Crímenes y lecturas de verano Capítulo veinte #2
57%

Capítulo veinte #2

El primer enlace que apareció fue su biografía en la página web de Valentine Enterprises.

Era sorprendentemente breve para tratarse del dueño de una empresa valorada en miles de millones de dólares.

Fundó la empresa con el objetivo de apoyar a creadores de videojuegos, y ofrecía toda una gama de servicios que abarcaban desde depuración de código de programas informáticos hasta marketing y distribución.

Compraba proyectos en el mercado independiente y los preparaba para su distribución masiva.

No había ni una mención a que hubiese pasado tres años sabáticos en una isla, y las revistas del sector lo describían como alguien solitario pero implicado en su negocio.

Hice clic en la pestaña de imágenes, y aparecieron fotos de tres hombres distintos llamados Ethan Valentine, ninguno de los cuales parecía ser un genio de la informática. El periódico estudiantil del MIT había escrito un pequeño artículo sobre él:

Ethan Valentine, estudiante de informática e ingeniería, le vendió un programa de compresión de datos que desarrolló en el instituto a Roland Briggs, dueño de la fortuna Briggs y antiguo alumno del MIT .

Aunque los detalles de la venta no han salido a la luz, se rumorea que Briggs pagó una cifra de al menos ocho dígitos por el programa.

No hemos podido contactar con Valentine para comentar la noticia, pero su compañero de cuarto, John Douglas, dijo que Valentine no tenía planeado volver al MIT en otoño.

«Ethan tiene más ideas que nadie, y piensa usar esa venta como capital inicial para su propia empresa».

Briggs. Aquello no podía ser una casualidad, ¿verdad?

Hice una búsqueda rápida sobre Roland Briggs y, efectivamente, era el padre de Parker Briggs, el hombre con el que había hablado, el que había discutido con su exnovia y actual amiga de Diana Harden: Amber Jones.

Se trataba de una conexión que no podía pasar por alto.

No tenía tiempo para profundizar en artículos financieros, así que los guardé en el escritorio para leerlos más adelante.

Acababa de ponerme un vestido nuevo cuando Braden me llamó.

—Has contestado demasiado rápido —dijo Braden.

—Estaba vistiéndome para ir a una cena en un crucero al atardecer —le informé.

—Entonces, no te robaré mucho tiempo. He investigado a las dos empresas que me pediste.

El noventa por ciento de Lance & Wong Development, LLC [11] , corresponde a su empresa inmobiliaria comercial, AV Properties and Trust, que cuenta con activos por debajo de los 16 000 millones de dólares y un valor de mercado de 17 500 millones, según Forbes .

Tienen varios proyectos importantes en marcha, pero los dos más grandes son uno de cien millones en Dallas y otro de 120 millones en Nashville.

Un valor de mercado de 17 500 millones probablemente situaría la empresa de Lance entre las veinte más grandes del país.

—¿Algo turbio en su modelo de negocio? —le pregunté a Braden.

—Los han demandado seis veces, pero solo perdieron una vez, por despido improcedente e incumplimiento de contrato contra una pequeña empresa de hormigón de Houston. Tienen una reputación variada en el mundo inmobiliario.

—¿Y el otro diez por ciento de su negocio?

—No me fijé mucho, pero puedo hacerlo.

—No, está bien —dije, aunque no estaba segura de si esa parte sería importante o no—. ¿Y sobre Briggs?

—Parker Briggs es la oveja negra de la familia —contestó Braden—.

Hasta donde he podido ver, nunca ha tenido un trabajo de verdad.

Supuestamente trabaja con su padre, Roland Briggs, pero hay más artículos acerca de sus fiestas y líos que sobre su actividad profesional.

Es el típico niño rico malcriado —añadió con desdén—. Ya sabes cómo son.

Sí, lo sabía. Varios clientes nuestros tenían hijos como Parker Briggs.

—Y ¿Roland dirige el negocio familiar?

—Sí, junto con su hija Abigail Briggs Horowitz y el marido de esta, que es el abogado de la empresa.

—También es filántropo, ¿no?

—Exacto. El Briggs Family Trust salió en un reportaje la semana pasada por la reforma del hospital infantil de Nueva Orleans.

Diana Harden era de Nueva Orleans. Ningún detective de novelas creía en las casualidades.

—Ah, ¿sí? —dije.

—Son de allí. Al menos, el padre y los Horowitz viven allí. No sé en el caso Parker. Se mueve mucho, y se le suele ver por Nueva York, Miami y Los Ángeles. Es donde más problemas parece haber tenido.

—¿Dirías que el negocio de la familia Briggs está en buena forma?

—Tienen calificaciones A en todos los frentes, y tanto Roland Briggs como su hija poseen buena reputación.

—Gracias. —Dudé un momento, y luego solté la pregunta—: ¿Sabes algo sobre Ethan Valentine? Empezó cuando Briggs le compró un software de compresión de datos.

—¿El de Valentine Enterprises? No mucho.

Valentine mantiene un perfil muy bajo, pero…

—Escuché cómo se ponía a teclear—. Su empresa va muy bien.

Hay algunos miembros del consejo descontentos porque es muy hermético, pero crearon y ahora producen uno de los videojuegos más populares del mundo.

Es una especie de Carmen Sandiego mezclado con Elige tu propia aventura , pero con armas y explosiones.

Van a sacar una edición nueva a finales de año.

Las reservas ya han superado las de la edición anterior.

De fondo escuché que Amanda decía:

—¡Dile que deje de trabajar y se divierta!

—No estoy trabajando —contesté.

—No nos lo creemos ninguno de los dos —respondió Braden.

—De verdad que no —repetí—. De hecho, tengo que colgar ya y terminar de prepararme. —Iba a llegar tarde a mi cita con Brie.

Escuché ruido al otro lado de la línea. Entonces Amanda se puso al teléfono:

—Quiero fotos —exigió.

—¿Para demostrar que me lo estoy pasando bien?

—Sí.

Me reí.

—Veré qué puedo hacer. Adiós. —Colgué y apagué el portátil.

No sabía qué tenía que ver Ethan Valentine con Diana Harden o Parker Briggs, si es que tenía algo que ver. Pero había alguna conexión con ambos, y ahora se me había despertado mucho la curiosidad.

Estaba sorprendentemente nerviosa mientras me maquillaba y me arreglaba el pelo. Ya está, pensé. Iba a aparcar a un lado el asesinato de Diana Harden, a dejar de preocuparme por posibles sospechosos y a centrarme solo en Jason.

No sabía por qué estaba tan nerviosa.