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El salón de clases parece llenarse de emoción.
Tras entregar nuestros respectivos trabajos, la profesora nos indicó que debemos ir a la sala de entrenamiento, al parecer tendremos el día lleno de clases prácticas.
Todas las chicas nos encontramos caminando hacia aquel lugar, recorriendo la escuela entera, mientras fuera parece haber una fuerte tormenta.
Desde hace días llueve y no parece querer parar.
Según la directora, es normal que llueva, pero esta es una exageración.
Por suerte, Catherine y otras chicas parecen encargarse de la naturaleza, que, de hecho, ella no se encuentra entre nosotras, ya que tienen que restablecer todo.
Camille tampoco se encuentra con nosotras, al parecer, ella también debe ayudar con algunas cosas de tecnología y claro, con otras más que van respecto a sus habilidades.
Así que, de nuestro grupo de cuatro, tan solo nos encontramos Joselyn y yo, pero ella parece ir concentrada en sus pensamientos y yo no me quedo atrás, los días pasaron con rapidez que, mañana Colin termina su castigo y probablemente me llame o algo por el estilo, así que no puedo evitar pensar en que tendremos nuestra cita soñada.
Mentiría si dijera que no he soñado con este momento.
Mi primera cita en un lugar que parece sacado de libros, lo que lo hace aún mejor.
La habitación de prácticas se hace presente frente a nosotros y, al entrar, muchas computadoras se encuentran frente a nosotras, las cuales se encuentran de espaldas a un enorme ventanal que da vista a una pequeña sala envuelta en una cúpula de ventanal.
La maestra nos hace una seña para que la sigamos.
Comenzamos a descender por una rampa hasta llegar a unas sillas numeradas tal cual y la cantidad del grupo.
Pero sin estorbar la vista hacia aquel espacio vacío, tan solo con un suelo blanco, completamente liso y limpio.
—Bien, chicas – comienza a hablar la maestra Gina, mientras se acomoda un poco sus lentes. – Este espacio se le conoce como la sala de controles prácticas. El nombre se deriva al control que podemos tener aquí sobre ustedes y el terreno en el que se encontrarán. Arriba – señala el techo, en donde se aprecia una pantalla enorme. – Podrán apreciar las imágenes que les haremos creer a ustedes, estando ahí dentro – señala el centro. – Cuando estén ahí de pie, podrán transportarse a otro sitio que nosotros elegiremos en base a sus habilidades – un grupo de personas comienza a entrar a la sala de computadoras que se encuentra un poco encima de nosotras. – Ellos controlarán todo a su alrededor, en donde podrán pasearse con comodidad y libertad, para poder completar la misión, la cual será encontrar esta energía – en su mano, forma una esfera dorada tan brillante, la cual se desplaza entre cada una de nosotras, haciéndonos escuchar un especie de zumbido proveniente de ella, hasta ver cómo se desplaza en dirección al centro y así desapareciendo de nuestra vista. – Ahora mismo se encuentra escondido ante nuestra vista, pero será visible en la dimensión en la que hayan sido enviadas.
La primera en pasar fue una chica de nuestra clase. Al parecer su habilidad consiste en el clima o algo por el estilo, por lo que fue enviada a un destino con múltiples tormentas en él, por lo que utilizó sus habilidades para controlar el clima a su favor y así trasladarse con facilidad entre la tormenta abrasadora.
Finalmente, la chica logró encontrar la esfera y rescatarla a tiempo.
La sala se llenó de aplausos y un par de gritos provenientes de sus amigas, las cuales se veían realmente emocionadas por la hazaña de la chica.
Algunas chicas no lograban completar la misión, recibiendo un silencio incómodo de parte de la profesora, además de ver como ella parece calificarnos con su libreta en mano.
Joselyn se puso de pie al momento en que la profesora, un tanto molesta por las alumnas que fallaron, quizá porque tienen más tiempo practicando sus habilidades y el hecho de que ahora fracasen, la hacen sentir mal por no aprender nada.
Pero la pelinegra no parece afectada por la reacción, por lo que simplemente entra por una puerta y desaparece de mi vista, hasta que la veo llegar al área central, justo en medio de todo, mientras cierra sus ojos.
