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Estevian Illia
No me fue difícil localizar a mi tritón cuando dejé a Angélika en el Rugido Áureo.
Solo tuve que buscar un brillo azul bajo la noche de la luna rosa.
La reina sirena me había dado unas pautas claras, más o menos los metros que me separaban del amor de mi vida.
Quizá fue la propia Illythia la que hizo el resto o puede que Cirigh y yo estemos predestinados desde el mismo momento en el que nacimos.
—Tengo que buscar a mis hermanos —me suplica él sin soltarme la mano.
—¿Todos? —mis mejillas se ruborizan al saber que pronto conoceré a su familia.
—No, solo vinieron tres.
No sé en qué momento Cirigh se ha vuelto un experto en las calles de Hontir, camina con tanta maestría que casi parece haber vivido toda su vida aquí. De pronto se detiene bajo un arco de piedra con vistas directas al mar. Allí hay dos mujeres que reaccionan al instante en cuanto le ven.
—¡Por la diosa! ¿Estás vivo? —La más joven, la que tiene el cabello plateado coloca su frente sobre la de su hermano. Después me mira de arriba abajo y les pone especial interés a nuestras manos inseparables—. ¿Y tú quién eres? ¿Quieres pelea?
Los humanos bailan en la playa iluminada por hogueras, hay música y risas como si este día fuera el más importante de sus vidas. Me recuerda a las festividades de la Dama Muerte, en Plaguen, aunque realmente creo que aquí hay muchísima más gente.
—Es Estevian —Cirigh interrumpe cualquier encontronazo mientras yo solo puedo soltar una carcajada. En verdad me ha resultado graciosa—. Mi vampiro.
—¡Por Rysantha! ¿Qué haces aquí? —La del pelo verde coge una manta colgada en una cuerda y me cubre por completo—. ¿Sabes que en unas horas amanecerá verdad?
—Puedo caminar bajo el sol.
—¡¿Qué?! —Las dos sirenas responden al instante.
—Es una historia muy larga y no tenemos tiempo. ¿Dónde está Krank?
Las respuestas llegan a nosotros cuando un chico de piel ligeramente bronceada y cabello azul oscuro aparece al final de la calle. Tiene los brazos alrededor de los hombros de dos mujeres que no dejan de sonreír.
—Ah, estáis aquí hermanitas —dice y las sirenas le miran con una expresión de pocos amigos—. ¿Qué tal la luna rosa? ¿A que ha sido espectacular?
—Marchaos sino queréis que os arranque el pescuezo —La más mayor provoca que las humanas huyan despavoridas, después golpea al tritón—. Krank eres un idiota, ¿dónde has estado?
—La pregunta no es esa, mi querida Sarra. ¿Dónde no he estado esta noche? —Cada palabra que sale de su boca significa un azote de perfume a alcohol—. No sabía que las prestigiosas podían moverse tan bien.
—Está borracho —le digo a Cirigh.
—Con Krank así no podemos partir esta noche —Sarra se dirige al resto ignorando por completo al perjudicado.
—Esperemos al amanecer —Cirigh muestra una faceta completamente desconocida para mí, es un líder nato—. ¿Llegasteis a conseguir dinero?
—¿Lo dudabas? —La chica del cabello plateado enseña una bolsa llena de trozos de cristal.
—¿De dónde has sacado tantos, Adaleh? —Sarra se queda boquiabierta mientras su hermana sonríe orgullosa—. Mira, prefiero no saberlo.
—Robando, ¿cómo crees que los iba a conseguir?
—Creo que deberías explicarme qué hacéis aquí, cariño —Aparto al tritón un poco de sus hermanos e intento comprender la situación en la que están.
—Necesitamos el Orbe de las Mareas que guarda el pueblo de Thalin, decidimos atajar por las Tierras Doradas para evitar las caribdis de alta mar.
Sin la reliquia de poder no podremos negociar con Aeriel y contratar a una clamasoles que pueda matar a los monstruos que impiden que mi madre pueda seguir reinando en Laneth.
—Espera, espera, espera... ¿Dónde está tu familia?
Acabamos yendo a una posada cuyos aromas son más fuertes de lo que me puedo acostumbrar.
Adaleh paga un par de habitaciones y nos permite a Cirigh y a mí estar juntos.
Aprovechamos para ponernos al día, le cuento todo lo que ha ocurrido en el Continente de la Banshee: la guerra, mi despertar como Dynevor y el cómo he conseguido llegar aquí.
—Tranquilo, Lady Angélika está en el barco con los humanos, estará bien. Necesitaba descansar después del largo viaje. Ha estado cantando durante días—le digo cuando prácticamente se va a poner en marcha para ir a buscar a la reina sirena.
—Entonces, ¿la perla os hizo llegar hasta mí? —Él acaricia el colgante de su cuello mientras yo asiento con la mirada.
Cirigh me cuenta todo lo que ha vivido, el cómo los supervivientes de su ciudad están refugiados en una isla a esperas de que él regrese con la salvación.
No tengo ninguna intención de preocuparle más, de explicarle todo lo que vi cuando entré en contacto con el Grimorio de los Muertos, el libro sagrado que lady Angélika guarda a buen recaudo.
Pero cuando él continúa hablando todo cambia.
—Pude ver a través de las inscripciones de la anciana, visiones claras sobre el futuro de nuestro mundo.
—¿Qué viste?
—A ti, con las tres reliquias de poder protegiéndonos de un monstruo.
—Vi lo mismo cuando toqué la reliquia de Illythia. Pero no entiendo nada más, creo que solo uniendo las tres podré obtener las respuestas que necesito.
—Pero eso es impensable —Acaricio su cabeza para que mi piel memorice el tacto de su cabello, necesito congelar este momento en un recuerdo eterno—. Las tres razas forjaron el Pacto para que nadie uniera las tres reliquias.
—Lo sé, si uno de los tres hijos de las diosas se hace con tanto poder podría exterminar al resto —Cojo aire e intento expresarme con claridad—. Pero creo que esto es algo más grande, tiene que serlo. ¿Si no por qué podría caminar bajo el sol?
Por mucho que intente seguir hablando, Cirigh acaba cayendo dormido sobre mi pecho.
Me quedo el resto de la noche a su lado, escuchando su respiración y deseando que nada pueda separarnos de nuevo.
Aunque sé que es irremediable, descender a las profundidades para mí no es una opción, menos aún sin la poción del ahogado que el Aquelarre del Cuervo me prometió.
No las culpo, las brujas de Plaguen tienen cosas más importantes de las que encargarse.
Y yo, yo tengo que encontrar la manera de conseguir las reliquias de Valhía.
Si Cirigh consigue el Orbe de las Mareas solo me quedará el Cetro del Sol, y me temo que este va a ser muy complicado.