10
Las siguientes hojas parecían contener dibujos, quizá de las criaturas que ha encontrado.
—Este es el volumen 30 – murmuro y me giro para mirar a Colin, pero lo veo buscando en una estantería, aunque al escucharme, gira su rostro para verme.
—¿A qué te refieres?
—Debe haber más de 30… es decir… si él lleva desaparecido por mucho tiempo, debe haber miles de diarios – miro hacia los demás. – Pero… por lo que dice, él no se fue solo… ¿conoces a una Ellis? – me acerco a Colin, con el diario en mis manos.
—¿Ellis?
—Él menciona a una Ellis, la nombra como “mi Ellis” – abro el diario y se lo muestro. – Algo me dice que ella lo acompañó por mucho tiempo…
—Pero… la historia dice que él se aventuró solo y que jamás salió con nadie. Él no tenía permitido estar con nadie por su gran poder, ya que podría destruir a todos a su paso.
—Creo que la historia miente – lo miro. – Hay muchas incongruencias…
Un ruido nos hizo girar el rostro hacia la puerta de entrada, la cual se abrió y una linterna comenzó a alumbrar la sala hasta llegar a nosotros.
—¡Eh! No tienen permitido estar aquí – dijo un hombre que, al acostumbrarme a la luz, pude notar que es un guardia.
No tuve tiempo de reaccionar, ya que Colin me tomó de la mano y me llevó hacia él, entre los estantes, escuchando como el guardia grita y corre hacia nosotros.
Colin tiene una velocidad impresionante, lo que me dificulta el seguirle el paso, pero lo hago lo mejor que puedo para poder huir de ese guardia.
Corrimos por los pasillos del instituto, hasta que Colin dio vuelta en un pasillo realmente oscuro y me puso contra la pared, cubriendo mi boca con su mano, estando él tan pegado a mí.
Él miró hacia el pasillo principal, en donde pasó el guardia, pero yo solo podía ver su rostro tan cerca.
Su cabello dorado, su piel tan suave y perfecta, la mandíbula tan marcada que, con la tensión del guardia, se ha marcado aún más.
Sus cejas algo pobladas, pero lo suficientemente delgadas que quedan perfectas sobre esos ojos celestes tan expresivos y, a la vez, tan duros, de una mirada dura.
Él es un poco más alto que yo y es entendible, yo realmente soy alta, así que quedamos perfectos.
Bajé mi mirada hacia su nariz perfecta, su bigote y barba afeitadas, y esos labios delgados que se abren un poco, para poder tomar aire de la tremenda huida que hicimos.
Él se gira para mirarme y así conectamos.
El mundo pareció detenerse por un momento, su mano se retiró con suavidad, haciendo que, de nuevo, nuestros labios queden tan cerca, combinando ambas respiraciones, haciéndolas uno solo.
Él se acercó un poco más, pero una luz de linterna nos iluminó los rostros de nuevo, pero, esta vez proviene del fondo del pasillo en el que nos encontramos.
—¡Hey! – volvió a gritar.
Colin tomó de nuevo mi mano y volvió a correr conmigo, pero esta vez si llegamos hacia la moto, a pesar de tener al guardia detrás, Colin tuvo una increíble agilidad para subirse a la motocicleta y así subirme yo.
Nos comenzamos a alejar del instituto, no sin antes ver como el guardia parecía cansado, pero terminó quedándose en el lugar, y así tan solo comenzamos a ver los enormes árboles del inmenso bosque dentro de la cúpula.
Me abracé aún más a su cuerpo, respirando con una comodidad tan única, pero, desgraciadamente la magia tuvo que terminar.
Mi instituto comenzó a verse cada vez más cerca, hasta llega justo frente a él y al bajarme, le di la espalda para retirarme su gabardina, pero él me rodeó con sus brazos, mostrando un libro frente a mí, uno completamente negro, como si la portada no existiese, a lo que miré extrañada.
—¿Esto es…?
—Algo que puede ayudarte a resolver tu vida – murmura en mi oído, haciendo erizar mi piel.
—Pero… creí que…
—Lo tomé antes de que el guardia llegara – baja una mano hacia mi cintura, mientras recarga su barbilla en mi hombro. – Sé que es algo tan importante para ti, para descubrir quién eres en realidad y poder tener la tranquilidad que ahora mismo necesitas – se separa, a lo que me giro para poder mirarlo. – Además, podrás considerarlo como un regalo de cumpleaños, algo que no sabía que se celebraba ahora, por lo que no tuve el tiempo de darte algo bien…
—Esto significa mucho para mí… – abrazo el libro a mi pecho, a lo que él sonríe con ternura. – Y lo lamento por lo de mi cumpleaños…
—no te preocupes y lo sé, sé que significa tanto – acaricia con suavidad mi mejilla. – Trata de descansar, o amanecerás con un dolor insoportable en la cabeza – yo reí un poco.
—Hasta mañana – murmuro y él sonríe.
—Hasta mañana, guapa.
Retrocedió un poco sin dejar de verme, para después guiñarme un ojo, y tras ello, subir a su motocicleta, alejándose cada vez más de mí, mientras yo sigo abrazando el libro hacia mí.
Miré a mi costado, justo donde se encuentra el jardín prohibido, por lo que me encaminé hacia él, adentrándome de nuevo entre esos árboles, hasta encontrar la famosa banca, pero con un chico en ella.
