2
Subí las maletas a mi auto, aquel que mis padres me regalaron hace un año para que fuese más fácil el moverme por la ciudad, lo que agradezco tanto, ya que me dieron la oportunidad de tener un poco de libertad.
Me subí al auto y encendí la música a todo volumen, para después despedirme de lejos de mis padres y así partir hacia la ubicación que me enviaron, la cual puedo ver desde la pantalla del auto.
Los árboles se intensifican cada vez más, conforme avanzo por el gran bosque a las afueras de la ciudad, lo que me hace sentir escalofríos. Pero a la vez me da una inmensa felicidad, porque finalmente podré descubrir lo que soy.
Llegué a un estacionamiento enorme y al pasar por algunos autos, pude ver un espacio con mi nombre, por lo que me detuve en él y con el ceño fruncido, me bajé del auto para poder tomar mis cosas.
Al estar lejos de él, pude notar como una cúpula lo cubre por completo y sin más, lo desaparece del lugar, lo que me hace correr hacia él, pero es como si la tierra lo hubiese consumido.
—¿Pero que…? – murmuro para mí misma.
En eso, mi celular comienza a emitir un sonido tan peculiar, como una alerta, por lo que lo tomé y un punto rojo se mostró en él, justo como si fuese en una ubicación, como si señalara hacia donde debo ir, de nuevo.
Decidí hacerle caso, girándome, aún confusa por mi auto, pero finalmente yendo hacia donde me indica mi celular, mientras llevo las maletas como puedo entre el enorme bosque.
No supe cuánto tiempo caminé, pero en algún punto, ya cansada, tomé mi botella de agua y comencé a beber mientras sigo caminando, hasta que termino chocando con algo frente a mí, haciendo que tire la botella mientras suelto un quejido.
—Mierda…
Alzo la mirada y veo algo que a simple vista no podría verse, ya que es una especie de cúpula con algunos brillos en ella que me hipnotizan tan mágicamente.
Al acercar mi mano, pude tocarla y sentir una calidez, comodidad y suavidad. Como si aquello me diera algún tipo de poder, o me complementara de una buena manera.
Mis ojos no pueden dejar de apreciar esta hermosa energía que comienza a recorrer mi cuerpo entero, hasta que poco a poco veo que aquella cúpula comienza a abrirse de una forma tan espectacular, como si cada brillo comenzara a perder su forma hasta dejarme un espacio suficiente para que pueda entrar por él.
Tomo mis maletas y continúo mi camino, viendo como aquella entrada se comienza a cerrar detrás de mí, lo que me sorprende, pero al girarme, puedo ver una enorme escuela tan sorprendente.
Las fachadas son hermosas, la escuela es enorme y de color blanca con los techos de cada torre de color dorados. Los enormes ventanales parecen ser mágicos, ya que brillan como si tuviesen purpurina en ellos, lo que lo hace ver tan bello.
Veo muchas chicas hablando entre sí, algunas riendo, otras secreteando y las demás, caminando solas con carpetas en sus manos, por lo que abro mi maleta y saco de ella mi carta de aceptación, junto con alguna papelería mía, para después cerrarla y caminar decidida hacia la entrada.
Sentí las miradas de algunas chicas en mí, lo que me hizo sentir timidez, pero es normal, la mayoría de ellas se conocen, por no decir que todas, ya que cursan en diferente grado. Lo que me hace ser la nueva de la escuela.
Una señora algo mayor que yo, sin llegar a la vejez, se encuentra hablando con algunas estudiantes, las cuales parecen emocionadas por este nuevo curso. Yo me imagino que debe ser la directora, ya que tiene algunas carpetas en sus manos y parece mostrar cierta seriedad, por lo que me acerqué a ella.
La señora, al verme, mostró una leve sonrisa, para después disculparse con las alumnas y así acercarse a mí.
