10 #2
—Escuché a la directora y a la profesora hablar sobre una profecía que involucra a cuatro chicas y… creo que hablaban de nosotras – lo miro. – Porque mencionó sobre lo extraño que fue que entrara y que estuviéramos en la misma habitación… las chicas y yo somos cuatro, y… creo que eso es importante…
—Vale… veamos – noto una mirada extraña en él, que no logro descifrar, pero termino viendo el libro que hojea hasta llegar a las páginas de las profecías, pero hay muchas hojas arrancadas de una manera tan obvia, hasta que llegamos a una desgastada. – La profecía de las cuatro prodigios…
—“Llegará el día en que las cuatro prodigios vuelvan a causar el fin del mundo arcaico”
—No creo que hable de ustedes – frunce el ceño. – Serían incapaces de destruir un mundo.
—Quizá no sería intencional…
Ambos comenzamos a leer un poco sobre la profecía que, al parecer, trata sobre cuatro chicas, las cuales están destinadas a traicionar a su propia “familia”, a sus amigos, a todo su alrededor.
Al parecer, la cúpula está en peligro por el poder tan enorme que contiene los cuerpos de las cuatro prodigios. Al parecer, una gran energía arcana.
—“Traicionar a su familia” – murmura Javis, leyendo parte del texto. – ¿A qué se refiere eso?
—Hay unas palabras… o un texto completo que he escuchado en sueños, que ha estado en mi mente… es como si alguien lo leyese y me lo transmitiera a través de la mente – murmuro, bajando la mirada hacia mis manos para poder recordar aquellas palabras. – “Llegará el día en que ustedes, mis niñas… mis… ¿protectoras?, mis… prodigios… – frunzo el ceño, intentando recordar bien las palabras. – Estarán en una fuerte decisión… Serán ustedes o… su familia… – miro a Javis. – Deberán elegir sabiamente a quien traicionar… al igual que… ser fieles hasta la muerte… – carraspeo un poco. – Con tanta seguridad y frialdad… Al final, todo habrá valido la pena y ustedes saldrán inmutadas… – bajo la mirada hacia el libro, intentando buscar aquellas palabras. – Sus almas pertenecerán por siempre a la oscuridad…
—Pero… al hablar sobre “traicionar a su familia” y… el hecho de que sus almas pertenecerán por siempre a la… ¿oscuridad? – murmura Javis y lo miro. – ¿A qué se refiere realmente?
—No tengo idea… pero no creo que sea algo bueno…
Continuamos leyendo un poco más.
“El fuego ha perdido su ceniza, sus brasas, lo que le hace crecer en el mundo arcano. La muerte se ha enemistado de la calidez. La soñadora ha traicionado a su familia. Y el cuervo pertenece por siempre en plena oscuridad.”
—¿Qué significa esto? – pregunta Javis, sin siquiera poder comprender el texto.
—No tengo idea… pero, parece tener un significado muy importante si está en el apartado de la profecía… pero no sé realmente a que se refiere – leí con lentitud cada palabra.
Pero solo podía tener cada vez más dudas sobre lo que podría significar que las cuatro estemos ligadas a una profecía tan extraña en la cual estaríamos en peligro, al igual que a la gente que amamos.
Javis dio vuelta a la página para poder leer más, mientras yo alzo la mirada hacia adelante, pudiendo ver algo en movimiento, entre unos árboles.
Me puse de pie instintivamente. Caminando un poco hacia ese árbol que realmente no se encuentra lejos, solo a unos pasos.
Aquella silueta comienza a verse un poco más llamativa. Un aura azulado con tonos lila comienzan a dejar una estela que desaparece a los segundos.
“Sylver……..”
Una voz femenina se escucha a la lejanía.
“Sylver…….. ven a mí…….”
Me sentí cegada por su voz, como si mi cuerpo quisiera llegar a ella. Pero, a la vez, un pánico me rodeaba el cuerpo.
Es una sensación extraña que me produce nervios, pero mi curiosidad es enfermiza, la curiosidad puede más que el miedo y solo puedo pensar en hablar con esa entidad desconocida.
