Las primeras decisiones
Antes de que los vehículos se detuvieran por completo, Z observó la escena con detenimiento desde el interior.
Sabía que, en casos de esa magnitud, los primeros minutos eran cruciales. Cada acción debía ejecutarse con precisión para evitar perder información valiosa.
Antes de bajar del vehículo, se giró hacia su equipo.
—Escuchen bien —dijo con tono firme, mientras todos lo miraban atentos—. Vamos a dividirnos.
Señaló rápidamente a dos de sus agentes.
—Ustedes vienen conmigo. Nos vamos a encargar de la información directa de la escena y del primer contacto con los policías que han estado custodiando el lugar.
Luego miró al resto.
—Los demás se mezclan con la gente. Quiero que se mimeticen entre los vecinos y curiosos.
Escuchen lo que dicen; muchas veces los comentarios informales revelan cosas importantes.
Además, revisen la zona en busca de cámaras de videovigilancia, tanto públicas como privadas.
Necesitamos saber si alguien registró movimientos durante la noche o la madrugada.
Todos asintieron.
En cuestión de segundos, las puertas de los vehículos se abrieron y cada integrante del equipo comenzó a desplazarse hacia su objetivo.
Z, acompañado de sus dos agentes, caminó directamente hacia los policías que custodiaban el ingreso del inmueble. Los uniformados se cuadraron al verlo aproximarse.