—Tú debes ser Sylver – dice ella, con una voz amable y tranquila. – Yo soy la directora Lillian Crowley y esta es la escuela de habilidades arcanas, bienvenida a tu primer año – sonríe levemente. – Espero que disfrutes de tu estadía y de tus clases impartidas por la profesora Georgina, o como todas la conocen, Gina – me hace una seña para que camine junto a ella, lo que no dudo en hacer.
—Buenas tardes, directora Crowley – murmuro con nerviosismo. – Es un verdadero sueño el estar en este lugar tan… maravilloso – sonrío entrando a las instalaciones junto a ella.
—Ahora mismo iremos a la dirección, en donde recibiré tu papelería, te haré saber las reglas y por supuesto, tu dormitorio – abre una puerta y me deja entrar primero, para después entrar ella y cerrar la puerta mientras me indica con su otra mano que tome asiento. – Verás, en el instituto de Los Cerezos, somos muy estrictos con los horarios, las luces se apagan a las 10:00pm – toma mi carpeta y comienza a hojearla mientras se pone unos lentes. – No se permite el uso de teléfonos – me mira. – Además de que la ubicación interfiere con la señal – me extiende su mano. – Así que debes entregarlo.
—Pero… ¿Y si necesito comunicarme con mis padres…?
—En esta escuela nos tomamos muy enserio el profesionalismo y queremos que los alumnos estén centrados en sus habilidades – sin más, le extiendo mi celular, el cual guarda en una caja con llave, en donde se encuentran más celulares. – Otra regla importante es el tomar distancia de la escuela de chicos – yo frunzo el ceño. – Cruzando el sendero, tras el enorme bosque que nos rodea, hay otra escuela, pero es de chicos, la razón de ello, es la misma de los celulares, queremos que se centren en aprender a controlar sus habilidades, y el convivir con los chicos todos los días, las distraería, así que solo llegan ciertos días a la escuela, al igual que ustedes con ellos – deja mi papelería a un lado. – Solemos hacer bailes o eventos importantes en los cuales juntamos ambas escuelas – se apoya en la mesa, con las manos enlazadas. – Tal como noche de brujas, navidad, el día rojo y algunos más.
—El día… ¿rojo?
—Conmemoramos la memoria de aquellos que hemos perdido – se pone de pie y toma una gran carpeta, para después posicionarse a mi lado y mostrarme su contenido. – No siempre hemos vivido en paz como ahora. Existen muchos peligros dentro de lo arcano – me muestra algunas fotos de personas que parecen ser de distintas… épocas quizá. – Existen muchas dimensiones, que aprenderán a sobrellevar conforme pasen las clases, pero la razón por la que reclutamos a aquellos con habilidades, es para que nos ayuden la proteger a la gente como nosotros – continua pasando páginas, dejándome ver más fotos. – Allá fuera, en la tierra, existen más como nosotros – mi mirada se centra en una mujer con el cabello rojizo, como el mío, lo que me llama mucho la atención. Debajo de su foto se encuentra escrito el nombre de “Nora”. – Está en nuestras manos el conmemorar a nuestros antepasados y así crear una nueva vida arcana.
Ella cerró la carpeta y se alejó de mí, para después sentarse en su lugar y entregarme una llave, junto con una carpeta.
—Bienvenida a Los Cerezos, espero y tu estadía sea agradable para ti y todos los presentes en este instituto.
Ambas nos ponemos de pie y tras darnos la mano, salgo de la dirección, para después caminar por los pasillo hasta llegar a unas escaleras, en donde hay un letrero que indica lo que hay en cada piso.
Los dormitorios se encuentran en el último piso, por lo que comienzo a subir las escaleras con tanta emoción, viendo como varias chicas bajan riéndose, justo como imaginé que sería mi vida en una escuela, tal cual como una película.
Tras llegar al piso correspondiente, miré la llave en mi mano que dice el número de habitación, 2907A.
Al llegar a la puerta, la abrí con la llave y entré, viendo una enorme estancia, como si fuese un hotel de lujo. Hay dos puertas en ella, lo que me hace fruncir el ceño, pero sin más, me dirijo a una que parece tener una ficha con nombres al costado de la puerta.
