Capítulo 27
Abián
« A
un padre se lo quiere».
Lo decían mucho en el cole y en la parroquia de La Señora del Carmen las veces en las que íbamos con mi madrina, y lo decía ella misma cuando dejaba de estar enfadada con mis padres. Pero no es verdad: a un padre no siempre se lo quiere.
Con el paso del tiempo, el amor que sentía por ellos, intenso y burbujeante, se fue convirtiendo en algo similar a esas sopladeras de cumpleaños que había en las casas de mis amigos, con formas retorcidas que querían ser perros o pandas o cosas por el estilo; nunca la verdad.
Porque mis padres no quieren ser verdad ni ser padres.
No tengo claro que quieran ser algo. Aunque lo de querer…
, eso es algo que sí quieren, al menos mi madre; el monstruo no quiere nada.
Que te quieran sin esfuerzo, por obligación, porque toca.
Y no funciona así.
No me da la gana.
No.