Crónicas de los secretos: El despertar I 1
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Crónicas de los secretos: El despertar I

Crónicas de los secretos: El despertar I

Por Daniela Romero

© inepub.com

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Sylver

El sol parece mágico, hace ver el bosque de una manera tan inusual, algo que no suele suceder en mi hogar, por lo que supongo que ahora me encuentro cerca de aquella escuela que por años he visto en sueños.

Al darme la vuelta, puedo ver un enorme edificio que parece mágico, y es que sé que lo es, eso podría explicar las habilidades que comienzo a tener.

Un enorme aura rojizo comienza a rodearme, incitándome a avanzar por el bosque, lo que hago sin dudar, llegando frente al enorme edificio que me hace sentir escalofríos.

—Te he encontrado… – murmuré para mí misma, sonriendo al ver el futuro que tanto deseo.

✵

Un fuerte ruido me hizo despertar de golpe, dándome cuenta de que me quedé dormida de nuevo en mi escritorio, frente a la computadora, en la cual se encuentra abierta la página de una escuela cualquiera en Europa, lo que me hace suspirar.

Mi plan está casi completado, tan solo debo convencer a mis padres al intercambio que he planeado por años.

Fijé mi vista a mi costado, justo a un lado de la computadora.

Una carta se encuentra encima, la cual abrí hace unos días, por la cual la tomo y me siento en la cama, recargando mi espalda contra la pared.

“Sylver Steele, le informamos que ha sido aceptada en la escuela de habilidades arcanas ¨Los Cerezos¨.

Esperamos que asista el jueves a nuestras instalaciones para completar su registro y finalmente, tome sus clases en este nuevo año escolar.

~Directora Crowley”

Abracé hacia mi pecho la carta, como si de esa manera sintiera que el poder que tengo dentro mío se estuviese fortaleciendo.

Lo que me hace recordar a mis padres, los cuales parecen no saber sobre mis habilidades.

Miré hacia una foto que tengo en mi cómoda, en la cual salimos mis padres y yo tan sonrientes.

Si ellos supieran, me lo habrían dicho, pero todos estos años he vivido en la ciudad como si nada extraño sucediese, como si no existiese esa habilidad que tanta curiosidad me trajo por años.

Es por ello que, debo descubrir quién soy realmente y sé que en esta escuela podré hacerlo.

Bajé corriendo las escaleras con mi laptop en mis manos, mientras escucho como mis padres ríen a gusto en la cocina, con la música de fondo.

Al entrar en ella, los puedo ver bailar al son de la música, mientras sus miradas se encuentran conectadas entre sí, lo que me hace sonreír un poco mientras me recargo en el umbral de la puerta, abrazando la laptop hacia mi pecho.

Ellos parecieron darse cuenta de mi presencia, que giraron sus cabezas hacia mí, sonriéndome un poco, mientras mi madre se acerca y deposita un beso en mi frente.

—Finalmente has despertado, Sylver – musita mi madre, tomando mi mano y llevándome hacia la cocina, en la cual mi padre sonríe y me da un fuerte abrazo, para depositar un beso en mi cabeza. – Hemos hecho el almuerzo, para que comas algo antes de que salgas.

Yo asentí con la cabeza, mientras me sirvo un poco de comida como puedo, ya que tengo la laptop aun abrazada a mí.

El almuerzo transcurrió con tranquilidad, aunque las pláticas entre los tres me hizo sentir tan cómoda, tan acogida y eso es tan normal en casa. Mi padre suele ser muy bromista, mientras que mi madre suele ser algo seria, pero con las bromas de mi padre, ella no duda en reír mucho, mostrando la comodidad y el amor que tiene hacia él, lo que me hace sentir tan feliz.

Al terminar, tan solo aparté un poco el plato, para después abrir la laptop y girarla hacia mis padres, mostrándoles la escuela cualquiera que encontré en internet, justo en el apartado de becas.

—Vaya, se ve que es buena escuela – dice mi padre, acomodándose sus gafas para ver mejor.

