Contrapeso Alguien tiene que hacerlo
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Alguien tiene que hacerlo

Por unos segundos dudo de si la aparición de esta mujer que tengo delante es realmente Kim Jaein.

¿Cómo no voy a dudar? La Kim Jaein de verdad está inconsciente en el sofá, y lo más seguro es que yo esté hablando con algún programa de IA o alguien haciéndose pasar por ella.

A lo mejor todo este teatro tan melodramático solo es un complot de alguien que busca evitar que Kim Jaein se entrometa.

De repente me veo abrumado por una ola de posibles teorías.

Aunque nada de eso importa. Solo tenemos una salida. Choi Kangwu debe subir al contrapeso. Al piso superior de verdad, justo allí. Es el único final con sentido para esta historia. Mientras esto no cambie, no importa si esta Kim Jaein es real o no.

Nunca me he parado a pensar en el contrapeso del ascensor.

Es una parte imprescindible, ya que mantiene la estructura con la tensión resultante de tirar del cable usando la fuerza centrífuga.

Cuando el primer cable se convirtió en dos y se fue haciendo cada vez más grueso, el contrapeso, que venía a ser los restos de un asteroide usado como mina de carbón, fue aumentando en una forma abultada.

También enviaron residuos desde la estación espacial.

Convertido en un amasijo de basura terrestre y espacial, con cables desechados, el contrapeso parece un vertedero.

Y ahora que tiene una gravedad estable, terminará por atraer también la estación espacial hacia él.

Pero de momento no pasará. En primer lugar, porque está demasiado lejos.

Y segundo, porque la estación ya está empezando a funcionar como un centro para ayudar a humanos y mercancías a escapar del pozo gravitacional de la Tierra.

Allí no hay nada más que robots. Es un mundo de pequeñas máquinas que organizan, amontonan y acumulan basura y asteroides sin intervención nuestra.

Es un sitio genial para esconder algo. Subir con el ascensor implicaría dejar un registro que llamaría la atención.

Están las opciones de los skyhooks y cohetes, que podrían subir sin ser detectados como naves de recogida de residuos, pero de todas formas sería complicado entrar en el contrapeso.

Y aunque lo consiguiera, uno terminaría muriendo de hambre en ese laberinto o quedándose sin batería antes de saber por dónde buscar.

En ese caso, los robots encontrarían los cadáveres o lo que quedase de ellos y lo añadirían al contrapeso.

Solo quienes sepan dónde está su objetivo y sepan guiarse por la zona pueden salir victoriosos en esa búsqueda del tesoro.

Hay casi un aire fantástico y de cuento de hadas en todo esto.

Algo del gusto del presidente Han que yo conozco.

Choi Kangwu se está poniendo el traje espacial.

Aunque es la primera vez que se lo pone desde las prácticas de orientación, es bastante diestro a la hora de colocarse el catéter urinario y pegar los parches de nervios artificiales conectados al traje.

¿Sería esto también por los recuerdos del difunto presidente, quien subió en el ascensor unas cinco veces en su vida?

Hasta ahora pensaba que podía leerle como un libro abierto, pero ya no estoy tan seguro.

¿Cuánto le habrán cambiado esos recuerdos despertados?

¿Son solo recuerdos lo que ha despertado ahí dentro?

Al dar Kim Jaein la señal, Choi Kangwu se mete en la cápsula dentro del spider . Al percibir el peso de su cuerpo, la máquina tumba esa cápsula despacio, al tiempo que ajusta las otras dos vacías para corregir su centro de gravedad. Siguiendo la orden de Kim Jaein, cierro la tapa del spider .

Se abre la puerta de salida. Una mujer musculosa y de pelo corto entra empujando una silla de ruedas plegable.

Se trata de la enfermera a la que yo había llamado, recitando palabra por palabra lo que Kim Jaein ordenó que dijera.

Lleva poco tiempo en el LK, por lo que todavía no tiene ningún tipo de implante.

Agito la pistola y apunto con ella hacia el sofá.

Tras revisar el cuerpo de forma rápida, la enfermera sienta a Kim Jaein en la silla de ruedas y entran en el dormitorio para empleados.

