Corktown (Thriller del FBI de Abby Kane 1) CAPÍTULO ONCE
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CAPÍTULO ONCE

Caminamos dos manzanas hasta el restaurante Coney Island donde Wilkinson había estado comprando los perritos calientes con chili. Resultó que también vendían ensaladas. Ojalá lo hubiera sabido antes . Había un par de reservados libres, así que nos dejamos caer en uno.

—¿Qué piensas hasta ahora? —preguntó Wilkinson.

Fruncí los labios antes de responder.

—Es como si hubieran cogido lo que tenían a mano y cosido el caso como pudieron.

—¿Dices que las costuras están torcidas?

—Eso mismo.

—Confesó. Si fue bajo coacción, vete a saber. ¿Importa si se tomaron atajos en su caso?

—Buena pregunta —dije ladeando la cabeza—. Puede que el caso contra Garrison no fuera hermético, pero todos por aquí se lo tragaron. Está en la cárcel.

Wilkinson asintió. Justo entonces llegó la camarera y tomó nota. Esperé a que se alejara lo suficiente para no oírnos antes de seguir hablando.

—Enfoquémoslo de otra manera. Todas las víctimas anteriores murieron desangradas, pero no todas fueron cortadas igual. Algunas solo tenían incisiones en la carótida, mientras que a otras también les habían cortado la femoral.

—¿Crees que hay alguna razón?

—Bueno, así se desangran más rápido —me recosté en el reservado y hojeé un par de expedientes que había traído—. Mmm, justo lo que sospechaba.

—¿Qué?

—Según la muestra que tengo aquí, a las víctimas con tres cortes las encontraron en zonas aisladas, como una casa o un callejón. A las que encontraron en espacios públicos les habían hecho menos cortes.

—O sea que Garrison no siempre tenía tiempo.

—Cuanto más público el lugar, más rápido tenía que actuar.

—Un corte, dos como mucho.

Asentí mientras daba un sorbo a mi té helado.

—Tenía que saber exactamente dónde golpear. Una incisión en otro sitio no mataría a la víctima. Incluso podría quedarse en una herida superficial.

—Y ahí es donde entra la formación médica.

—Exacto. Garrison tenía que ser hábil, lo que significa que nuestro imitador también lo es. Eso, o es un chiflado con suerte que va rajando a la gente.

Wilkinson consultó sus notas.

—Bueno, todas nuestras víctimas posteriores al atraco tenían tres cortes. La casa y el callejón son lugares aislados. El cuerpo del pescador apareció en la orilla del lago St. Clair. Podría haber sido una zona aislada. Pero ¿adónde nos lleva esta teoría? ¿Que este tío es más selectivo?

Me encogí de hombros, sin saber si ese enfoque nos llevaba a algún lado.

—Una cosa está clara: ya sea un corte, dos o tres, tiene que saber lo que hace porque las incisiones son muy precisas.

La camarera dejó un plato con dos perritos calientes con chili y patatas fritas delante de Wilkinson, y una ensalada de pollo frito delante de mí.

Su plato tenía más chili que pan y salchicha, parecía un pegote enorme.

Lo vi coger el pan y el chili fue cayendo a chorretones.

Hilos de queso amarillo conectaban el chili del plato con el del perrito.

Abrió la boca todo lo que pudo, pero aun así, el grosor de aquel bocado cilíndrico era mayor que su boca y le dejó un cerco de chili alrededor de los labios. Si no fuera tan condenadamente guapo …

Ataqué mi ensalada. Mientras masticaba, otro pensamiento me daba vueltas en la cabeza. Golpeteé con el tenedor en el borde del bol.

—¿Sabes qué me sigue llamando la atención como posible móvil de Garrison?

Wilkinson me miró mientras se metía en la boca la mitad que le quedaba del perrito.

—Tenía que disfrutar viendo a la gente desangrarse. No había ninguna conexión entre sus víctimas salvo la forma en que las mató. La sangre tenía que ponerlo a cien.

—Tiene sentido —logró decir mientras terminaba de tragar—. Entonces, ¿qué significa eso? ¿Que a nuestro asesino actual también le va la versión sangrienta del Old Faithful? Y otra cosa, ¿por qué estamos dedicando tanto tiempo a un caso que ya está cerrado?

—Confía en mí. Cuanto mejor entendamos a Garrison, mejor entenderemos a nuestro imitador.

Wilkinson engulló lo que quedaba de su segundo perrito y masticó. Eché más salsa ranch en mi ensalada y la removí. Notaba que Wilkinson no se tragaba todo lo que le decía, pero estaba dispuesto a seguirme la corriente. Agradecía su confianza.

—El asesino actual podría haber estado estudiando los crímenes originales. Según los artículos de prensa, se filtraron detalles del caso que deberían haber sido confidenciales. Era perfectamente posible que alguien retomara las cosas donde Garrison las dejó.

Wilkinson se tragó la última patata frita y se sacudió las manos.

—¿Por qué tomarse tantas molestias para que los asesinatos sean tan exactos? La mayoría de los imitadores son chapuceros. Este es preciso.

—Quizá quiere que la gente piense que nunca pillaron al asesino.

Nos quedamos pensativos mientras yo terminaba la ensalada.

Wilkinson rompió el silencio.

—¿Adónde va todo eso? La comida, digo.

Me encogí de hombros, sabiendo que era un cumplido. Mi cuerpo era más atlético que curvilíneo. Aunque lo que daría yo por tener más culo. Solo por una vez, me encantaría poder menearlo, aunque fuera un poquito.

—Oye, Garrison está en una prisión no muy lejos de aquí —dijo Wilkinson.

—Pues parece que ha llegado la hora de nuestra primera excursión.