13 #2
―¿Qué dices?―protesta el humano. El chico es poco más alto que nosotros, tiene los ojos grandes y el pelo peinado de punta.
Descifro alguna que otra cana, un hecho que me sorprende, pues entre vampiros y tritones nunca he visto una―.
Sabes que para mí tu hermana es sagrada y nunca haría nada que le hiciera daño.
―Más te vale.
―Suéltame, Estevian. Puedo caminar sola―protesta su hermana sin levantar demasiado escándalo.
La escena acontece con una rutina que se puede intuir.
Enfi pasa por mi lado y suelta un comentario que me deja absorto―.
Qué paciencia tienes, Cirigh. Te lo digo yo que llevo aguantándole casi trescientos años.
La vampira se aleja perdiéndose entre la multitud de la plaza.
Se dirige hacia su caballo mientras el otro stoker y el humano mantienen una conversación acalorada.
Me encantaría seguirla y alejarme de la escena ardiente que está aconteciendo frente a mis ojos, pero sé que no puedo alejarme de su hermano.
―Deberías estar con tus padres y tu hermana, Gazzei―utiliza su apellido de manera despectiva―. Deberías estar pretendiendo a alguna humana y empezando a dar descendencia a tu familia.
―No jodas, Illia―le contesta él sin retroceder en ningún momento.
Los humanos nunca han sido rivales de los vampiros, sabe que está en desventaja, pero eso no le impide luchar por lo que quiere―.
Y me da igual no poder yacer con ella o que mi vida vaya a acabarse antes que la vuestra.
Sé que no soy inmortal, pero no puedo negar lo que anhela mi corazón. ¡Amo a Enfi!
―¡Qué no puede ser!―Estevian eleva su voz por encima de los aplausos y los vítores de la plaza―. ¡Qué dejes de decir gilipolleces! ¡Hay que respetar el equilibrio de las razas!
―¿Quién lo dice?
―Lo digo yo, maldito mortal. Un humano y una vampira no pueden estar juntos. Ni en esta vida ni en la siguiente. Es inaudito.
―Entonces Orio y los otros pueblos dejaremos de abastecer a los inmortales. Nos daréis caza y extinguiréis vuestra única fuente de poder.
―¡JP!―Estevian sacude sus manos nervioso, se acerca a una pared y le asesta un puñetazo. Las grietas emergen del golpe al mismo tiempo que sus nudillos se muestran ligeramente ensangrentados. Después coge aire, se tranquiliza y añade ―. Mira no puede ser y lo sabes.
―Somos amigos, Chacal―el humano coloca su mano sobre el hombro del vampiro. El simple hecho de que lo llame así quiere decir que sabe más que el resto, que sabe los secretos más oscuros del hijo del duque de la noche―. Hemos echado carreras, bebido vino y fumados cigarrillos juntos.
―Y eso es lo que me impide que te saque el corazón del pecho―enfadar a Estevian significa provocar un terremoto, hacer entrar en erupción un volcán o descargar una tormenta sobre el cielo infinito. Aun así, Jasper consigue calmarlo―. Me encantaría que Enfi y tú fuerais felices, pero
no quiero que te vea morir y que pase el resto de su eternidad sufriendo.
―Pues transfórmame―esas palabras paralizan al vampiro por com_
pleto. Yo sigo ahí sin entender del todo la conversación que están
llevando a cabo―. Condéname a la inmortalidad.
―Rompería el trato que mi padre mantiene con el tuyo.
―Pues mátame ahora mismo porque no puedo soportar vivir alejado de tu hermana. Solo quiero besarla, abrazarla y fundirme con ella.
―No estarías preparado para abrazar a la inmortalidad. Tendrías que yacer con una adasta para evitar que Enfi se quedara embarazada.
―Si ese es el precio que tengo que pagar para pasar el resto de mis días con ella, que así sea.
―¡Qué no, joder!―Estevian me agarra del brazo y me arrastra lejos de Jasper.