Javis se encuentra de nuevo, dibujando en su libreta, hasta darse cuenta de que me acerco hacia donde está, haciéndose a un lado para poderme dar espacio para sentarme a su lado, lo que hago sin dejar de abrazar el libro.
Los minutos transcurren sin que uno emita palabra alguna, tan solo se escucha el sonido del lápiz chocando con las hojas de su libreta, para después dejarlo de hacer y así concluir con un suspiro de parte del pelinegro.
—¿Noche difícil? – pregunto y él respira con algo de dificultad.
—Bastante – dice él, tomando una botella que parece ser de agua para después beber de ella. – Algunas almas fuerzan la brecha de ambos mundos, por lo que debo crearles una prisión para que no puedan salir.
—Sigo sin comprender mucho tus habilidades – lo miro, realmente curiosa.
—Yo controlo las almas en pena que buscan su libertad, ascendiendo a otro mundo que desconocemos, pero que, al menos, hace que no nos molesten más… algunas almas en pena son realmente violentas y malas, por lo que debo crearles una prisión – abre su libreta y me muestra un dibujo de una especie de prisión con una sombra negra dentro, la cual parece gritar de alguna manera extraña. – Esta libreta es mágica, solo yo puedo utilizarla para poder capturar más almas que estén varadas.
—Pero esas almas… ¿alguna vez pertenecieron a nosotros?
—Lo hicieron hace millones de años, pero no pudieron ascender porque hicieron cosas muy malas en vida e incluso como almas en pena.
—¿Cómo cometerían delito las almas?
—Entregan a la gente que ingresa a su mundo, como si cambiarán su vida por su libertad.
—Eso es… horrible…
—Por ello las encierro en la prisión de almas en pena. Pero bueno – suspira. – ¿Qué traes en tus manos?
—Oh… es un libro que, se supone que habla de mí pasado… o al menos me ayudará a comprenderlo – lo miro detalladamente.
—¿Y el otro? – señala el diario que ahora mismo posa en mis piernas.
—Oh… – miro extrañada el diario que no recordaba que había tomado, aunque de hecho, son dos diarios. – Son los diarios de Lysandro…
—Así que entraste a nuestro instituto – sonríe y yo lo miro sorprendida.
—Yo… Yo no tenía… pensado – comienzo a ponerme nerviosa, a lo que él ríe.
—¿Qué has descubierto?
—Sobre mí… aun no lo sé… pero sé que Lysandro salía con alguien y ese alguien probablemente lo acompañaba – acaricio el diario con mis dedos.
—Vaya… algo así decían las almas… pero jamás les creí…
—¿Qué? – lo miré, sorprendida.
—Algunas hablaban sobre alguien llamado Elle… Ellie…
—Ellis – murmuré y él asintió.
—Si, Ellis – frunce el ceño. – Al parecer… ella murió en esa dimensión, existen criaturas amorfas que son lo peor… las he visto y son para temerles mucho, claro que no nos hemos acercado a muchas de ellas, y no hemos visto todas, pero… he conocido a unas que son de pesadilla…
—¿Son capaces de matar?
—Sin incluso capaces de tomar tu imagen y matar con ella, como si… tu propio amigo o tu misma mataras a los demás… Es complicado, pero es un trauma que no se puede superar – mira su libro. – Lo he visto anteriormente, y es por ello que no nos permiten ingresar al mundo de las pesadillas, ya no…
—Vaya… no sabía que existía eso… – miré por un momento el libro en mi mano. – ¿Crees que ahí pueda haber respuestas?
—No se puede ingresar.
—Lo sé… pero… solo estoy pensando que quizá haya algo ahí que... – relamo mis labios, sintiendo aun el sabor de las cervezas de hace un rato. – Que pueda ayudarme… quizá en los diarios de Lysandro haya respuestas, él hablaba sobre las criaturas amorfas y pude ver algunos dibujos de ellos, probablemente ha escrito sobre algo mío, es decir… sobre una historia que me pueda involucrar.
—¿Crees que Lysandro haya escrito de ti?
—Me tomarás como loca, pero… es extraño… bueno… tu convives con almas – él alza la ceja. – Creo que tengo… una conexión con… una entidad extraña... – relamí mis labios. – Y… Quizá por sus múltiples viajes, puede que haya descubierto algo que ni él mismo sabía sobre quien es la información, pero quizá si lo leo, podría saberlo…
—Tendrías que leer más de mil diarios – alza la ceja. – Él lleva miles de años desaparecido, incluso desde antes de que yo naciera y yo tengo veinticinco, incluso antes de que la directora de tu instituto naciera, y ella tiene casi setenta años.
—¡¿Qué?! – lo miré, asombrada. – Pero no parece de esa edad, es decir, se ve mayor, pero no tanto.
—Las habilidades suelen ayudar mucho si lo requieres – se encoge de hombros, para tomar el libro de mis manos. – Averigüemos sobre que trata este libro – lo abre para hojearlo, a lo que me asomo por encima de su hombro para poder ver. – Vaya, tiene información de todo – comienza a leer rápido los subtítulos del libro. – Mundo de los sueños… abismo… Lysandro… Prodigios… Kali… Maldiciones… Profecías… Mundo de…
—Espera… – señalo el subtítulo de “Profecías”. – Eso me interesa…
—¿Las profecías?