11
Escucho a la lejanía como me habla Javis, pero no puedo reaccionar. En mi mente solo puedo tener el hecho de que, por fin, sé algo de mi vida, de mi verdadera vida.
Quizá no sepa sobre mis verdaderos padres, pero al menos sé que Lysandro, el ángel del que tanto hablan y que tanto poder dicen que tiene, tiene una conexión conmigo.
Aunque desconozco que tipo de conexión, ya que, yo realmente no lo conozco, solo sé que es poderoso y mis habilidades no se comparan con las suyas, ni en sueños.
Pero, algo que no logro comprender, es el hecho de que lleva miles de años desaparecido, así que, no habría razón del porque estamos conectados si no lo he visto en vida, tan solo en imágenes y en los libros que hablan de él, pero lo más importante, en sus diarios, donde parece contar sobre sus experiencias, por lo tanto, habla de él mismo, para que la gente conozca sus travesías.
De pronto, en mi mente solo puedo albergar el rostro de aquella mujer que apareció en mis sueños, la que me hablaba como si me conociera.
Unos dedos chasqueándose frente a mí, llamaron mi atención por completo, haciéndome salir de pensamientos repentinos.
Javis se encuentra mirándome con confusión, como si no comprendiera el por qué divagué por un momento.
—¿Te encuentras bien?
—Yo… Algo comienza a conectarse en mi vida – lo miro. – Por fin, he descubierto algo…
—¿Qué planeas hacer con esa información?
—Seguir buscando – frunzo el ceño, mirando hacia el suelo. – Esto no es ni la mitad de información sobre mi vida… Todavía falta saber quién es ella…
—¿Ella?
—Cuando se presentó el alma en pena… primero tenía otra figura…
—Eso es lo que hacen.
—No, no… Se convirtió en alguien que no conozco, pero que ya ha aparecido en mi vida… o más bien, en mis sueños…
—Explícate.
—Fue extraño… en mi sueño estaba en un espacio completamente oscuro y vacío… como si estuviese cayendo de forma lenta y sin tener un fondo al cual llegar… de pronto, algo me cubrió y unas líneas se comenzaron a marcar en mi piel…
—¿Unas líneas?
—Si… como un tatuaje, pero ese me comenzaba a quemar, podía sentir el dolor, de hecho, grité, pero ese gritó no salía, como si fuese silenciado y… de pronto me tomaron en brazos y me ayudaron a ascender – frunzo el ceño. – Era una mujer, su cabello tenía tonos… blancos y violetas… pero brillaba y sus ojos si eran violetas, al ascender, parecía soltar purpurina… como si se deshiciera conforme asciende – lo miro.
—Creo que eso del tatuaje es sobre tu linaje – frunce el ceño. – Todos lo tenemos, es decir, todos pertenecemos a un linaje, por algo nuestras habilidades, pero, al ser parte de él, nuestros poderes no se intensifican, a menos que seas el prodigio de ellos, y bueno… no logro descifrar el resto, sobre la mujer… no me parece conocida, ni nada por el estilo.
—Sé que ella es una gran explicación sobre mi pasado – suspiro. – Será difícil saber quién es, pero… necesito averiguarlo – cierro el libro de golpe, mientras bajo la mirada al suelo.
—Te ayudaré – murmura él y yo sonrío un poco.
—Muchas gracias – murmuro y miro con detenimiento el libro. – Por cierto… El libro que le diste a Joselyn… ¿de dónde lo sacaste?
—De la biblioteca prohibida – responde él, recargando su espalda en el respaldo de la banca. – Del mismo lugar donde sacaste estos.
—Prometo devolverlos – lo miré, realmente nerviosa.
—Eso ya no importa, la misma biblioteca recrea los libros, claro, de manera digital – se encoje de hombros. – La tecnología ha sido un buen fuerte en estos institutos – me mira. – Pero eso sí, te aconsejo que hables un poco con Colin antes de su castigo.
—¿Castigo? – frunzo el ceño, verdaderamente preocupada y confundida.
—Por el tema de los libros, es claro que lo castigarán por haber entrado sin permiso, así como a mí me castigaron igual – se pone de pie y suspira. – Una larga semana haciendo actividades complicadas en el instituto.
—Eso no lo sabía…
—Más que castigarnos por entrar, sería por robar libros, a pesar de que, en teoría, nos pertenecen – toma su diario y se dispone a caminar hacia la salida del lugar. – A ellos no les gusta que tengamos más información sobre ciertos temas importantes.
