Una mentira creíble
—El nombre real de Winston Hwang es Damon Chu. Aunque es empleado de Asuntos Exteriores de LK Space, al ser un teletrabajador, nunca le he visto en persona.
Me dirijo hacia la directora general Stella Siwatula, cuyos ojos llenos de sospecha me observan desde el otro lado de la pantalla.
Me pregunto si su expresión es un reflejo del desprecio que siente hacia personas como yo, perritos falderos de las grandes empresas, o si más bien oculta algo más.
¿Se acordará de que nos conocimos quince años atrás, cuando yo tenía otra cara e identificación distinta?
Bueno, no tengo por qué preocuparme ahora de eso.
—No solo hay uno o dos como él, tenemos muchos teletrabajadores.
Mientras haga lo que tiene que hacer y asuma su responsabilidad, ¿qué importa dónde esté?
—suelto como quien no sabe nada—. Todavía no hemos averiguado quién es el cómplice que entró bajo la identificación de Eugene Hwang.
La policía lo está investigando, aunque, fuera quien fuera, creo que blanqueó su identidad con ayuda de algún experto.
Por lo que sabemos, el presidente Han Jeonghyeok contrató a Damon Chu como su asistente personal mientras aún vivía.
No sé con exactitud qué tareas le encomendaría, pero esa persona estaba guardando una cantidad significativa de obras de arte y muebles, supuestamente del presidente, en un contenedor de la empresa de almacenamiento H & H, en Bandar Seri Begawan.
Casi todo lo que había ha sido identificado como objetos robados, y varios de ellos ya han sido devueltos a sus dueños.
En estos momentos, el LK está trabajando con la policía de Indonesia para poder mandar el resto de vuelta a su sitio.
»Resumiendo la situación, Damon Chu pensaba que el presidente Han había ocultado algo de valor en el contrapeso del ascensor espacial, y creía que sabía dónde.
No podemos saber de qué se trataba, ni tampoco si es verdad.
Sin embargo, es muy probable que los quince mil créditos que fueron retirados antes del incidente de la toma del rehén hubieran sido para costear esto.
Tampoco hemos podido confirmar qué encontró Damon Chu en el contrapeso, pero lo que sabemos seguro es que, tras llegar, no tardó ni una hora en salir de allí usando una cápsula de emergencia.
Esta amerizó en el océano Índico y fue rescatada por nuestra empresa, pero su tripulante ya se había marchado.
Estamos tratando de comprobar lo que sucedió allí arriba a través de la información recopilada por los robots del contrapeso, pero no nos fiamos mucho del posible resultado.
Ese lugar no está preparado para recibir criminales humanos.
»Su cómplice, quien usó el nombre de Eugene Hwang, partió en un segundo spider justo al mismo tiempo que Damon Chu llegó al contrapeso.
Según el registro, la tapa se abrió y volvió a cerrarse en el kilómetro cuarenta y dos.
Suponemos que el criminal escapó en otra nave de uso individual.
El spider ha sido entregado a la policía, que lo está investigando en estos momentos.
Apenas hay mentiras en mi discurso. Es cierto que un experto blanqueó la identidad de Eugene Hwang: yo.
Igual que lo de que el spider se abrió a cuarenta y dos kilómetros de altura, y lo de que un robot averiado fue tirado desde el contrapeso, volando a duras penas hasta quedar a diez metros sobre el océano Pacífico, explotando en pedazos y desapareciendo en las aguas.
En cuanto al truco de rescatar a Choi Kangwu usando la nave de emergencia, fue un poco complicado con la policía espacial vigilando.
Pero Sumac Graskamp tiene herramientas mágicas perfectas para casi cualquier situación. Continúo hablando:
—Respecto al tumulto que hubo al comienzo de la toma del rehén, aún se está investigando.
En primer lugar, estimamos que el cañón averiado del piso superior fue activado por el recientemente fallecido jefe de la Unidad de Seguridad, Alexander Tamaki.
Todos los que trataron de frenar a Damon Chu eran subordinados de Tamaki, miembros de su grupo conocido como la Manada de lobos.
Al parecer, recibieron órdenes de detener el spider sin importar cómo.
En cuanto al motivo detrás de su agresividad, seguimos investigando.
Solo le pido que no se crea esos bulos que circulan por la red.
Si decimos que todavía no tenemos nada, es porque no lo tenemos.
La mayoría de esos bulos son obra nuestra. Hay varios entre ellos que hasta me gustaría usar como versión oficial. Aún no hemos decidido cuál. Pero quiero al menos dar a Tamaki y sus hombres el mejor final posible. Uno que no dañe demasiado su honor y que evite que la gente sospeche de nosotros.
El interrogatorio interminable de la directora Siwatula continúa.
Preguntas que parecen sencillas, pero que ocultan pequeñas trampas para hacerme caer.
Y cada vez que aparecía una de esas, Kim Jaein, conectada a mi worm , me mandaba una señal.
De hecho, estuve a punto de caer cuando me preguntó sobre la toma del rehén y lo relacionado con Neberu O’Shaughnessy.
Finjo que no sé nada del asunto. Podría parecer sospechoso si tuviera respuestas para todo.
Cuando por fin llegamos a la última cuestión, leo como un robot los subtítulos que aparecen delante de mis ojos:
—«Después de su terrible experiencia, la directora Kim Jaein se encuentra en buen estado.
Desde el comienzo del incidente estuvo encerrada junto con la enfermera Pharah Wardani, sin tener ningún contacto posterior con el secuestrador.
Puede preguntarle directamente a la señorita Wardani, si así lo desea.
Basándonos en la información que tenemos, podemos asegurar que en ningún momento la vida de la directora corrió peligro.
Parece ser que el objetivo solo era ganar tiempo hasta que Damon Chu lograse llegar al contrapeso.
Eugene Hwang debió de haber recurrido a todo tipo de trucos para aparentar que estaba en el Nido, algo que podría haber hecho desde dentro del spider .
Es decir, ambos estaban metidos en ello. »