Corona de oro negro y rubíes (Corte de agua carmesí 1) 18 #2
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―Fue la única opción para que el conde Ignatius nos amparase. Canderra y Astiarte aceptaron su cometido y prometieron quedarse a mi lado para siempre. Ya las has visto, y aunque las condené al silencio, mudas, no han dejado de agradecerme el que sigamos vivas.

―¿Por qué permiten que te quedes entre ellos?

―Porque soy una noble de Plaguen―alza el mentón, orgullosa, mien_ tras se sienta fuera del agua y deja que su aleta desaparezca al instante―.

Aquí aprendimos a sobrevivir de otra manera.

Los vampiros nos dejan tranquilas siempre y cuando no les traigamos problemas.

Jamás me atrevería a utilizar la Voz Azur en contra de ellos, aunque nuestras razas estén en guerra, para mí son aliados.

―Nos están pescando, comercian con nosotros y nos dan caza. ¿Eso lo sabes verdad?

―Nos dan la opción de sobrevivir. El mar está lleno de peligros, permanecer allí es firmar una sentencia de muerte―sus palabras me ofenden de tal manera que tengo que cerrar mis dedos en puño para reprimir las ganas de propinarle un tortazo―. Yo misma subvenciono a

los piratas con la fortuna de mi difunto marido.

―¡Es nuestro hogar!―protesto y mi voz capta la atención de Estevian, el cual está a punto de entrar hasta que alzo mi mano para detenerle.

―¿Por qué te crees que Rysantha nos dio el poder de caminar por tierra? Somos capaces de vivir en ambos hábitats.

―Te contradices―protesto con educación, no quiero buscarme ene_ mistades en Plaguen, menos aún de la única que puede entender qué es lo que me está pasando―.

Primero me dices que no haga nada que ponga en peligro a mi propia especie, pero en cambio tú te dedicas a arrebatar a las sirenas de su propio hogar.

―Se les da la opción de volver―estoy a punto de decirle que está condenando a sus propias hermanas, pero ella se adelanta―.

No espero que entiendas lo que hago. La vida de las otras tribus no tiene nada que ver con la que se vive en Laneth.

Solo espero que estés bien, Cirigh. Que puedas sobrevivir a todo esto―me señala el vientre una vez me siento a su lado y saco la aleta para secar mis escamas―.

Que puedas volver a tu hogar y que todo siga como antes. Quiero ser tu amiga.

―Solo me quedaré unos meses, luego todo habrá pasado―la esperanza invade mis palabras. La sirena me mira con pena, quizá estoy soñando despierto―. Cuando vuelva a mi reino, si aún quieres crear el tuyo propio, haré que mi madre se una a tu causa. ¿Qué puede detener al poder de dos reinas?

―Con el tiempo aprenderás a hacerlo―sonríe ella agradecida por mi

comentario―. Lo de esconder tu aleta con más agilidad. Puede que

incluso decidas quedarte aquí, no se vive tan mal.

―No lo creo, pero gracias.

―Sé que hay algo, más allá del aurane , nadando en tu interior, Cirigh. Puedo sentirlo. No he absorbido a la anciana de Thalin y aun así tengo dones muy similares a los de la anciana de mi tribu. Sobre todo, cuando se trata de leer el futuro de mis iguales…

Y es así como funcionan las cosas en las profundidades del mar.

Cuando el ciclo de reinado de una sirena llega a su fin, cuando está demasiado vieja para mantener el peso de las responsabilidades, se lleva a cabo el Rito de Ascensión.

Primero la reina le lega su corona de huesos y espinas a su primogénita, y después el rey se sacrifica para que Rysantha le transfiera el poder de las mareas.

No solo el de controlar el agua, como hacen las clamamareas , si no que la antigua reina se convierte en la anciana de la tribu dejando que la anterior se funda con la eternidad del mar.

Es una tradición brutal, sangrienta y hermosa a la vez.

Una transfusión de magia pura, algo necesario para mantener el equilibrio

del océano.

―¿Has visto algo en mí?

―Veo sangre vampírica en tu corazón, querido. No es la primera vez que bebes de un nocturno y eso te está otorgando la fuerza necesaria para mantenerte aquí con vida. ¿A qué ya no te duelen tanto las piernas?

―Bebo sangre para mantener al aurane sano.

―No hablo de la sangre del ganado, Cirigh―explica y después me ayuda a levantarme―.

Hay poder nocturno latiendo en tu interior y eso hará que en el futuro seas crucial para el destino de Valhía.

Intenta recordar, aunque duela, y entenderás cuál es tu verdadero cometido.

Eso es lo que siento, pero no consigo entender el porqué.

―Gracias por la charla, Angélika―esta vez me expreso en un terrestre perfeccionado, casi fluido―. Ha sido muy agradable encontrar a una hermana viviendo entre vampiros.

―Ven siempre que quieras, estaré encantada de recibirte―me dedica una sonrisa que me alivia el alma. Justo cuando me estoy vistiendo para irme ella añade―. Al salir, Astiarte te dará un regalo, utilízalo solo cuando estés en apuros y no tengas ninguna opción para sobrevivir.

―Así lo haré.

Regresar junto a Estevian significa sentirme seguro, como pez en el

agua de su propio hogar. Él no me pregunta sobre lo que hemos hablado, solo me guía a través de los pasillos para salir de allí. Cruzamos la inmensa multitud dejando atrás el recuerdo de una velada de lo más extraña.