Creer tambiés es volar Capítulo 26
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Capítulo 26

Abián

- ¿

L

a maquillaste tú? —le pregunto a Rayco cuando veo que la nena comienza a correr alrededor de Itahisa, maravillada con su traje.

Es precioso, como ella, como el mismo Rayco, que viste con vaqueros blancos estrechos y una camiseta ajustada del mismo color, pero con el rostro igual de pintado que el de su madre.

El pelo lo lleva recogido con un millón de trabitas brillantes.

Es… hermoso. Y quizá nadie de aquel edificio ni de aquel barrio feo logre verlo como yo lo hago, pero el niño de casi catorce años que soy no puede más que admirar su belleza.

—¿Te gusta?

—Lo conseguiste. Pintar la libertad en ella.

Rayco se me acerca y me pasa una mano por la cara.

—¿Quieres que te maquille un poco antes de irnos?

Le digo que no, pero no lo miro. Los dos sabemos lo que sucedería si el monstruo me viera con la cara pintada o cualquier muestra de que soy poco hombre, como le gusta gritarme cuando se entera de que pasamos la noche en casa de los Arocha.

—Pero pueden venir a la gala, ¿no? Es la primera vez que mamá actúa, y solo porque va a sustituir a una amiga.

Son las fiestas del barrio, y no una gala grande de los carnavales de Las Palmas. Invitan a drags

famosas, ganadoras o finalistas, pero una se puso mala y resulta que es amiga de Itahisa y llegaron a un acuerdo.

—Mamá nos dio permiso.

Rayco sonríe y me besa en la mejilla. Tiene una lágrima dorada pegada al borde del ojo, los labios brillantes y rojos, la mirada

intensa remarcada por el kohl.

—Algún día pintaré la libertad en tu piel y podrás salir con ella a la calle. —Lo dice mientras me acaricia la barbilla con sus manos suaves y yo no puedo más que creer.