Capítulo 25
Henar
L
a primera vez que Henar vio a Itahisa vestida de drag queen
pensó en Campanilla y en esa magia que la hacía volar, tan fuerte que podía lograr que otros lo hicieran.
El cuerpo pintado de ocre le brillaba como si se le hubiera caído encima un bote de polvo de hadas.
Llevaba una corona que parecía pesar mucho, llena de palmeritas y plumas de colores que llegaban al techo.
Cada vez que se movía, parecía que se le iba a caer a un lado o al otro.
También tenía un collar enorme lleno de brillantes y un bañador de cuerpo entero como los que se ponía su madrina cuando iban a la playa de Las Canteras, pero con piedras incrustadas en la tela.
Y luego estaban los ojos, tan grandes y bonitos, con ese brillo que era suyo y las pestañas que le llegaban al cielo.
Cuando Itahisa, subida a unas botas que parecían rascacielos, se inclinó hacia ella y le sonrió, rozándola con sus plumas y llenándola con su polvo de hadas, Henar pensó que ella también podía volar.