“Joselyn Pierce.
Camille Ayers”
Fruncí el ceño y me dirigí a la otra puerta en la cual también hay una ficha con nombres.
“Catherine Hoodson.
Sylver Steele”
Me encogí de hombros y entré en ella, pero inmediatamente me quedé en shock al ver lo que hay dentro de ella.
Una chica rubia, delgada y un poco más chica que yo, quizá de unos… 1,60 metros parada frente a mí, su piel es pálida como la nieve y sus enormes ojos celestes muestran una inocencia tan notoria.
Pero al bajar la mirada puedo ver cómo se encuentra completamente desnuda, lo que parece no importarle, ya que sonríe abiertamente mientras una enorme planta sale de alguna parte que desconozco de la habitación y le cubre el cuerpo, como si fuese una especie de toalla y ahora que lo noto, su cabello se encuentra húmedo, por lo que intuyo que acaba de salir de la ducha.
Ella se acerca hacia mí y con tanta confianza, me abraza con fuerza y con tanta emoción, derrochando un aura tan energético.
—Tu debes ser la nueva – dice la chica, para después despegarse de mí y acomodarse un poco aquella toalla improvisada. – Mi nombre es Catherine y seré tu compañera por todo el año.
—Mucho… gusto… soy Sylver…
—Eso lo sé, tonta – sonríe de nuevo y camina hacia lo que parece ser su tocador, para sentarse en su banco tan limpio y peludo, como si fuese un gato blanco. – Los árboles me cuentan todo – me guiña el ojo a través del espejo y después comienza a maquillarse.
—¿Los… arboles?
—Mi habilidad se concentra en la flora y fauna – termina unos toques de su maquillaje y se pone de pie. – Llevo toda la vida hablando con los árboles, cuentan buenas historias – sonríe. – Ahora dime, ¿Cuál es tu habilidad?
—Yo… creo que el fuego… bueno, es seguro eso, pero… no sé cómo…
—¿Cómo no lo sabes? – alza una ceja mientras se dirige a un ropero y de ahí comienza a sacar algunas prendas, mirándose en un espejo como si eligiera el adecuado.
—No lo suelo practicar, de hecho… es extraño, simplemente sale sin más.
—Uy, debes usar un moderador – toma un vestido blanco y me mira a través del espejo. – Pero no te preocupes, por mientras toma esto – se acerca a mí y me toma de la muñeca, para después ver como una pequeña liana comienza a abrazarla, dejando salir unas flores pequeñas que la adornan. – Esto ayudará un poco, si tu habilidad se descontrola, esta liana absorberá todo el poder para que no termines incendiando la escuela.
—Vaya… gracias – murmuro y ella sonríe abiertamente.
—Además, no quedarás mal ante los chicos – me guiña el ojo y se dirige hacia su cama.
—¿Chicos? Creí que no podíamos verlos…
—La típicas reglas de Crowley – noto como rueda los ojos, para luego lanzar su vestido hacia la cama. – Las chicas y yo solemos verlos en el jardín prohibido, solo cuando tenemos el día libre, pero ahora mismo habrá una fiesta de bienvenida. Así que ellos vendrán a divertirse un poco – me mira por encima de su hombro. – No te asustes por los ruidos que puedas escuchar en las habitaciones, algunos se escapan y tienen sus aventuras. Algo que no sabe Crowley es que algunas chicas tienen a su pareja – se encoge de hombros.
—¿Tu igual?
—Bueno fuera, pero yo solo estoy enamorada de uno – suspira como con… ¿tristeza?. – Es el chico perfecto, pero lamentablemente no está disponible.
—Oh… – es lo único que puedo pronunciar.
—Pero no pensemos en cosas deprimentes, ahora mismo debemos estar lista para deslumbrar a todos.
Y sin más, la toalla improvisada cae al suelo, dejando ver su trasero perfectamente moldeado y aquella diminuta cintura que podría ser digna de modelo arcana.