Crónicas de los secretos: El despertar I 4
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Giré inmediatamente, para encontrarme con el chico rubio que hace un momento me encontré dentro del salón.

Los chicos, al verle, lo saludaron alegremente. Y al separarse, el rubio me miró con una gran sonrisa.

Él estuvo a punto de decir algo, pero una melena negra, larga y una mirada, que se podría decir que es “felina” ya que el maquillaje la hace ver de ese modo, como si fuese adrede, apareció detrás de Javis, haciendo que él se estremezca por completo.

—Vaya… aquí estabas – dice la chica, con un tono seductor. – ¿Estabas escondiéndote de mí?

Vi como los chicos parecían algo… incómodos por esto, lo que no comprendí, ya que… si él sale con ella, supongo que no debe haber problema.

—Yo… yo… – comienza a decir Javis, muy nervioso. – Claro que no, Joss, solo… estaba acompañando a Sylver, parecía un poco perdida – él me mira, pero en su mirada puedo ver algo indescifrable. Como si en verdad no se sintiera incomodo por la chica, la cual me mira de arriba hacia abajo, para volver a mis ojos.

—Joselyn Pierce – dice ella, tendiéndome la mano. La cual tomo con algo de duda.

—Sylver Steele…

—Oh, mi compañera de habitación – alza la ceja. – Entonces no debo preocuparme por que robes a mi chico – suelta mi mano y vuelve su mirada hacia él. – Hoy no tendrás ningún problema, así que podrás venir conmigo – ella sonríe, pasando su lengua por sus labios rojos intenso, mientras ¿“ronronea”?

Él no dice nada, tan solo asiente mientras ella se lo lleva de la mano hacia algún lugar que desconozco de la escuela, ya que no he recorrido más.

—Migajero… – murmura Ezra, a lo que los demás chicos ríen un poco.

Estuve a punto de opinar sobre aquel apodo, pero una chica alegre, con el cabello oscuro y mechones delanteros rubios, abraza a Ezra por la espalda, el mismo que dijo aquello.

—Hey, preciosa – dice el chico, con una enorme sonrisa en su rostro, mientras se gira y toma el rostro de la chica con sus manos, y sin más, le da un beso en los labios.

—Me hace feliz que estés aquí – dice la chica, sonriendo tan enamorada.

—Tengo mucho que contarte – dice el chico, pasando su brazo por encima de sus hombros y sin más, se despidió de nosotros, para después alejarse del lugar, dejándome con Magnus y Colin.

—Vaya, cada vez van desertando más personas – dice Magnus, cruzándose de brazos. Pero la presencia tan alegre de una chica rubia que conocí desde que llegué, parece alegrar un poco el ambiente.

—¡¡¡Hola!!! – grita Catherine, sonriendo abiertamente con dos vasos en sus manos, del cual me tiende uno, haciéndome recordar que dejé el mío en la barra, hace un momento. – Parecen ser los rezagados de la fiesta.

—No hay mucho que hacer, todos parecen platicar entre ellos, en grupos – dice Colin, encogiéndose de hombros, mientras mira alrededor. Y si, todos están platicando tan a gusto y solo pocas personas bailan al son de la música, en medio de la pista – escucho como la rubia bufa.

—Aguafiestas…

—No por decisión propia – dice Colin, mirando un reloj en su muñeca. – Es hora de irnos, o el autobús nos dejará.

—¿Autobús? – pregunté, frunciendo el ceño. – ¿Aquí se mueven así?

—Es peligroso salir hacia la dirección de nuestra escuela, aunque está unido por la misma cúpula, no es seguro salir de ella. – dice el rubio, mirándome fijamente.

—Una vez que entras al instituto, ya no saldrás de esta cúpula – dice Magnus, con la misma seriedad.

—No lo entiendo…

—El instituto se encuentra en otra dimensión – dice Catherine. – Una vez que entras a través de la cúpula, ya no estás en tu hogar…

—Pero…

—No todos venimos de donde tu vienes – dice ella, bebiendo un poco de su bebida. – La mayoría nacimos aquí, dentro de estas instalaciones – se encoje de hombros. – Tu vienes de la tierra de los humanos, de los normales, pero nosotros… nunca hemos convivido con gente que no tiene habilidades…

—Vaya… no me lo esperaba…

—Hay muchas cosas que irás descubriendo con el tiempo – me sonríe un poco la rubia, mientras me toma del brazo y lo une con el de ella. – Por ahora, iremos a la habitación y nos prepararemos para mañana tomar nuestra primera clase de este nuevo año.

Yo asentí con la cabeza y miré a los chicos, para despedirme con la mano, no sin antes chocar miradas con Colin, el cual me guiña el ojo, para después retirarse con el pelinegro e irse del lugar.

Ambas entramos a la habitación y nos fuimos a la propia, no sin antes escuchar unos ruidos en la que se encuentra a nuestro lado, pero aquellos ruidos son tan… peculiares.

Catherine tan solo niega con la cabeza, cerrando sus ojos y sin más, entra a la de nosotras, siendo seguida por mí.

Me cambio de ropa y me desmaquillo, para después tumbarme a la cama, mirando hacia el techo mientras Catherine se desviste sin más, desmaquillándose sin siquiera vestirse.

—Mañana será un gran y aburrido día – dice la rubia. – Es la iniciación del instituto.

—¿Iniciación? – frunzo el ceño, cruzando mis manos encima de mi estómago.

