Cowboy casual Capítulo 20 #2
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Capítulo 20 #2

Su mirada se detuvo en Maggie durante un largo rato antes de que finalmente se diera la vuelta, y todos lo vimos alejarse.

Se dirigió con paso firme hacia la camioneta, con los hombros tensos, y entonces vi a su acompañante, Alicia, que regresaba hacia la orilla.

Ella le sonrió, radiante, ajena por completo a su estado de ánimo.

Hunter pasó junto a ella sin decir ni una palabra, y ella nos miró, parpadeando, antes de volverse hacia él. Se tambaleó un poco con las cuñas que no pegaban nada con ese lago, mientras se dirigía al embarcadero y se sentaba junto a las chicas.

Pero yo solo tenía ojos para la mujer que estaba a su lado. La que parecía estar exactamente donde debía estar.

La cerveza me estaba afectando más de lo habitual; sentía la cabeza ligera cuando aparté la vista y percibí un ligero movimiento entre los árboles.

Mi madre se dirigía hacia nosotros con una manta rosa de peluche colgada de un hombro y una de las mochilas brillantes de Ruby colgando del otro. Llevaba en uno de sus brazos un par de palos para asar, una linterna vieja y una bolsa de malvaviscos, y parecía una abuela con una misión.

Ruby aún no se había dado cuenta de su presencia. Mi madre se acercó al borde del agua, contemplando el paisaje que se extendía ante ella, y se llevó la mano a los ojos como si estuviera buscando algo.

—¡Disculpen! —gritó, y Ruby giró la cabeza rápidamente en su dirección—.

¿Alguien ha visto por aquí a una niña más o menos de esta altura?

—Levantó la mano a la altura de Ruby—. ¿Una que quiera unirse a su abuela y a la señora June en una aventura de acampada de alto secreto?

Tengo malvaviscos y chocolate, pero no encuentro a la niña.

Mi madre negó con la cabeza de forma exagerada y Ruby dio un gritito.

—¡Yo! ¡Yo soy la niña! —Se levantó de un salto del regazo de Blaire, a punto de tirar a Maggie al agua—. ¿De verdad podemos, abuelita? ¿Esta noche?

Mi madre asintió y me mostró todo lo que llevaba en los brazos.

—No he traído todo esto para nada. No me gustaría que June y yo tuviéramos que comérnoslo todo solas.

—¡No! ¡Ya voy! —Ruby corrió por el muelle y, cuando ya había recorrido la mitad de la pasarela, se detuvo en seco. Miró fijamente a mi madre, dudó y luego dio media vuelta y salió corriendo hacia el lugar de donde había salido.

Blaire apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que Ruby se abalanzara sobre ella y la abrazara con fuerza, rodeándole el cuello.

Yo lo observé todo desde la hierba, con los músculos tensos y la respiración entrecortada.

Blaire la abrazó con mucha ternura, mientras Ruby cerraba los ojos con fuerza y hundía el rostro contra el hombro de mi chica.

Pude ver cómo movía los labios, susurrándole algo solo a Ruby, y esta asintió y salió de su regazo.

Ruby abrazó rápidamente a Maggie, e incluso a Alicia, antes de volver a bajar por la pasarela.

—¡Te quiero, Blaire! —dijo Ruby sin detenerse.

—Te quiero, Ruby. Que tengas una gran aventura. —Blaire le sonrió, y me pregunté si se daba cuenta de lo que estaba haciendo. ¿Sabía cuánto poder tenía para joderlo todo?

—Estás jodido —dijo McCoy entre dientes mientras se reía, pero yo no respondí.

Me levanté y me acerqué a mi madre y a Ruby. Mi madre le dio a Ruby un abrazo enorme antes de que las manitas de mi hija se lanzaran a por su mantita y los malvaviscos.

—¿Me estás diciendo que todas esas chicas han recibido un abrazo y que no has guardado ni uno para tu papá? —bromeé, pero Ruby giró la cabeza de golpe como si la hubieran pillado.

Corrió hacia mí, con los malvaviscos y todo, y se lanzó a mis brazos. La cogí con facilidad y ella se aferró a mí como si supiera lo mucho que necesitaba ese gesto. La estreché contra mi pecho con fuerza, con la barbilla sobre su cabeza.

—Te quiero, papá. Me voy de aventura con la abuela y la señora June —dijo, y las palabras sonaron amortiguadas contra mi cuello.

Intenté memorizar su peso, la forma en que me agarraba y el olor a crema solar pegado a su piel. No siempre iba a ser tan pequeña como para hacer algo así, no siempre iba a ir corriendo hacia mí. Un hecho que me partía el corazón cada día más.

—Papá también estará allí —añadió mi madre con una sonrisa—. Le pediremos que nos cuente una historia de fantasmas antes de irse a la cama. —Movió los dedos como si ya se estuviera preparando para asustar a su nieta.

—Mamá —la regañé, pero Ruby solo se rio.

La bajé al suelo y me agaché para quedar a su altura.

—Cuida bien de la abuela y de la señora June, ¿vale? Y no te comas todos los malvaviscos. —Ruby asintió rápidamente con la cabeza—. Ve a darle un abrazo a tu tío Coy. —Miré por encima del hombro y vi a Hunter acercándose hacia nosotros—. Y a tu tío Hunter.

Ella corrió directamente hacia Hunter y él se agachó para cogerla en brazos.

—No hace falta que te lleves a Ruby esta noche. —Miré a mi madre—. Ya tienes bastante con lo tuyo, mamá.