La gente a la que maté #2
—¿Por qué no sé nada de esta historia? Tampoco es que me encargue de todos los procesos del LK, pero es imposible que yo no me enterase de esto.
—Bueno, es que todo terminó enseguida. La empresa y el grupo de cincuenta personas llegaron a un acuerdo con relativa facilidad.
El Partido Dora se encargó de enfriar ese odio en contra del LK, con la madre de la chica fallecida apoyando a la compañía de forma oficial.
En cuanto a Adnan y varios de sus compañeros, murieron en una explosión provocada por un grupo de terroristas cristianos extremistas.
El sentimiento general fue de pena y lástima, con algún que otro insulto.
En cualquier caso, el puesto que había ocupado Adnan quedó vacío por un tiempo, pues no había nadie que conociese tan bien la estructura geológica de la isla como él.
Se decía que, gracias a su experiencia, sabía por intuición un diez por ciento de las incógnitas que la IA aún no puede comprender.
No, yo tampoco entiendo qué diablos significa eso, pero bueno.
»Yo también me creí esta historia. ¿Qué razón tendría para no hacerlo?
Siempre ha habido choques entre la gente de Patusan y el LK.
Por ese entonces, no sabía nada sobre la ejecución de los violadores a manos del presidente, por lo que tampoco tenía idea de lo seria que era la situación.
Incluso ahora hay muchísimas cosas que desconozco.
Pero es esa ignorancia hacia lo que realmente está pasando lo que hace que nuestras mentiras sean más creíbles.
—¿Y qué se supone que pasó en realidad?
—De esas cincuenta personas, fallecieron treinta y ocho.
Creyendo que la empresa estaba usando a Adnan para manipularlos, el grupo se reunió en nuestra zona de obras y se alzó en una protesta.
Supongo que no tenían pensado provocar nada, solo montar un poco de pelea con Adnan.
Creo que este, en un intento de proteger tanto al LK como a sí mismo, había terminado contando la verdad sobre lo que había pasado con los violadores.
Esto podría haber hecho que la situación mejorase, pero sucedió al contrario, cómo no.
A esa gente no le importaba que esos violadores hubiesen muerto; lo que sí les interesaba era usar esa nueva información para achicar la influencia del Partido Dora y atacar de nuevo a la compañía.
Terminó interviniendo la Unidad de Seguridad, con la aprobación del presidente.
El grupo estaba situado en un punto geológico muy arriesgado, supongo que el estrés de calcular la matanza no fue demasiado alto.
Además, ya era una zona geológica muy delicada, iba a derrumbarse antes o después. Hubiese intervenido la empresa o no.
»A partir de aquí, la historia no son más que patrañas.
La Unidad de Seguridad reemplazó a treinta y cinco de las treinta y ocho personas por entidades virtuales.
Gente que solo existía en papel y online sustituyó a los fallecidos.
La mayoría de ellos eran considerados extranjeros a pesar de tener padres de Patusan, por lo que manipular los datos fue más fácil.
Sin embargo, no podían encargarse del mismo modo de Adnan y sus compañeros.
No quedó otra que meter en la narrativa a los terroristas cristianos.
Tampoco era una mentira muy grande. Ya habían detectado a esos tipos colocando explosivos en la torre del ascensor en otras dos ocasiones.
Además, actuaban con una organización tan mala que no se enteraban bien de qué miembro había hecho qué.
Todavía creen que realmente fueron ellos los responsables de ese ataque terrorista.
—Y mientras sucedía todo eso, ¿vosotros no teníais ni idea?
—Supusimos que nos faltaban piezas del puzle, viendo cómo Tamaki se paseaba con una estúpida sonrisa en la cara.
—Esto no tiene ni pies ni cabeza. Nada de eso encaja con Han Jeonghyeok.
Entiendo que le molestase que los violadores se hubieran ido de rositas, y que, si la empresa miraba a otro lado, terminaría pagando por ello.
¡Pero hay tantas formas más seguras de resolver algo así!
La Unidad de Seguridad podría haber fabricado pruebas falsas, igual que hicieron esos tipos con sus coartadas.
O bien, ¿no podría una compañía tan grande como el LK haberse encargado de esos tres abogados sin tanto lío?
En fin... Según lo que dices, Han Jeonghyeok habría tenido cientos de soluciones distintas en las que no tendría que ensuciarse las manos de sangre, pero decidió comportarse como Ernst Stavro Blofeld.
—¿Quién?
—Pues uno, eso no importa. La cosa es que, con tirar por error una ficha de dominó, caen todas.
Al final, todo sale mal. ¿Es que no tenía a gente lista por allí, o algún asistente de IA?
¿O sí, pero decidió ignorarlos? ¿Por qué alguien tan inteligente y realista como él haría una tontería como esta?
—Por amor.
—¿Qué chorrada estás diciendo?
—Es una chorrada, pero es verdad. Fue porque se enamoró.
Tanto la ciudad de Patusan como el ascensor espacial son un regalo de parte de Han Jeonghyeok para Kim Jaein.
Y no quería ensuciar su regalo para ella.
Si aparecía una mancha como esos violadores, tenía que eliminarla de inmediato.
Más que mandarlos a la cárcel, recurrió a un castigo aún más perfecto.
En ese momento, le pareció una solución racional.
Sin embargo, lo cierto es que actuó sin pensar, movido por un deseo personal inconfesable, con lo que la situación se complicó aún más.
Y ahora, ese sentimiento de culpa enterrado está empezando a despertar junto con sus memorias en el cerebro de Choi Kangwu.