Crónicas de Homicidios El objetivo la casa del abogado
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El objetivo la casa del abogado

Reunió a los seis en la base. El ambiente era distinto. Más tenso. Más expectante. Les habló claro: esta vez no sería un robo más. Sería el inicio de algo mayor. Una puerta hacia operaciones más grandes. Había escogido como objetivo la casa del abogado.

Sabía que iba a cobrar una fuerte suma de dinero. Tenía la información confirmada. Y entonces comenzó a distribuir funciones, como siempre… con precisión quirúrgica.

El día elegido no era casual. Coincidía exactamente con el momento en que el abogado recibiría el dinero.

Esa mañana, el Profe llevó a la Gata hasta la casa del abogado en su mototaxi. La dejó ahí, como cualquier otro día. Ese detalle, luego, sería confirmado por las cámaras de la zona. La Gata ingresó con naturalidad. Ya tenía confianza con él.

Subieron a la habitación. Conversaron. Ella, hábil, lo llevó a hablar de sus planes, de su día.

Lo envolvía, lo seducía, lo hacía sentirse cómodo.

Hasta que él mismo le confirmó que en breve saldría a cobrar el dinero.

Incluso, a sugerencia de ella, realizó una llamada para confirmar el pago.

Todo quedó registrado posteriormente: comunicaciones, testimonios, el flujo del dinero.

El plan avanzaba.

Antes de marcharse, visiblemente entusiasmado, el abogado le propuso reencontrarse más tarde.

Ya lo habían hablado: ella llevaría a una amiga y él invitaría a un conocido.

La idea le ilusionaba, le daba un aire de normalidad, de expectativa.

La Gata aceptó sin titubear. Todo estaba encajando con una precisión casi inquietante.

La Gata se retiró y en silencio, llegó a la base. Ahí lo contó todo. Mientras que el abogado al mediodía se dirigió al encuentro con su cliente para concretar el cobro del dinero.