Crónicas de los secretos: El despertar I 18
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Siento que me llevan en brazos.

Desconozco quien lo hace.

Pero, llevo mucho tiempo en camino.

Se podría decir que, me ha trasladado durante… media hora, quizá. Así que, estoy segura de que no me encuentro en el instituto, pero…

¿Dónde me encuentro ahora?

De pronto, ya no estoy presente en la realidad.

Reconozco el sitio, pero ahora lo noto un poco diferente, en las “paredes” hay un par de cuadros de una chica hermosa, noto un parecido a Michael, se podría decir que su mirada es la misma, aunque noto un poco de dureza en ella, algo que él parece carecer de ello, la única diferencia es que ella tiene el cabello oscuro, muy distinto a él.

—Qué hermosa…

Murmuré en voz alta, sin siquiera pensarlo.

—Es mi hermana – dice un chico. Al girarme, veo que se trata de Michael. – Su nombre es Jane.

—Se parece a ti – sonrío un poco. – Bueno, a diferencia del cabello.

—Eso es culpa de mi madre, en aquel tiempo era normal ello – suspira. – Mi madre le fue infiel a mi padre y la tuvo a ella al año de tenerme a mí. Mi padre creyó que era de él, hasta que se enteró de ello y nuestra familia se desmoronó con el paso de los años. Cuando ella y yo tuvimos nuestra aura, tuvimos que escapar – mete sus manos en sus bolsillos delanteros, quedando frente al cuadro, mirándolo. – Ahora estamos separados, creí que… después de morir estaríamos con la gente que amamos, ya sabes, como somos diferentes de alguna manera, pero… no fue así – baja la mirada, triste. – Ella ascendió.

—¿Ascendió?

—Así se le conoce cuando tu alma finalmente es libre del cuerpo que tanto daño ocasionó. Teniendo las habilidades, tu cuerpo va perdiendo humanidad, va perdiendo la esencia que te hace ser tu – me mira. – Digamos que la muerte es la única escapatoria y lo que te hará ser tu misma, de nuevo.

Ambos nos quedamos en silencio por un momento, un largo momento.

Simplemente nos quedamos de pie, observando ese cuadro, pero mi vista se desvió al de un costado, donde sale una chica de cabello castaño, con mirada inocente y parece ser menor que yo.

—Ella es April – sonríe con nostalgia. – Fue mi primer amor y… el único.

—Es muy hermosa también – sonrío, mirándolo. – ¿Ella estuvo presente en la guerra?

—Ella reactivó el emblema de su familia – me mira. – Ella tenía el collar que almacenaba tanto poder, pero… algo salió mal y nuestro universo fue destruido..

—¿Hay manera de que… todo vuelva a la normalidad? – pregunté, pero él negó con la cabeza.

—Nuestro mundo ya no puede ser restablecido, todo se destruyó, no queda nada de vida en él – mira de nuevo los cuadros, con nostalgia. – Pero, puedo ayudarte a salvar este. – suspira – No cometas los errores de nosotros. No dejes que la criatura vuelva.

—¿Cómo se puede evitar?

—Ignorando sus presencias – posa una mano en mi hombro y, de alguna manera, puedo sentirlo, pero, al parecer él igual, por lo que me miró algo asustado.

Estuve a punto de decir algo, pero todo comenzó a distorsionarse.

Él parece hablarme, pero su voz no sale, tan solo veo cómo se va alejando cada vez más, hasta perderlo de vista por completo, cayendo en una oscuridad.

Abro mis ojos de par en par, sentándome por impulso, sintiendo como mi cabello cae por mi rostro, mientras mi respiración se encuentra agitada, como si hubiese despertado de una horrible pesadilla.

Miro mis manos, las cuales se encuentran vendadas, lo que me hace fruncir el ceño.

Me encuentro en ropa interior, con unos cables pegados a mi piel, pero al mirar a mi alrededor, puedo notar que me encuentro en una especie de cuarto de hospital, pero algo diferente al de mi mundo, al mundo humano.

A mi lado se encuentra un botón rojo, el cual parece ser importante, por lo que lo presiono y una alarma parece sonar, pero con un sonido leve.

La puerta se abre de inmediato y da paso a un preocupado Colin, junto con la profesora Gina, la directora y por supuesto, mis compañeras, o mejor dicho, amigas.

