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Estevian Ilia
No sé cómo lo ha hecho, pero Jasper Gazzei ha conseguido quedarse en el castillo como doliente personal de mi hermana Enfi.
Un recurso de emergencia aprobado por el mismísimo alcalde de Orio para que la última hija de la corona de Plaguen no entre nunca en crisis de frenesí.
Se le podrían sacar cien fallos a ese plan para hacer que el humano vuelva a su pueblo, pero no puedo negar que tener a mi amigo cerca apacigua la ansiedad que me da haberme alejado de Cirigh.
Dentro de mí hay un pensamiento que se repite continuamente: el tritón se alejó de mí porque fueron mis asuntos de stoker los que han evitado que pueda acompañarle.
He roto una promesa que juro compensar lo antes posible.
Estoy sentado en mi escritorio contemplando la lluvia roja golpear el cristal de mi ventana. Mis dedos sostienen la pluma de cuervo negro con la que diseño los últimos cambios del plan de asedio a la ciudad fortificada de Makabria. Más bien, lo que queda de ella.
—¿Crees que es cosa del Antiguo? —me pregunta Jasper desde el vestidor de mi dormitorio—. No sabía que era tan poderoso.
—Ni yo, por lo visto tiene muchos trucos guardados bajo la manga.
—Este parece haber sido confeccionado para mí —canturrea mientras se acerca a mí vestido con un conjunto de montar marrón—. ¿Cómo lo ves, Chacal?
—Te queda bien —le respondo sin apenas mirarle—. Pero no creo que sea la mejor elección para estar en palacio.
No corrijo a mi amigo en ningún momento.
Sé que se ha acostumbrado a llamarme así porque ha sido la forma en la que me ha conocido, en el fondo me parece hasta gracioso.
Jasper está emocionado porque nadie se ha interpuesto en su petición de quedarse en la Corte de la Noche, le han asignado hasta su propia habitación.
Para el pueblo es como si Enfi tuviera un ilota, para nosotros es como tener al más leal de los aliados viviendo en nuestro castillo.
—¡Adelante! —ordeno cuando resuena la puerta en el interior de la habitación.
—¿Vamos a ir a entrenar hoy? —pregunta Jasper en el momento en el que mi hermana se acerca a él y le dedica un beso en los labios.
—No, tenemos reunión con nuestros padres.
—¿Otra vez? —se queja él.
—Mamá va a leer el hilo de Kath —Ella se dirige a mí y yo me limito a asentir con la cabeza—. Creemos que tuvo contacto directo con el Maestro antes de entrar en la Orden.
—¿Sabéis algo de los otros generales? —Mi amigo se quita el chaleco para empezar a desabrocharse la camisa. A pesar de no ser un soldado, Jasper tiene el cuerpo ligeramente trabajado.
—Si encontramos a su líder, encontraremos a la Loba y el Coyote —explica Enfi al mismo tiempo que entra en mi vestidor para elegir el conjunto para él—. Ponte esto, cuando termine te vendré a buscar.
—Como quieras —vitorea él con una sonrisa de oreja a oreja.
Nos despedimos de Jasper sin miedo a dejarle solo en mi habitación. Confío tanto en él que no me importa que ojee mis cuadernos o los planes de guerra. Aunque dudo mucho que eso le llame la atención. Todo lo que no tenga que ver con la música, la fiesta y el alcohol no es de su interés.
—¿Dónde vas a llevarle? —me atrevo a preguntar mientras descendemos las escaleras de palacio.
—Quiero que vea el Árbol Noctívago y confíe en que lo que siento por él es real.
—¿No confía?
—Sí, pero ya sabes que la situación es complicada —La coleta de mi hermana se sacude con cada zancada que damos—. Todo está planeado y no hay vuelta atrás.
—Y que lo digas...
—En cuanto te cases con lady Alia, Amari y Darius ascenderán al trono de Plaguen. Mamá y papá pasarán a formar parte del Hall de la Sangre. Y yo... pues tendré que casarme con uno de los stokers Hadid sin saber siquiera cómo son...
—Si por mi fuera, estaría con Cirigh surcando el mar y buscando una solución para su familia. Pero, si me voy, os pondría en peligro a ti y a Amari. Y eso no lo voy a permitir nunca.
—Gracias..., —Enfi se detiene y me mira a los ojos.
En su mirada oscura veo la seguridad de una vampira que lleva toda la vida entrenándose para demostrar que es más que una cara bonita—.
Gracias por estar ahí siempre. Cuando termine la guerra, seré la primera que te ayude a salir de aquí.
Aunque sigo dudando de cómo vas a viajar bajo el sol.
—He ordenado que tallen un féretro de viaje...
—Mentira —Un destello rojo tintinea en su mirada—.
Estevian, te conozco demasiado para estar segura de que tienes todo bajo control.
Hazlo como quieras, pero ten cuidado. Yo no me voy a poner en peligro...
—De pronto siento como sus palabras se alejan ligeramente de la verdad—... así que tú no lo hagas.
—¿No estarás pensando en venir a la guerra?
—Yo no —entorno la mirada intentando atisbar algo en ella. Entonces suspira y se da por vencida en este duelo de hermanos con la obligación eterna de ser sinceros los unos con los otros—. La Sombra de Plaguen.
—¿Te has vuelto loca?
—No, ¿y tú?
