Regreso a Patusan #2
El Nido, la base de los spiders , está a cincuenta metros por debajo del nivel del mar.
Debido a la palabra «ascensor», habrá gente que se lo imagine como una simple caja que sube y baja sin descanso por unos cables, pero los spiders que los recorren son todos naves independientes, con funciones y aspectos diferentes dependiendo de sus tareas y cuyas capacidades mejoran sin descanso.
No todos ellos se usan para transportar cargas o personas.
Los cinco spiders que cuelgan ahora de los cables son para el mantenimiento y desarrollo.
Estos pequeños trabajadores suben colándose entre los «buses» y «camiones» cargados de pasajeros y mercancías, añadiendo volumen a los cables con los finísimos hilos que son los tubos del LK.
El cable que había al principio, similar a un hilo de araña, pronto pasó a ser dos, y desde entonces ha seguido creciendo, cada vez más grueso, alargado y mejorado.
El ascensor ocupa el centro del Nido. Desde ahí, los spiders suben por los raíles y conectan con los cables del piso superior. A pesar de que dichos cables empiezan a doscientos metros por encima del mar, hay otro equipo de mantenimiento aparte que se encarga de su cuidado hasta llegar arriba.
Hoy, un total de tres spiders han subido a órbita usando el pilar del ascensor.
Dos de ellos cargados de piezas de repuesto para la Dejah Thoris III , mientras que el otro llevaba alimentos para la tripulación que trabajaba en la estación espacial.
Y justo ahora llegan otros con forma de gotas de agua achatadas, encargados de llevar a los astronautas de la nave Clement , con destino a Mercurio.
Unos empleados cargan las cápsulas espaciales para ese viaje de dos días.
Aunque el ascensor ha mejorado mucho, su velocidad es uno de sus puntos débiles.
Pero aquellos con menos paciencia pueden optar por los skyhooks , otro de los servicios de LK Space.
El rostro de Siwatula desaparece de la pantalla, sustituido por una nueva imagen publicitaria del LK: una niña montada a lomos de un dragón, volando hacia el espacio.
Kim Jaein conversa con los trabajadores encargados de revisar los spiders .
Tras tomar una buena bocanada de aire, avanzo hacia ellos.
—Buenas, Kim Jaein. Soy Tawahara Tatsuya, de la compañía de desarrollo espacial Dédalo. Le envié ayer un correo.
Ella asiente y caminamos despacio hasta donde está esperando Choi Kangwu. Al estar a punto de rozar mi brazo, veo que la mujer pone cara de asco. Recuerdo, ya un poco tarde, que odia el más mínimo contacto físico.
Mi mente trabaja a toda velocidad. Innumerables líneas nos conectan a ella y a mí, la tripulación que tenemos detrás, los empleados que examinan los spiders y Choi Kangwu, dibujando polígonos en constante cambio.
Una vez se agrupan en una forma precisa, saco la pistola eléctrica con la mano derecha, rodeo la cintura de Kim Jaein con el brazo izquierdo y aprieto el arma contra su cabeza.
—Atención todos, esto no es un simulacro. Fuera de aquí, si os importa algo la vida de esta mujer.
En un instante, el silencio se apodera del Nido. Parece que les basta con oír los gemidos de Kim Jaein bajo mi agarre.
Poco a poco, la multitud se dispersa. A excepción de un guardaespaldas, que nos planta cara en el sitio.
Coloco la boca de la pistola en el cuello de Kim Jaein y pulso el botón azul que hay sobre el gatillo.
Tras un pequeño pitido, se dispara un dardo tranquilizante.
Agito el arma en el aire, y tras coger en brazos el cuerpo inconsciente de la rehén, doy unos pasos atrás.
Una vez se han ido todos, uso el programa Golem que traigo preparado en mi worm y bloqueo todas las salidas y redes de comunicaciones.
Al perder el conocimiento, el de Kim Jaein ha quedado inactivo.
Al menos, es lo que esperamos que se crea la gente de fuera.
Coloco a la mujer tumbada en un sofá rojo pegado a la pared. Choi Kangwu me ofrece su ayuda, pero la rechazo. Siento que le hago un favor a Kim Jaein si evito que le ponga la mano encima.
La pantalla que antes mostraba aquel anuncio ahora ha pasado a un titular de última hora. Aparece Maxine Seonwu, la periodista de IA del telediario de Patusan.
«Se ha producido la toma de un rehén en el Nido, en la torre de Patusan.
Los criminales, tras infiltrarse utilizando las identificaciones de los trabajadores de la compañía de desarrollo espacial Dédalo Tawahara Tatsuya y Cho Minjung, tienen retenida a Kim Jaein, directora del Centro de Investigación y Desarrollo Espacial LK.
Aún no se saben las condiciones que exigen... »
La noticia es interrumpida por otra:
«Los secuestradores son Eugene Hwang y Winston Hwang, trabajadores H2 de la empresa de mano de obra Dobbs. No obstante, parece ser que estas identidades son falsas. Hasta el momento, ninguno de los empleados H2 sabe quiénes son...».
De repente, la pantalla se apaga y siento una presencia detrás de mí. Por un momento pienso que se trata del fantasma del presidente Han, pero no. Es algo mucho más físico, con sustancia. Me doy la vuelta.
El espectro de Kim Jaein me observa, esbozando una ligera sonrisa.
Mi vista salta entre la Kim Jaein que está tumbada en el sofá a mi espalda y la aparición que tengo delante.
Tras comprobar las imágenes de lo que ve Choi Kangwu, confirmo que no soy el único que ve esto.
Por un instante, siento fascinación por saber cómo funciona la cabeza de Kim Jaein.
Entonces, el espectro abre la boca:
—¿Qué demonios le habéis hecho a Ross Lee?