—No debieron haber hecho esto… Ahora por nuestra culpa estarán… castigados…
—Puede que en el caso de Colin si haya culpable, pero… no te lo tomes tan a pecho – me mira y sonríe de lado. – Eso significa que le gustas muchísimo a Colin, él jamás se pondría en peligro o incluso arriesgaría su reputación por un libro – no pude evitar sonrojarme y claro, sentir el fuego salir por mis mejillas, algo extraño, pero es el descontrol de mis poderes. – Eso también debes controlar – me señala, a lo que lo miro, sorprendida. – Tus habilidades se descontrolan por tus emociones, así que debes controlar esas emociones para evitar que quemes todo a tu alrededor.
—Yo… no entiendo… no sé cómo hacerlo, Catherine me dio esta pulsera hecha de liana – muestro mi muñeca rodeada de ella. – Es para controlar mis habilidades.
—Como un moderador… aunque, eso solo reprimirá tus poderes, pero eso no es lo ideal – suspira. – No te preocupes, te ayudaré a ello, soy experto controlando habilidades. – sonríe de lado.
—Gracias… incluso por salvarme de… esa alma…
—No lo tomes a mal, pero yo no salvo a nadie, es decir, ya nadie me preocupa lo suficiente como para salvarle la vida y arriesgar la mía – se queda quieto en su lugar, sin siquiera mirar a otro lado, tan solo a mí. – Esa alma se descontrolaría si yo no hubiese intervenido y mi obligación es encerrar esas almas y evitar que puedan crear un caos.
—¿Y si se tratase de Joselyn? Es decir, que tengas que salvarla.
—A nadie salvaría – se encoge de hombros. – Sonará cruel, pero solo he arriesgado mi vida por una persona, pero… ya no se encuentra aquí presente con nosotros – noto una expresión extraña en su rostro, algo indescifrable, pero definitivamente no es algo bueno. – En fin, solo estoy aquí para descubrir como acabar con esas almas y por fin descansar de tanto trabajo.
—¿Tu amas a Joselyn? – pregunté sin más, sorprendiéndolo.
—¿Qué? – noté un poco de nerviosismo en él, lo que me sorprendió un poco, ya que, de tanta seriedad, terminó cambiando a nervios.
—¿Amas a Joselyn? Es decir, te veo siempre con ella y… pareces cómodo como estás.
—No amo a Joselyn, de hecho, no amo a nadie – baja la mirada. – Si tuve sentimientos por ella en algún momento de mi vida, cuando la conocí hace años, pero… ella no me amó nunca, tan solo es algo del momento, aventuras sexuales, favores a cambio de sexo y ya sabes, todo se relaciona en ello – me mira. – Pero no hay sentimiento de por medio.
—Pero eres Migajero – alzo la ceja y él ríe un poco.
—Lo sé, pero… ¿Acaso la has visto? Tiene un tremendo cuerpazo y es bastante atractiva, por ella me dejo pisotear sin más, con tal de también satisfacer mis necesidades.
—Entonces entre ambos se satisfacen… – murmuro y él asiente. – ¿Qué hay de Catherine? – esa pregunta parece haberlo sorprendido bastante, pero se mantiene en posición tranquila.
—Ella es mi amiga, ¿por qué la pregunta?
—¿Eres ciego? – alzo la ceja de nuevo, y él vuelve a reír.
—Ella y yo nos besamos hace muchísimos años, pero fue algo de niños, ella está enamorada de Oliver.
—¿Oliver?
—Claro, no lo has conocido… Es un rubio egocéntrico que siempre busca a las chicas para ligárselas y salir con ellas por un rato – rueda los ojos. – Yo le advertí sobre él, pero tanto ella como muchas más chicas, están muertas por él, los sorprendí una vez besándose, así que no hay problema por nada, ella está con él.
—Definitivamente eres ciego…
—Además, ahora me confundió con él – yo lo miré confundida. – Empezó a decirme que me ama y me quiso besar, pero claro, es obvio que creía que yo era Oliver, así que le dije que él estaría mañana por aquí – se encoge de hombros. – Que si gusta, lo envío con ella para que puedan estar juntos, estoy seguro de que, a pesar de ese egocentrismo, él quiere realmente con ella, algo así escuché en las duchas de los chicos. Al parecer quiere invitarla a salir o quizá le mencione algo sobre el baile de Halloween.
—Los hombres son tan complicados… – murmuro, a lo que él mira su muñeca, al parecer tiene un reloj en ella.
—Me tengo que ir, ya es muy tarde y debo prepararme para comenzar el pesado castigo – me mira. – Nos vemos luego, Sylver.
—Hasta luego, Javis.
El pelinegro se dio la vuelta y caminó hasta perderse entre las sombras, dejándome completamente sola.