Luego cierro la puerta desde fuera. Miro detrás de mí.

La expresión del espectro de Kim Jaein se ve más tranquila.

Aun cuando se trata de su plan, parecía sentirse un poco incómoda dejando su cuerpo en un estado tan indefenso.

Aunque no sé con quién podría sentirse más segura que con nosotros, una reinona y un anticuado caballero de la mesa redonda.

Mirando por el monitor, la cápsula dentro del spider parece una dama de hierro.

La cámara en su interior graba la cara asustada de Choi Kangwu.

De repente, su expresión se suaviza y se queda con la mirada perdida.

Kim Jaein le ha inyectado soma-T de forma remota.

Poco a poco, la percepción del tiempo del simplón se ralentizará.

Qué remedio, si tiene que quedarse ahí dentro durante los próximos tres días.

Lo que me hace falta ahora no es él, sino su worm , y a diferencia del dueño, este funciona a una velocidad normal.

En una situación tan arriesgada como esta, necesito tener a mano todos los recursos posibles.

La cubierta se cierra, y el spider entra por sí solo en el pilar del ascensor. Se conecta a los dos raíles que conforman los márgenes. La puerta acorazada se cierra, y se oye el sonido de la máquina subiendo.

En ese instante, el worm en mi cabeza se abre de golpe.

Kim Jaein me está pasando información de Patusan.

Las estructuras de la nueva ciudad y el ascensor espacial aparecen ante mis ojos.

Veo el spider en el que va Choi Kangwu subir poco a poco por los raíles.

Veo la IA del piso superior preparándose para conectar el spider con los cables.

El movimiento de visitantes y periodistas, policías y trabajadores del LK.

Los drones de la Unidad de Seguridad merodeando alrededor.

La máquina de capuchinos estropeada en un café subterráneo.

El agua yéndose del retrete del baño de la comisaría.

La cara de un niño desaparecido. Una nube de mariposas captada por una cámara de seguridad.

Es asombroso que tantísima información no esté derritiendo mi cerebro.

Pero haría falta más que eso para afectar a mi worm de esa manera.

Todos estos datos no son más que impresiones.

Marco a todos los empleados de Seguridad en la ciudad con puntos azules.

Busco entre ellos a Alexander Mthunzi Tamaki y le asigno un círculo azul más grande.

Tamaki, quien estaba hasta hace poco en Tamoe, ahora mismo se encuentra dando vueltas alrededor de Patusan en un Hummingbird .

No puedo leer los registros de comunicación entre ellos, pero puedo suponer por el movimiento de los puntos azules que van a atacar.

Ya se han dado cuenta de la situación y tienen un objetivo claro: detener el spider antes de que se conecte con los cables.

Corro hacia el ascensor para empleados. Kim Jaein no se sube. Ni siquiera sé si sigue en el Nido. No importa. Aquella alucinación solo servía para manipularnos psicológicamente a Choi Kangwu y a mí. Y ya había funcionado.

Estoy subiendo casi a la misma velocidad que Choi Kangwu.

Dentro del ascensor, extiendo varias decenas de brazos invisibles y entro en el sistema de Patusan.

Luego, bloqueo todos los drones de Seguridad que podrían acercarse al spider .

Pero con esto no es suficiente. Los puntos azules se apresuran hacia los raíles, y el propio sistema de seguridad del ascensor, complicado como una tela de araña, comienza a despertarse.

Escucho una explosión. Unos treinta de esos drones atraviesan el muro del túnel vertical y entran volando.

Con que solo uno de ellos toque los raíles, el spider se quedará atascado a medio camino.

Pero Kim Jaein es más rápida. Me envía las claves de once de los drones, que pasan a estar bajo mi control.

Ahora tengo un arma para combatir los diecinueve restantes.

Sin embargo, no puedo ponerme a disparar a lo loco.

Podría fallar y darles a los raíles. Utilizo tres de mis tres drones para derribar con nanomisiles a los que están subiendo, mientras que hago luchar cuerpo a cuerpo a otros cinco, sin recurrir a disparos.

Uno a uno, los drones desactivados van cayendo.

