Corona de oro negro y rubíes (Corte de agua carmesí 1) 29 #2
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No solo están los duques de la Corte de la Noche, sino también los de la Corte de la Niebla, la princesa de Pestet incluida.

Alia está ahí inmóvil, sin ningún sentimiento a la vista, con sus ojos abiertos de par en par mientras las personas que la rodean vitorean nuestros nombres.

El padre de Darius, el general Rhain, da una palmada y las gradas comienzan a enmudecerse poco a poco.

Otro mecanismo resuena en la arena, un segundo ascensor que provoca un escalofrío en mi columna vertebral. La plataforma no se detiene a la altura del suelo, si no que asciende por encima de nosotros formando un escenario que se eleva poco más que la torre más alta del pueblo.

―Le han puesto hasta nombre…―Enfi señala una placa de metal donde se puede leer―. Villa Masacre.

―Sí señor… esto va a ser divertido―pronuncia mi cuñado con cierta incomodidad a tiempo de que veamos al minotauro sobre el torreón de madera.

El minotauro no es un toro antropomórfico, nada que ver con la imagen mitológica que aparece en nuestros libros.

El minotauro es una bruja de élite del Aquelarre del Cuervo, una vampira que ha estado apartada de la sociedad durante siglos para prepararse para esto.

Sí, puede que lleve un tocado con cuernos en la cabeza y que su túnica sea marrón en vez de negra, pero no tiene nada que ver con un animal.

El minotauro es el título que se le otorga a aquellas mujeres con aptitudes mágicas que han aprendido a controlar plenamente el arte de la invocación.

Claro que las miembros de la Tríada pueden hacerlo, pero se dice que controlar invocaciones requiere tanta concentración que tendrían que ser destituidas de su cargo de líderes.

―¡Os presentamos a Debra, la invocadora de lunas!

―anuncia mi padre leyendo un pergamino que el propio aquelarre ha redactado para él.

Incluso se ha puesto de pie para que podamos verlo―.

Nuestra querida chiquilla de la noche. Ha superado nuestros exámenes en un tiempo récord y está preparada para demostrarnos, a todos los caminantes de la noche, que los conflictos se pueden resolver sin sacrificar a ningún inmortal más.

Si la bruja supera a los stokers en esta competición, seguramente reciba el reconocimiento de las cortes y se le encargue algún tipo de misión.

Recuerdo una vez, cuando tan solo era un niño, que una bruja, Magnolia, ganó mucha reputación durante las exhibiciones de poder y fue destinada a las islas del este para limpiarlas de las criaturas salvajes que habitaban en ella.

Se decía que era una invocadora de tormentas y se cree que es uno de los talentos más destructivos que existen en Valhía.

En mi adultez deduje que las cortes se la habían querido quitar de encima para poder evitar cualquier tipo de conflicto con ella.

Debía de ser una mujer difícil de tratar.

―¡Hoy se llevará a cabo el verdadero arte de la guerra!

―continúa el duque Ábsolem con las manos abiertas de par en par mientras Lord Rhain le sujeta el pergamino―.

¡Magia contra acero puro! ¿Quién ganará?

¿Los herederos de las estirpes o los poderes ocultos bajo los cimientos de Plaguen?

En esta edición de la Jauría Carmesí, hay dispuestas tres gemas ocultas en Villa Masacre. El bando que antes los consiga ganará.

Darius me mira con cara de estúpido mientras comprendemos que la

elección de nuestro armamento nos entorpece el movernos con velocidad.

Diría que Enfi es la única con la ligereza suficiente como para emprender la búsqueda que se nos presenta en el juego.

Algo que no parece importarle a mi hermana Amari, ella sigue con el mentón en alza, no sé va a dejar amedrentar por nada, y el resto deberíamos de tomarla de ejemplo.

Nuestro padre explica las normas más comunes de la Jauría Carmesí.

El asesinato no está permitido, si alguno de los participantes resulta herido de gravedad, la guardia se encargará de sacarlo de la arena para que continúe el espectáculo.

También nos permiten la opción de abandonar con la palabra “retirada”, que funciona como la activación por voz de las runas que se ocultan en los cimientos de la arena y que evita que nadie pueda atacarnos mientras nosotros salimos del juego.

Normas sencillas que facilitan la supervivencia de nuestra especie sin quitarle el morbo del peligro al espectáculo.

Aunque la repetición de las reglas no es más que un entretenimiento para dejar que Debra inicie su ritual de invocación.

De otra manera sería un combate injusto, una bruja contra cuatro guerreros.

Por ello es por lo que la vampira se pone a bailar mientras golpea unos palos de madera y atrae los flujos de la magia.

El público se queda absorto contemplando la danza de la invocadora, mis hermanas y cuñado también.

Y yo hubiera evocado los recuerdos de mi infancia si no hubiera rozado el papel de mi bolsillo.

Lo saco por inercia, lo despliego sin querer y mis ojos se clavan en cada una de las palabras escritas en la carta:

“―Te echo de menos.

Firmado: Cirigh”

El pecho se me infla con la inspiración de alguien que ha encontrado  su razón de ser. Atesoro el trozo de papel en mi bolsillo, lo hago como si fuera el amuleto más poderoso del mundo. Mi propia reliquia de poder.

―Y yo también…―digo para mí mismo justo antes de que mi padre de por finalizado su discurso.

¡Qué dé comienzo la competición!