Dejamos atrás al humano, no puedo evitar echar una última mirada atrás y ver como sus ojos centellean lagrimosos.
Entonces entiendo el significado del amor, de estar enamorado y de querer condenar tu vida por permanecer al lado de la persona a la que amas.
No sé porque, pero creo que, en lo más profundo de mi ser, yo podría llegar a sentir algo así por el caído.
Es como si algo me empujara una y otra vez a mantenerme a su lado, a protegerlo, a dar mi vida por él. Me han preparado para usar
mi aurane y nunca me dijeron que funcionaba de esta manera.
Nunca me habían hablado del amor, las sirenas y los tritones no podemos sentirlo, solo daríamos la vida por nuestra reina, como lo hizo mi padre.
Una lágrima se desliza por mi mejilla, tengo que secármela antes de que las escamas me hagan resplandecer bajo la intensa luz de las antorchas.
Aunque en el rostro son más pequeñas e imperceptibles, siguen estando allí y pueden delatarme en cualquier momento.
Cojo la gota salada con mi dedo enguantado, siempre creí que los habitantes del mar no podíamos llorar, no de verdad, pero una vez más estaba equivocado.
¿Qué es el amor si no una magia imperceptible?
¿Qué es enamorarse si no condenarse a sacrificarse por el otro?
¿Acaso puedo amar cuando estoy obligado a permanecer a su lado?
¿Podré sentir con libertad cuando todo esto pase?
No lo creo, he sido entrenado para protegerme a mí y a mis hermanos cuando nos pongan en peligro.
Puedo ser un guerrero, un mago o simplemente un tritón.
Pero no estoy hecho para amar, eso nunca formó parte de mí.
―¿Qué ha pasado?―pregunta Enfi cuando llegamos a los caballos.
―Nada, vámonos antes de que nos castiguen por tu culpa―de nuevo ese tono serio y lleno de frialdad. Su hermana pone los ojos en blanco y yo no puedo hacer otra cosa que empezar a comprender la realidad de lo que me rodea. De pronto Estevian se lleva la mano a la garganta y empieza a toser―. Joder…
―¿Cuánto hace que no bebes?―su hermana adquiere una personalidad sumamente protectora. Ya no está la vampira divertida y rebelde, al contrario, a su lado hay una sanadora de primera.
Estevian rugue con fuerza, alza su cabeza y descubre el rostro de un demonio.
Las venas se mantienen hinchadas surgiendo de una mirada completamente roja, sin diferenciación de iris.
Todo su globo ocular brilla con tanta intensidad que me veo obligado a separarme de él aterrado.
Es como un tiburón sediento de sangre, un tiburón que ha perdido el control y devora a sus propias crías por equivocación.
―Desde anoche―respondo desesperado. No me importan las reglas mientras él esté así.
―¿Estás loco, hermano?―Enfi saca una cantimplora de las alforjas de su caballo.
La destapa y se la pone en los labios del otro stoker ―.
¿Qué quieres que tu bestia nos ponga en peligro a todos?
No puedes arriesgarte a perder el control por la sed, tienes que comer.
¿Se te ha olvidado lo que pasó la última vez?
―Fue un accidente―responde él con la voz ronca mientras traga la
sangre a grandes golpes. Me percato de su fuerza sobrenatural cuando reduce la cantimplora a hojalata para exprimir hasta la mínima gota. Contemplo su cuello poderoso, el comienzo de sus músculos, el camino hacia mi perdición―. Y vosotras tampoco os quedasteis cortas.
―Pero nosotras mantuvimos el control, Estevian. Tú… tú casi…
―Enfi…―le advierte él mientras su rostro vuelve a un estado normal, aparentemente humano. Su hermana se calla al instante―. Será mejor que nos marchemos.
Nos subimos a las monturas y cabalgamos lejos de Orio, de su fiesta y sus tradiciones. Me prometo a mí mismo volver algún día a ver a los ashlaxmantes, los cazaflamas y los toros ígneos que hacen de la plaza un espectáculo.