Libero insectos de mis drones derribados.

Unos cuarenta minidrones del tamaño de una mosca vuelan y se pegan a los enemigos.

Deben ser manejados uno por uno tras perder la conexión con su sistema madre, para lo que uso el worm de Choi Kangwu.

Teniendo en cuenta el tamaño de los insectos, la mecánica de fluidos funciona de una forma un poco diferente en comparación con los drones de tamaño normal, pero mi worm aprende rápido todo lo necesario y pronto me convierto en un experto.

Para cuando derribo al último de los drones de Seguridad, todavía me quedan dos de los míos.

Un trozo de raíl se separa del spider con un estruendo y se queda colgando.

Veo a 3,2 kilómetros al agente de Seguridad que ha hecho volar uno de los raíles con un misil.

Le vuelo la cabeza con mis drones antes de que le dé tiempo a disparar un segundo misil.

Su cuerpo y los trozos de su cráneo caen rozando el spider .

Compruebo los raíles. Hay un hueco de casi un metro, con los extremos cortados torcidos en varias direcciones, pero no supone un problema demasiado grande.

El spider puede subir unos cuatro metros sujetándose solo a un raíl.

Escucho una alarma en mi cabeza. Uno de los cinco cañones instalados en la cúspide del piso superior está en movimiento.

Es el sistema de defensa para proteger las instalaciones del ascensor y sus cables.

Por lo poco que sé, están programados para no abrir fuego contra la estructura ni los spiders .

Sin embargo, el arma comienza a sacudirse de forma extraña, destrozando los postes de apoyo de hormigón de alrededor.

La Unidad de Seguridad parece haber activado alguna función secreta.

Compruebo la línea de conexión entre esas armas y Seguridad, que me lleva a un círculo azul: Rex Tamaki.

¿Qué demonios está tramando? Puedo imaginármelo perfectamente apuntando hacia el spider y derribándolo, pero eso se aleja mucho de esas políticas tan sutiles en las que él se había apoyado desde que entró en el LK.

Si Choi Kangwu moría, Han Suhyeon estaría contentísimo.

Pero usar la función secreta de ese cañón para abatir un spider solo supondría una molestia tanto para Seguridad como para el propio Han Suhyeon.

Sus competidores dentro de la empresa se abalanzarían sobre él, y el puesto de Tamaki correría peligro.

Además, Tamaki no tenía tanta necesidad de posicionarse del lado de Han Suhyeon.

No es que le hubiese jurado lealtad, y Seguridad podía escoger seguir a alguien más.

Tampoco es que se le fuera a venir el mundo encima si Choi Kangwu despertaba al presidente Han.

¿Por qué estás haciendo esto, Alexander? ¿Acaso sabes algo que yo no sé?

Vuelvo a abrir los ojos, después de haberlos tenido cerrados hasta ahora.

El ascensor está en el kilómetro 3,67, a veinte metros por debajo del piso superior.

Saco mi pistola y le quito el seguro. Nada más abrirse la puerta, salgo corriendo.

Se oyen disparos, y un dolor lacerante en mi brazo izquierdo.

Guiándome por las imágenes que me envía Kim Jaein, corro y disparo dos veces.

Escucho dos gritos y mis blancos desaparecen, pero no lo oigo caer.

Los cuerpos están en caída libre. Tomo los minilanzamisiles que han dejado atrás.

El Hummingbird de Tamaki no se ve por ningún lado.

No tengo ni idea de cómo funcionan estos cacharros, pero Kim Jaein no me permite permanecer ignorante por mucho tiempo.

La información entra de golpe por mi worm .

No importa que no vea el Hummingbird . A través de los ojos de Kim Jaein, que observan Patusan como una diosa omnipotente, apunto al objetivo y disparo el misil.

El Hummingbird explota, y el cuerpo de ese hombre al que una vez deseé estalla en pedazos entre trozos de metal.

El cañón deja de agitarse y baja su cabeza hacia atrás, ahora bajo el control de Kim Jaein. Entonces comienza a oírse el familiar sonido del clavecín. El spider que contiene a Choi Kangwu está subiendo, unido al cable.