“Sylver…… juntas llegaremos a la oscuridad……”
Estiré mi mano hacia una estela que parecía tomar una forma humana, como una mano deformada, pero a mis ojos, es bastante clara que asustaría.
Sentí mis ojos encendiéndose en llamas, pero esas llamas comenzaban a rodearse de esa aura que parece tomar mi cuerpo e impulsarme hacia ella.
Pero de pronto, unas manos toman mi cintura a la vez que esa estela se convierte en una criatura monstruosa de pesadilla. Parece ser un cumulo de humo negro, como una neblina oscura, más que la noche misma, con dos puntos completamente blancos, que parecen ser sus ojos, pero no tienen pupila, simplemente es un color blanco tan profundo y vacío, como si no hubiese nada ahí mismo.
Las manos provienen de Javis, el cual siento como me estira hacia él, a la vez que parece tener una daga en su otra mano, la cual utiliza para hacer un corte frente a él, provocando un grito fuerte e inhumano de la criatura.
Al mirar la mano de Javis, puedo notar como no tiene su guante puesto, así que puedo notar el tatuaje que comienza desde la punta de sus dedos, aquello negro que parece ser la marca de unas garras que continúan subiendo, pero la manga larga de su abrigo cubre a partir de la muñeca.
Aquel tatuaje parece moverse en un momento, haciéndome sentir escalofríos, hasta que algo sale de él, como si fuese una mano inhumana, parecida a la de esa criatura que continúa su grito de agonía, siento absorbido por ese corte en la realidad, mientras la oscuridad crece más y lo jala hacia ese gran corte, haciendo que desaparezca por completo, cubriéndonos por un fuerte viento que mueve nuestros cabellos, hasta que finalmente, toda pizca de luz desaparece, dejándonos en una oscuridad inmensa.
Sigo notando la mano de Javis rodeando mi cintura con fuerza, como si no quisiera que yo fuese absorbida por ese corte de la realidad, por lo que pongo mis manos encima de su brazo, a la vez que las linternas colgantes de los árboles vuelven a encenderse, dejándonos ver el jardín de la misma manera en la que estuvo hace unos instantes.
Al girar mi rostro, pude ver como el cabello cubre gran parte del rostro de Javis, el cual se encuentra respirando con dificultad, realmente cansado. Hasta que se percata que sigue con su agarre, por lo que se separa con lentitud, para después ponerse su guante y mirarme con seriedad.
—Lamento eso – murmura, acomodando un poco su cabello, haciéndome ver el sudor bajando por su frente. – Esa fue un alma en pena, una mala, realmente mala.
—¿Cómo llegó aquí? – pregunto, en un hilo de voz.
—No lo sé… créeme que no lo sé – frunce el ceño, bajando un poco la mirada hacia donde se encontraba hace un momento el alma en pena. – Eso no es normal…
—¿Estamos en peligro? – él me mira y niega con la cabeza.
—No mientras yo esté presente, pero… lo extraño es que… esta vez no venía por mí – acomoda un poco mi cabello, retirando los mechones que se encontraban en mi rostro. – Venía por ti, por ese poder que tienes dentro de ti.
—No comprendo…
—Eres parte de la profecía… pero también eres parte de algo más…
—¿Qué quieres decir?
—Es mejor que lo veas – toma mi mano con delicadeza y me lleva hacia la banca, donde se encuentra el libro abierto en cierta página. Lo tomo entre mis manos y miro con detalle cada palabra que me indica Javis que lea.
“El fuego logra rodear sus alas, como si el destino fuese quien los unió de una manera simbólica, de una manera familiar. Ambos coordinan sus poderes para poder llevar a cabo el ritual que podrá proteger la humanidad.
La humanidad depende de ellos, de su capacidad de afrontar cada realidad distorsionada, de terminar con las anomalías que crean el caos en todas las dimensiones posibles.
Porque las anomalías fueron las que iniciaron con su creación, y fueron quienes forjaron la unión de ambas criaturas arcanas.”
—Esto…
—Habla de ti y de Lysandro – murmura Javis, a mi lado.
—Eso quiere decir que… Lysandro y yo estamos conectados…