Crónicas de los secretos: El despertar I 17
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Un brillo me ilumina.

Mis ojos se abren rápidamente, notando a alguien frente a mí, quedando entre la criatura y yo, como si me estuviese… defendiendo.

Su cabello lila con celeste brilla tanto, al igual que ella misma.

Puedo reconocerla.

Finalmente, puedo reconocer cada parte de ella, pero ahora como algo más cercano a mí, como mi verdadera familia.

—Nora…

Ella me mira por un momento.

Sus ojos son del mismo color que su cabello. Su piel es tan clara que pareciera incluso porcelana.

“Estarás bien…”

Esa fue la voz de Michael.

“Llama al dragón…”

Cerré mis ojos, pidiendo fuertemente que el dragón llegue a mí.

No sé cómo hacerlo realmente, pero debo seguir mi instinto arcano.

Debo confiar en el dragón.

En lo poderoso que es y lo fuerte que podría ser yo.

De alguna manera, siento como algo falta dentro de mí, me comienzo a sentir más ligera, más humana.

Al abrir mis ojos, puedo ver un dragón enorme, formado con mi habilidad, cubierto por completo de fuego, pero algo sigue uniéndolo a mí, un hilo del mismo fuego que se conecta a mi cuerpo.

Me pongo de pie al verlo posicionarse junto a Nora, teniendo a ambos frente a mí, enfrentándose a la criatura, la cual no parece nada feliz.

Levanto mi mano, como si de esa manera controlara parte de lo que pudiera hacer el dragón, como si parte de mí, de mi esencia, se perdiera en ese control que no sabía que podía tener.

Creo que es lo normal.

Perder esencia.

Perder humanidad.

Perderte a ti, al querer utilizar un poder tan grande como lo hago ahora, aunque sea un solo ejercicio de clases, parece tan real.

Una realidad extraña.

Sentí mis ojos arder en llamas, y es que, estoy segura de que realmente hay llamas, que cubren parte de mi cabello sin quemarlo, sin hacerme daño.

Simplemente el daño comienza a ser absorbido por el dragón que va creciendo cada vez más, uniendo sus garras para poder formar una esfera de poder, de enorme poder, y así, lanzarlo hacia la criatura, mientras Nora lanza purpurina que comienza a convertirse en luz, un rayo de luz que rodea a ese ser, el cual ruge con fuerza, mostrando un gran odio.

Finalmente, todo explota.

Toda esa esencia perdida entra en mí, pero no de la manera en la que me gustaría.

Como si de un golpe se tratase, la humanidad perdida la recupero de manera abrupta, haciéndome caer al suelo, unos cuantos metros del lugar en donde me encontraba, sintiendo tanto dolor en todo mi cuerpo.

Siento que mis ojos comienzan a cerrarse, a la vez en la que veo como Nora corre hacia mí, seguida de un chico de cabello rubio.

Michael.

Es Michael.

Frente a mí.

De forma humana, no espiritual.

Alzo mi mano con debilidad, pero ésta cae, al momento en el que ambos cuerpos se transforman en la profesora Gina, junto con una preocupada Joselyn.

¿Joselyn?

¿Preocupada?

Suelto un último suspiro antes de ver como el suelo es completamente blanco, haciéndome ver que he regresado a la sala, con la esfera en mi otra mano, abrazada a mi cuerpo.

—La tengo… la recuperé…

Fue lo último que murmuré, antes de cerrar mis ojos, sintiendo mi cuerpo pesado.