Corona de cuervos (Corte de agua carmesí 3) 38
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Pasado

Nos veo desnudos en infinidad de sitios, en su totalidad son posadas que alquilamos a espaldas de la Orden de los Condenados. Los únicos momentos en los que el Maestro se quita la máscara es cuando está a solas conmigo y eso suele ser muy a menudo.

Escucho nuestros gemidos en los bosques de camino a Orio, en el teatro cochambroso que he incinerado en el presente o incluso en el interior de la catedral de Torre Salamandra.

Me descubro como la consejera del líder de los rebeldes, su ayudante a la hora de reclutar a más fieles y todo mientras el Aquelarre del Cuervo piensa que estoy recolectando los ingredientes para el general Rhain.

La verdad me acompaña, todos mis viajes junto a Kaine me son de utilidad para coger todo lo que necesito para la Poción del Caído. Lo que la gente no sabe es que estoy disfrutando de mi castigo a unos límites que ni yo misma podría predecir.

Por eso es por lo que mi encargo se retrasa más de la cuenta y a nadie parece importarle. Para el general estoy haciendo un trabajo excelente y para las brujas madres estoy sirviendo a la Corte de la Noche de una manera ejemplar.

Así es como acabo conociendo a Chacal, el cual no tarda en revelar su verdadera identidad cuando descubre que yo no persigo los mismos ideales que la Orden.

Después aprovechamos la caída de la Corte de la Tormenta para evadir a mi hermano de las falsas promesas del Maestro.

Todo me sale a pedir de boca, todo es perfecto para mí, incluso el amor que siento por Kaine Dynevor.

«Porque no nos engañemos, estaba pillada por él hasta las trancas desde el primer momento en el que me besó.»

—Borra mis recuerdos —pronuncia mi yo del pasado justo después de nuestro último encuentro.

—¿Cómo?

—Trabajo en el palacio y los Ilia olerán mis mentiras cuando hable con ellos. Bórrame los recuerdos y protege tu verdadera identidad.

—¿Estás segura, Kath? —Más allá de la disciplina, la frialdad y el liderazgo que el Maestro proyecta frente a los suyos, conmigo es completamente diferente.

—Nunca he estado más segura de algo.

—No te dolerá. —me advierte él con pena, sabe que esto provocará que me olvide de él—. Pero no volveremos a vernos nunca más.

—Te buscaré cuando todo esto termine. Te lo prometo.

—Te amo, Kathleen Strauss.

—Y yo, Kaine.

Un escalofrío me recorre en el presente. Fui yo, todo este tiempo fui yo la que le pidió que me borrara los recuerdos. La verdadera causante de que todo mi pasado estuviera disuelto en un mar de dudas. Yo, la culpable de ser una bruja incompleta.

—¿Crees que funcionará? —El general Rhain está nervioso por probar los resultados de mi arduo trabajo—. No pensé que tardarías tanto en encontrar los ingredientes.

—He reformulado la receta. —Soy totalmente sincera. Me descubro cruel y retorcida en una versión de mí que haría todo lo que fuera por proteger a las mías—. Si estas en lo cierto, tenemos que estar preparados para una guerra futura.

—Me gusta tu iniciativa. —Él extiende sus manos para que proceda a vaciar el vial en el agua mística—. Cuéntame ¿Qué avances has conseguido?

—He introducido una mezcla de huevos de esturión, sal de invocación y escamas de serpiente lunar.  La criatura no solo va a adaptarse a su nueva naturaleza nocturna, sino que también podrá procrear sin necesidad de un macho.

—Le diré a tus maestras que te recompensen bien. Pensaba haber encontrado oro, pero me has demostrado ser mucho mejor.

Vierto la pócima en el interior del sudor del Antiguo mezclado con el agua de la charca. Con cada gota que cae mi mente va regresando al presente. Con cada onda que surge con el efecto de la magia mi gesto se retuerce en la culpa.