo, para después hacer su ataque.
Aquella sombra claramente hizo su aparición, tomando su forma real y con esa mirada asesina que puedo notar ahora mismo, como si la máquina tuviera ese efecto en ellos.
Pero gracias a ese mismo efecto, logramos ver como la pulsera parece tener un mismo glitcheo, al igual que una fisura comienza a dejarse ver, lo que me sorprende tanto, pero no dejo de verlo.
—Este es el momento – dice Oliver, un tanto ansioso, como si le fascinara estar en estos escenarios. – Aquí comenzó la fisura – me mira y sonríe. – Pero también descubrimos algo más.
—¿Qué descubriste? – pregunto, temerosa por su respuesta.
—Que tú y Javis deben permanecer más tiempo juntos, ya que tu esencia o mejor dicho, tu enorme poder arcano, atrae a las almas en pena – se recarga en su asiento, meciéndose un poco de lado en lado.
—Eso es imposible – murmura Javis, sin dejar de ver la imagen. – No es posible que ella las atraiga, es decir, su poder no tiene nada que ver con ellas.
—Pues hay algo ahí – responde Oliver. – Algo en ella hace que… bueno, en este caso, las almas en pena la sigan, como si fuese un imán de ello.
—Pero hay alguien que también las atraía – murmura Camille, recibiendo la mirada de todos. – Leí que Lysandro era el imán perfecto para que las almas en pena se le pegaran como chicles, solo así él podía acabar con ellas.
—Pues tu – me señala Oliver. – Querida amiga, eres un imán para las almas y siempre lo serás, lo que lo hace magnifico, porque podrás aligerar el trabajo para gafitas – señala a Javis, el cual rueda los ojos por el apodo. – Como sabes, llevamos mucho tiempo intentando atrapar toda criatura que quiera destruir nuestro hogar, así que nos servirás mucho de ayuda – mira a Ezra. – Hablaré con el profesor para que ella sea quien nos acompañe a las misiones.
Sentí mi corazón palpitar con fuerza.
¿Yo?
¿Ahora seré parte de las misiones?
—No – habla Colin, tan decidido y serio. – Ella no se arriesgará, no arriesgará su vida en esos lugares.
El silencio se hizo presente, hasta que la risa de Oliver llenó el lugar.
—Que romántico – sonríe el rubio platinado. – ¿O acaso no lo es? – nos mira a los demás, sin dejar esa sonrisa. – A ver, Romeo – mira a Colin, el cual aprieta su mandíbula, por lo que Oliver se pone de pie, quedando frente a él. – Tu novia merece tener la oportunidad de pelear, de defender a los suyos, a su familia, porque ahora mismo todos nosotros somos su familia – empuja un poco a Colin, con su mano. – No puedes prohibirle salir al peligro, eso es muy machista de tu parte, si por mi fuera, dejaría que las mujeres salieran como nosotros, así como lo hace Blair – al escuchar ese nombre, sentí una presión en mi pecho. – No es justo que ellas tengan que quedarse sin hacer nada, mientras nosotros arriesgamos nuestras vidas. Porque estoy seguro de que muchas chicas son lo suficientemente fuertes como para salir.
Pude notar la media sonrisa de Joselyn. Claramente ella está de acuerdo con lo que ha dicho Oliver, y estoy segura de que al menos Cat también lo está, a quien le veo más duda es a Camille, la cual solo se abraza a sí misma en un lado de Magnus, el cual tan solo está cruzado de brazos, escuchando y observando todo.
Pero también no pude evitar pensar en la “familia”, el cómo mencionó aquello Oliver, dando a entender que, desde que llegué a este lugar, ahora pertenezco a la nueva familia.
“Llegará el día en que ustedes, mis niñas, mis protectoras, mis prodigios; estarán en una fuerte decisión. Serán ustedes o su familia.
Deberán elegir sabiamente a quien traicionar, al igual que, ser fieles hasta la muerte, con tanta seguridad y frialdad.
Al final, todo habrá valido la pena y ustedes saldrán inmutadas.
Sus almas pertenecerán por siempre a la oscuridad.”
Aquellas palabras resonaron por mi mente.
El hecho de que seamos nosotras, las cuatro prodigios de la profecía, o la familia, que yo desconocía quien podría ser.
Pero ahora todo queda tan claro.
Aquella familia es el instituto, o los institutos, toda la gente con habilidad arcana que es más parecida a mí, o a nosotras, las prodigios.
Miré a mis compañeras.
Ellas deben de ser las prodigios, pero claro, nada concuerda.
Recuerdo haber leído un párrafo en el libro de Edward, en donde menciona que el ángel tiene por hecho que un prodigio es un ser puro, esa pureza se deriva a un poder natural, uno real. Y bueno, no digo que las chicas no lo tengan, pero… algo en mi interior me dice que hay incongruencias con la profecía y el involucrarlas a ellas, siendo que llevan viviendo toda su vida en esta cúpula, sin siquiera salir.
Mis pensamientos fueron interrumpidos por una explosión en el recuerdo, lo que nos hizo mirar hacia ella, viendo como el alma en pena se gira hacia nosotros, como si nos viera fijamente.
Como si pudiera ver a través del cristal.
Pero aquella alma recorrió con su extraña mirada a cada uno de nosotros, hasta posar su vista en mí, bailando en su mismo lugar.
—Ezra – murmura Oliver, con algo de miedo. – Apaga la máquina.
—Si la apago, todo recuerdo se habrá perdido – murmura Ezra, sin dejar de mirar al alma en pena.
—No importa, tenemos lo que quería – dice el rubio platinado. – Apágala, o esa cosa hará una fisura en nuestra realidad – Ezra asintió y comenzó a teclear, desesperado.
—Oliver… esto no cede – dice Ezra, algo temeroso.
Pero lo que Oliver mencionó, terminó sucediendo.
Una enorme, ¿cortada?, si pudiera mencionarse así, se comienza a observar frente al alma en pena, como si rajara el aire, pero aquello parece brillar un poco.
Es como lo que Javis ha hecho cuando la ha encerrado, a diferencia de que esa alma en pena parece sacar unas garras y abrirla con facilidad, para después pasar por ella y transformarse en una criatura amorfa enorme.
Algo monstruoso.
Algo de pesadilla.
Con unos enormes picos en lo que debería ser sus manos, las cuales utiliza para moverse con rapidez hacia nosotros, o mejor dicho, hacía mí, estando en cuatro patas.
—¡Protejan a Sylver! – grita Oliver, antes de ser embestido por la criatura que busca acabar conmigo.