Corazón Herido (Cowboy 2) Capítulo 17 #2
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Capítulo 17 #2

Me maquillo para ocultar las ojeras y me dirijo a la planta baja.

Mientras cruzo el salón, oigo ruidos en la cocina, Elle prepara el desayuno.

Aunque no tengo apetito, el olor a café recién hecho se vuelve más intenso a medida que me acerco, lo disfruto.

Nada como un chute de cafeína para volver a ser persona.

Estoy a punto de abrir la puerta, sin embargo, me detengo un segundo a pensar si debo o no compartir la foto que me envió Amanda con mi amiga. Tanto Elle como los familiares de Mark han sufrido mucho por culpa de esa mujer. Decido no darle el gusto.

Pongo mi mejor sonrisa y entro en la cocina.

—Mmm, ¡qué bien huele! —exclamo acercándome a la cafetera.

—Hola. —Me mira con atención—. Tienes buen aspecto. ¿Has dormido bien?

—Como un bebé —miento con descaro—. Y tú, ¿pudiste descansar?

—¡Qué va! Caleb me llamó de madrugada y ya no pude conciliar el sueño —contesta y todas mis alarmas se activan.

Espero que se explaye, no lo hace. Sigue sin abrir la boca, centrada en su tarea. Sé que su mutismo es deliberado. Pretende demostrar que estoy interesada en su cuñado. No pienso caer en su juego, no después de lo sucedido anoche.

La ayudo a poner la mesa. A continuación, comemos en silencio. Cada poco me mira, espera la pregunta que nunca haré. Pasado un buen rato se da por vencida y dice:

—Por Dios, Zoe, eres una cabezota. Prefieres morir antes de dar tu brazo a torcer. —Le sonrío y le saco la lengua.

Sacude la cabeza. Luego, se levanta y empieza a recoger la vajilla.

Casi pego un grito de desesperación. Pero me aguanto y me dispongo a ayudarla.

Si no fuera por su comentario anterior pensaría que ya sabe lo de Mark con su ex.

Cuando terminamos nos volvemos a sentar.

Nos miramos por unos segundos hasta que decide hablar.

—Todo ha sido un malentendido. Mark tuvo que llevar a la hija de un conocido suyo a su casa, estaba muy borracha.

De camino se quedó sin batería, y como no llevaba el cargador en la camioneta le fue imposible avisar a nadie.

Y antes que diga nada, la chica se encontraba en tan mal estado que ni siquiera recordaba dónde tenía su móvil.

Me quedo anonadada al escuchar la sarta de mentiras que Mark ha sido capaz de inventar para justificar su ausencia. Eso solo refuerza la decisión que he tomado de mantenerme alejada.

—Qué conveniente —digo, sin poder contenerme.

—Sí, muy conveniente, para ti. Prefieres huir antes de reconocer que estás enamorada. Siempre pensé que eras la más fuerte de las tres, me equivocaba.

Se va de la cocina sin esperar respuesta.

Aunque no pienso defenderme, prefiero que piense que soy una cobarde a que sufra por la inminente reconciliación de Mark con su ex.

Quizás sea una locura transitoria y todo se quede en un mal sueño, por el bien de los Wolf.

Por lo que a mí se refiere, no hay excusa que valga. Jamás estaré con un hombre pusilánime.

El sábado por la tarde tenemos la sesión de spa; esta sirve para limar asperezas, además de dejarnos espléndidas.

Mi amiga se lleva la mejor parte ya que su pack especial de novia incluye: manicura, pedicura, depilación completa, masaje corporal y facial, hidratación capilar, corte de pelo, maquillaje y varios caprichitos más.

Salimos del centro de belleza como auténticas estrellas de Hollywood.

Por la noche acepto la invitación de mi hermano para cenar en uno de los restaurantes de moda de la ciudad, Elle me acompaña con la condición de no coincidir con Jeremy y Tobías.

Cristian acepta mi petición y pasamos un rato agradable, por lo menos de cara a la galería, porque por dentro me siento decaída.

La traición de Mark es difícil de digerir y duele por más que intente negarlo.

A la mañana siguiente preparamos las maletas y nos vamos a la casa de los padres de Elle.

Pasamos el día con ellos y en esta ocasión consigo relajarme y disfrutar de la velada.

Además, el padre de mi amiga prepara una carne a la brasa que es para chuparse los dedos.

Sin contar que es de esas personas que te sacan una sonrisa, aunque estés con la moral por los suelos.

Por la tarde-noche retornamos al rancho.

Conduzco casi todo el tramo como un autómata.

Mi mente revive lo sucedido una y otra vez y en ninguna consigo entender cómo Mark ha sido capaz de engañarme.

¿Cómo he sido tan ciega para no darme cuenta de que me utilizaba para olvidar a su ex?

Siempre he sido observadora y muy realista; los devaneos y las fantasías románticas no forman parte de mi personalidad.

El maldito cowboy tiene que ser un actor de primera para fingir de esa manera.

Espero que el resentimiento que crece en mi interior sirva para mantenerlo a alejado.

—Por fin hemos llegado —anuncia Elle, sacándome de mi ensimismamiento.

Observo con el pulso a mil por hora cómo acorto la distancia que me separa de la puerta principal.

Nada más detengo el coche delante de la casa veo a Mark, Caleb y Charlotte esperándonos en el porche.

Al instante mi cuerpo reacciona ante su presencia, el corazón me late desbocado y noto un molesto nudo en el estómago.

Me aferro al volante y trato de mantener el rostro impasible.

No va a ser fácil, la situación es mucho peor de lo que me esperaba.