Capítulo 55
Abián
D
espués de terminar el ciclo, Rayco comienza a trabajar en El Corte Inglés de Mesa y López, en una firma de maquillaje.
Y todo se vuelve más raro entre nosotros.
Quiere ayudarme, así que me compra cosas que no le pido y que no siempre acepto.
Unas playeras por aquí, una camiseta por allá.
Los días en que mi padre desaparece, va más allá.
Le pide permiso a mi madre y nos llena la nevera, o compra toallas, o cubiertos, o ropa de cama.
Sobre todo, le compra cosas a la nena, solo porque con ella es más fácil.
Los niños no cargan con tanta vergüenza y yo la llevo atorada en la garganta.
A veces desaparezco durante días. Me quedo con los colegas del barrio, o con algún chico, o con alguna chica, o me dedico a ver pasar el tiempo mientras lo esquivo.
Hasta que el cansancio me cala los huesos y soy consciente de que me estoy alejando de lo que más quiero: la nena, Itahisa, él.
Entonces regreso a su lado, en silencio, y él no me pide explicaciones. Me sonríe y me rodea los hombros con el brazo y me aprieta contra sí, y yo siento que estoy en casa, atado a mi sombra, y que nunca más estaré perdido. Nunca más.