—Lo es, su programa es el ideal para lo que busco – muerdo un poco mi labio, mientras comienzo a abrir algunos archivos de la página. – Tiene estadía en lo que transcurre los semestres y encima, sus profesores parecen ser los ideales para enseñarme todo lo que necesito – parpadeo un poco, dándome cuenta de que en todo momento me imagino la escuela “Los Cerezos”, en donde todos poseen habilidades increíbles. – Definitivamente es mi lugar – alzo la mirada y noto la de ellos en mí. La sonrisa de mi madre parece tan comprensiva.

Su mano toma la mía y solo asiente con su cabeza, dejando caer un par de lágrimas que seca de prisa con su otra mano.

—Será difícil dejarte ir, pero tienes la edad ideal para comenzar tu vida – dice ella, sonriendo ampliamente. – Recuerdo que yo comencé mi vida mucho antes que tú, trabajando duro hasta encontrar a tu padre y… juntos creamos nuestro futuro – toma la mano de mi padre. – Ahora te toca a ti comenzar tu vida, seguir tus sueños – aprieta mi mano. – Tómalo como un regalo adelantado de cumpleaños.

—Sabemos que en pocos días cumples tus veintidós, pero creemos que será lo ideal para que comiences el semestre como se debe.

—Muchas gracias – murmuro, mientras unas lágrimas bajan por mis mejillas. – Prometo no defraudarlos y encontrar mi esencia, mi verdadera esencia…

—Y lo harás, vemos que tiene buenas carreras, solo sería ver la escuela, dar un recorrido…

—No, no – inmediatamente los interrumpí. – No es necesario, ya tuve un recorrido virtual con la… el director – carraspeo un poco. – Como está en otra ciudad, solo se pudo así, pero logré pasar el examen y me ofrecieron una beca – me remuevo un poco incomoda en mi asiento.

—Sylver… – comienza a hablar mi padre, pero mi madre lo tranquiliza un poco.

—Hagamos esto, permanecerás en contacto con nosotros todas las noches, si no sabemos nada de ti, te iremos a buscar – dice mi madre, a lo que mi papá asiente.

—Claro que sí – sonrío ampliamente, mientras me levanto y corro hacia ellos para abrazarlos fuertemente. – Muchas gracias por dejarme tener esta oportunidad, de verdad prometo lograr grandes cosas.

—Quizá salvar el mundo – dice mi padre, bromeando como suele hacerlo todo el tiempo, a lo que mi madre y yo reímos.

Tras tener esta charla, corrí hacia mi cuarto para poder preparar mis maletas con algo de ropa en ellas, además de unas fotos. Tomé la que siempre tengo en mi mesa de noche, que en ella estamos mis padres y yo, sonriendo tanto.

Al tenerla en mis manos, pude apreciarla mucho mejor.

Yo era tan solo una niña de unos siete u ocho años, abrazando un peluche en mi pecho, mi madre me había hecho una trenza linda con algunos moños que combinaran con mi cabello rojizo y un vestido blanco. Mientras que mis padres visten de manera formal, mostrando buen porte y educación.

Sin más, guardé la foto en mi maleta, justo arriba de todo, para después cerrarla y mirar hacia la ventana, viendo el cielo nublado, como si quisiera llover en cualquier momento, lo que me hizo pensar en tantas cosas de mi pasado, de mi infancia.

Fruncí el ceño al no saber que sucede en mi vida, el cómo comencé a tener estas habilidades tan extrañas, de lo cual no tengo explicación.

Sentí como mi mano comenzó a calentarse, por lo que giré mi mirada y pude ver una pequeña llama en él, la cual miro con curiosidad mientras siento el calor en mis ojos, pero todo se descontrola cuando esa llama sale volando hacia unos papeles en mi bote de basura, incendiándolos, por lo que, apresurada corro hacia ellos y lo apago antes de que algo malo suceda.

Tras ello, abro rápidamente la ventana, dejando que el humo salga y así no haya olor a quemado, lo que me hace suspirar mientras un nuevo mensaje llega a mi laptop.

Al girarme puedo ver como el recuadro de un mensaje se plasma en medio de la pantalla, dejándome ver un enorme mapa en donde está señalada una ubicación.

Intenté controlar mi respiración mientras veo aquella ubicación que sé que me llevará directo a la escuela, directo a Los Cerezos.