—¡Argh! Eres imposible, Enfi Ilia. Haz lo que quieras, pero no me hagas arrepentirme de haberte entrenado con Idris y Cynder.
Cuando entramos en la Sala del Consejo, los Paladines de la Banshee ya han llegado.
A su lado están mi hermana, mi cuñado, mi prometida y Kathleen Strauss.
No me hace falta mirar a través del velo de la bruja para saber que es ella.
En el momento en el que cerramos la puerta mi madre comienza a hablar:
—Ya estamos todos —Su elegancia al caminar solo se puede comparar con la de una reina.
Se acerca a la bruja y extiende su mano con sutileza—.
Querida, vamos a empezar. Prometo que esto no te dolerá.
Voy a visualizar el hilo que te vincula con nuestro enemigo y entraré en contacto con él para poder encontrarle.
—¿Qué pasará cuando lo hagas? —pregunta Kath nerviosa.
—Nada, tendré una visión exacta de su ubicación —La duquesa Ágatha suena amable, aunque es imposible no atisbar el peligro en sus palabras—. Mientras el hilo no se corte, no habrá ningún tipo de dolor.
—¿Nadie lo va a preguntar? —canturrea el duque Krishan mientras juega con una navaja entre sus dedos—. ¿O es que todos comprendéis la magia del don de los Lient?
—No, yo no tengo ni idea de lo que está hablando —Junto a su padre, lady Alia gana el coraje que no tiene cuando está sola—. ¿Qué es eso de los hilos?
—Todos los seres vivos de Valhía disponen de un hilo que los vincula entre sí —El duque Ábsolem empieza a hablar cuando a mi madre le da un ataque de risa—.
Los sacerdotes le llaman el Hilo Rojo del Amor, pero tiene un origen más místico y enrevesado.
Los Lient tienen la capacidad de ver esos filamentos para leer las alianzas y las traiciones...
—Incluso si me esforzara, podría detectar los parentescos de sangre entre diferentes individuos —le interrumpe Ágatha acariciando la coleta rubia que le cae por el hombro derecho. Cuanto más la miro más le veo el parecido con Amari.
—¿Están borrachos? —le susurro a Enfi sintiendo la molestia de la actitud vacilona de los Paladines de la Banshee.
—Yo diría que cachondos perdidos —se jacta ella asegurándose de que nadie nos escucha.
—Entonces, si lord Estevian estuviera enamorado de mí podrías ver un hilo uniéndonos, ¿verdad? —Alia me mira desafiante.
—Eso es, querida —Mi madre le guiña un ojo antes de añadir—.
Pero el amor no es algo que ocurra de la noche a la mañana.
Y ya sabes que el Tritón de Plaguen tiene un encanto que nadie puede superar.
Quizá, cuando conozcas a Estevian un poco más, descubras que es mejor tenerlo contento y no convertido en una bestia.
No queremos que muera nadie inocente, ¿verdad, querida?
—Sí, señora —La stoker del norte se queda completamente petrificada. No me extraña, nadie se atreve a llevarle la contraria a la duquesa Ágatha, menos aún en este estado de descontrol.
—¿Puedes empezar con tus truquitos, por favor? —El duque Krishan sale en defensa de su hija—. No tengo todo el tiempo del mundo y quería pasar a comprar algunas ilotas para esta noche.
—Entonces necesito silencio para concentrarme. Hace mucho que no hago algo así —Mis hermanas, Darius y yo nos miramos cuando el fulgor carmesí aparece en nuestros ojos delatando las mentiras de la joven duquesa que se ríe frente a nosotros.
Nos mantenemos completamente callados mientras mi madre mueve las manos con el mismo arte que una tejedora que utiliza un telar.
Sus ojos brillan con intensidad mientras su mirada se pierde en la inmensidad de las visiones.
Kathleen se mantiene firme, debe de estar causándole cierta molestia porque sus labios pronuncian suaves quejidos que intenta disimular.
—Kaine... —pronuncia Ágatha en mitad de su trance.
—Ese es su nombre... —responde Kathleen con la voz temblorosa.
Los minutos se me antojan eternos mientras la danza de los dedos de la duquesa se alarga en un espectáculo que solo ella entiende.
Si pudiéramos ver los hilos, esto sería completamente diferente.
Solo mis padres tienen ese don, un poder transmitido en el matrimonio.
La unión entre dos estirpes es un ritual que provoca la fusión de sus magias para crear nuevas.
Sin esa unión entre la realeza vampírica, Illythia no seguiría otorgándonos poder a la corona de oro negro y rubíes, esa es una de las reglas del equilibrio mágico del Continente de la Banshee.
El Antiguo se alimenta de los duques y duquesas para absorber esos talentos adquiriendo un poder inconmensurable.
Se cree que llegará el momento en el que tenga que salir de su guarida para proteger a nuestra raza de la extinción.
Los escribas detallaron el privilegio que ganó la estirpe Dynevor cuando, en el pasado, se les proclamó el protectorado de la reliquia de poder de nuestra diosa.
Los duques de Makabria tenían la obligación de perseverar su sangre real, ya que eran los únicos con la capacidad de leer el Grimorio de los Muertos, y mantener así la supervivencia de nuestra raza.
Por ello las stoker de las cortes debían aceptar el sacrificio en el fatum al engendrar a los próximos herederos de ese legado sagrado.
Una práctica aberrante que el mismo Antiguo aprobó y que el resto de las estirpes tuvieron la obligación de aceptar.