—Así sabrás a que linaje perteneces. Digamos que un “tatuaje” aparece en cierta parte de tu cuerpo – la miro y ella se retira su cabello largo de su espalda y ahí puedo ver, con dificultad, un hermoso tatuaje de una flor de loto, que es unida con una frase que no distingo, pero que cubre el largo de ella. – “Puritas est symbolum novi principii” – dice ella, pronunciandolo en otro idioma, al parecer. – Es el latin de “La pureza es el símbolo de un nuevo comienzo.”

—Vaya…

—Mi linaje pertenece al renacimiento – se pone un top negro y unos shorts para después girarse y mirarme. – El renacimiento de una nueva era a través de mis habilidades – mira sus manos y de ahí sale un ligero brillo. – En un principio creí que era una maldición… pero aquí me hicieron saber que es un don – me mira de nuevo y yo me siento en mi cama.

—¿Cómo es eso de que se… criaron aquí?

—Fuimos rescatados de niños – se sienta en su cama, que se encuentra frente a la mía, mientras abraza un peluche de oso contra su pecho. – Al parecer quisieron experimentar con nosotros y nos rescataron de ello – suspira. – Muchos no sobrevivieron al inicio… otros estuvimos a punto de… – ella se quedó en silencio, lo que comprendí al instante. – Pero pudimos contra todo, jamás estuvimos solos…

—Debió ser muy difícil…

—Lo fue – una lagrima cae por su mejilla. – Pero al final te acostumbras a ser diferente, ya que aquí todos lo son – seca las lágrimas que caen cada vez más. – En fin… háblame de ti. ¿cómo supiste del instituto?

—Yo… creo que tuve un presentimiento, algo que me hizo buscar a fondo y encontrar unas… pistas…

—¿Pistas?

—Creo que la directora fue quien contactó conmigo – bajo la mirada. – En ella aparecía el nombre de la escuela y un código QR, junto con un celular… Con ello logré dar con su contacto y a los días… recibí la beca para poder estudiar mis habilidades que no sabía que me ayudarían mucho… – la miro. – Al inicio me asusté, porque quemé un departamento en donde vivía con mis padres, pero después… de alguna manera logré controlarlo y nunca más pasé por un accidente similar, en donde casi los asesino.

—Tienes suerte de tener a tus padres…

—Creo que fui adoptada – ella ladea un poco la cabeza, sin comprender. – Ellos no saben de mis habilidades, todo lo aprendí yo sola…

—Debió ser difícil…

—Lo fue, bastante… pero he tenido cierto control y ahora espero poder tenerlo al cien por ciento… Y sé que aquí lo lograré.

—Estás en buenas manos – sonríe Catherine, para después suspirar. – Bueno, ya debemos dormir o no despertaremos, aunque bueno, mis plantas siempre me despiertan…

—A mí me despertará mi alarma – digo, mientras tomo un reloj de la mesa de noche y programo una alarma para las 7:00am, ya que las clases comienzan a la 8:00.

—Jamás entenderé toda la tecnología de la tierra – sonríe, mientras niega con la cabeza y sin más, se acuesta, cubriéndose con su manta. – Buenas noches.

—Buenas noches – murmuro, con una sonrisa en mi rostro, para después acostarme y cubrirme igual.

La noche es un poco helada, por lo que me acurruco lo más que puedo en mi cama y así concilio el profundo sueño.

✵

Un leve cantico me hace sentir escalofríos.

Es tan leve, tan femenino y… tan tenebroso.

De alguna manera siento cierto control sobre mi cuerpo, lo que no comprendo en absoluto.

Me siento en un espacio completamente oscuro y solo, como si solo flotara en él, sin siquiera poder ver nada más que la oscuridad.

Hasta que una luz blanca se proyecta al fondo, como si fuese una estrella explotando a lo lejos, cuya luz se comienza a acercar cada vez a mí, hasta que me cubre por completo, ahí es cuando puedo ver mi cuerpo en llamas, mientras una marca comienza a mostrarse en mi abdomen, a mis costados.

Parecen ser unas llamas en línea, que toman ciertas curvas y se unen en mi espalda, como si me rodearan, dejando libre un tramo de mi vientre.

Al tocar aquellas líneas, siento como me queman, como arde mi cuerpo, el cual arquea hacia atrás, por lo que emito un grito que no sale de mi boca, como si el mismo fuego lo consumiera.

De pronto, un tacto suave me hizo callar aquel grito que jamás fue sonoro, para después bajar mi vista y así poder observar el cuerpo de una mujer que parece tomarme en brazos y llevarme hacia arriba.

Su mirada parece tan tranquila y sincera, como si la maldad no existiese en ella.

Su cabello es de tonalidades lila con blanco, como si fuese una estrella que brilla con varias de ellas.

Sus ojos, a pesar de tener esa tranquilidad, son completamente violetas y al ascender, puedo notar como va dejando un brillo a su paso, como si fuese purpurina.

—Estás a salvo, Sylver – dice la chica, con voz tan suave, como si fuese desde la lejanía.

No pude emitir ningún sonido para comunicarme con ella, como si el fuego estuviese quemando mis cuerdas vocales, a pesar de que la presencia de la chica parece calmar aquello.

De pronto, sentí como ella se detuvo y sin más, soltó mi cuerpo, haciéndome caer de una forma lenta hasta notar la suavidad de mis colchas, mientras ella se comienza a alejar, llevándose consigo aquella luz, dejándome en completa oscuridad, de nuevo.