Pero, la persona que más me sorprendió fue Javis, el cual viste con la misma ropa de siempre, solo que parece tener una nueva marca en su cuello, subiendo un poco, pero claro, es menos visible por la gabardina que le cubre.

Colin no duda en abrazarme, para después ser empujado por una Catherine preocupada, la cual me abraza igual, haciéndome reír un poco.

—Maldita sea, perdóname Sylver – dice Cat, secándose unas lágrimas de sus mejillas. – Debí estar ahí, cuidándote…

—Tranquila “Kitty” – la llamé por el apodo que Camille creó, lo que la hizo reír de inmediato. – Estoy bien, todo está bien, solo… no controlé bien mis habilidades y, al parecer terminé dañada, pero la simulación estuvo algo fuerte.

Todos se miraron entre ellos, lo que me hizo fruncir el ceño, de nuevo. No comprendo esas miradas con algo de susto y nerviosismo.

—No fue una simulación – dice Colin, a lo que le miro, percatándome que se encuentra con algo de tierra en su rostro y cuerpo, el cual parece haber sudado por el trabajo pesado.

—No comprendo – murmuré, sintiendo como él acaricia con suavidad mi cabello.

—Sylver – habla la directora y la miro. – De alguna manera… viajaste a otra dimensión, a una que no estaba planeada – yo la miro, sin entender sus palabras. – Tu simulación estaba pensada para ser en la calle, como Joselyn, pero con la luz del sol, la cual podrías canalizar para usar tus habilidades de fuego, aunque no sean solares, eso te enseñaría a poder utilizar todo lo que tenga ese elemento – se sienta al pie de la cama, sin dejar de mirarme. – Es parte de los entrenamientos, pero… algo te arrastró a ese bosque, en donde no tenías posibilidad de utilizar el fuego, esa criatura lo tenía planeado.

—Pero… lo utilicé, es decir… completé la misión.

—Y no sabemos cómo – habla ahora la profesora Gina. – Esa criatura era monstruosa y… no había manera de derrotarla.

—Vimos todo – dice la directora. – Ese dragón que salió de ti y… esa presencia.

—Nora…

—Es imposible que esté ahí. Ella ascendió hace mucho tiempo, no debía…

—Directora… sé que es imposible… pero, ella es pariente mío, quizá no ascendió y solo me estuvo esperando todo este tiempo.

—Es posible – murmura la profesora. – Pero de todas maneras no debes confiar.

—Debes permitir que Javis te haga un chequeo – dice la directora, poniéndose de pie.

—¿Sucede algo?

—Esa criatura no es lo que parece – dice el pelinegro, tras haber permanecido en silencio todo este tiempo.

—Era un alma… – murmuro y él asiente, sentándose a mi lado, mientras alza la mano para que le ponga la mía sobre la suya, lo que hago sin chistar.

—Obtuvo, de alguna manera, la forma de una criatura que existió hace miles de años. Los diarios de Lysandro dicen todo – responde sin dudar, a mi mirada de confusión. – Cada que íbamos de misión, llevábamos el adecuado para saber a lo que nos enfrentamos, hasta que tuvimos un percance y todas las almas que habitaban ese preciso lugar salieron.

—Por eso sigues cazándolas – murmuro y él asiente.

—Debo reparar el daño que se ocasionó ese día… el daño que yo mismo ocasioné.

Me quedé en silencio, viendo como retira con sus dientes el otro guante, para después poner su mano sobre la mía y cerrar sus ojos.

Veo como se mueven con rapidez sus ojos debajo de los párpados, como si viera tantas cosas a la vez en la oscuridad, o quizá en un plano que nosotros no podemos observar, al no tener las mismas habilidades.

Sentí como un peso desaparece de mí, una presencia que puedo sentir como maligna, que comienza a dejar un rastro de dolor.

Y, es que, al mirar a mis brazos, noto como mis venas se marcan de algo oscuro, como si algo las recorriese hacia las manos de Javis, para después pasar por dentro de ellas y recorrer el cuerpo de mi amigo.

Veo como la marca de su cuello crece hacia la parte trasera de su oreja, perdiéndose entre su cabello.

El dolor se intensifica, haciendo que alce mi rostro mientras mis ojos se vuelven completamente blancos, puedo notar ese tono a mi alrededor, perdiendo de vista a todos los presentes de la habitación.

“Resiste”

Escucho la voz de Michael, pero yo termino sumergiéndome entre la soledad, cayendo en un vacío del que siento que no podré salir sola.