Al alzar la vista hacia la pantalla, pude ver como todo se transformó en oscuridad total, hasta que apareció una calle solitaria, ella se encuentra en medio de dos edificios, justo en las sombras, las cuales utiliza para moverse con agilidad.
Ella parece tener una habilidad relacionada con las sombras, además de utilizar aquella habilidad que conocemos, en la que utiliza la agilidad felina. Hasta que sale de las sombras un especie de felino enorme, más grande de lo que podría ser un simple gato con sobrepeso, incluso más grande de lo que nos cuentan en los programas infantiles.
No puedo evitar sentir un escalofrío recorrer mi cuerpo.
Su mirada es tan fría, y tan misteriosa que te hace querer saber más de ella, más de su habilidad tan sorprendente, a pesar de un miedo inexplicable, pero necesario para sobrevivir de alguna manera.
Ella se mueve con tanta precisión y tranquilidad, mirando a todos lados, hasta que un amanecer comienza a hacerse presente, por lo que noto sorpresa y algo de miedo en su mirada.
Aunque la conozca poco, sé que habrá maldecido por lo bajo, para después salir corriendo sin perder la poca sombra que le queda, hasta que parece ver algo al fondo.
Sin dudarlo, hace algo sorprendente.
Ella se mezcla como tal en la sombra, desapareciendo de nuestra vista, para después volver al cuerpo enorme de gato y así sucesivamente, hasta llegar a un pequeño recuadro de sombra y así ver una mano salir de ella, tomando con fuerza la esfera.
La sala se quedó en completa oscuridad, hasta encenderse una por una las luces y ver a una Joselyn agachada en el suelo, con su mano alzada, en la cual tiene aquella esfera brillante.
Todas las chicas a mi alrededor comenzaron a aplaudir y gritar, a lo que me uní, sonriendo ampliamente al ver a la pelinegra salir con orgullo de la sala.
Ella llega a nosotras, entregándole la esfera a la profesora, para después pasar entre las chicas que siguen festejando y así ver cómo se sienta a mi lado, para después guiñarme un ojo, mostrándome como fue sencillo para ella.
—Sylver.
Escucho la voz de la profesora, por lo que me pongo de pie y camino hacia la puerta, con el propósito de salir, no sin antes escuchar unas últimas palabras de la profesora.
—Recuerda confiar en tus habilidades, ellas te ayudarán a salir con facilidad, solo ellas.
Yo asentí, para después pasar por la puerta.
Seguí descendiendo por la rampa que se encuentra entre un pasillo cerrado, con luces rojas que iluminan un poco, hasta terminar en una puerta enorme de metal, al abrirla, noto que es pesada, quizá tenga algún componente que evite que la habilidad que utilicen para crear aquella sala tan peculiar.
Inhalo y exhalo fuertemente, para después adentrarme a la sala y quedar en medio de ella, mirando hacia arriba, sin siquiera poder ver la sala en donde me encontraba con mis compañeras.
Al mirar hacia donde se encuentran las computadoras, puedo notar a la directora llegando, con una carpeta en sus manos.
Poco a poco el ventanal comienza a cambiar, quedando igual que los demás, en donde me puedo ver reflejada.
Miro a todos lados, sintiendo que no me encuentro sola.
Frunzo el ceño al notar que me sigo encontrando en el mismo lugar.
Al mirar mis reflejos con precisión, puedo notar como alguien más se encuentra conmigo, detrás de mí, de hecho. Una persona más alta que yo, con una cabellera larga y blanca.
Intento enfocar bien mi vista, la cual comienzo a sentir borrosa, pero esa figura simplemente se encuentra de pie y al girarme, no hay nada detrás, tan solo la puedo ver mediante los ventanales.
De pronto, aquella silueta cambia su forma, siendo una criatura amorfa tan enorme, que parece querer atacarme.
“AL SUELO”
Escucho la voz de Michael en mi mente, por lo que me tiro al suelo sin pensarlo, notando la sombra de la criatura pasando por encima de mí, como si hubiese hecho un ataque peligroso.
“Sobrevive”