Las mariposas y el ascensor
—Dijo que se llamaba doctor Sekewael. Es lo único que recuerdo —dice Choi Kangwu.
Le agarro el brazo y se lo retuerzo a la espalda. Él se dobla y queda apoyado boca abajo sobre el escritorio. Su cara de preocupación parece real. Y si no lo era, entonces era una actuación exquisita, pero no había tenido tiempo de aprender a actuar así.
—Sus amigos lo llamaban Zach. Creo que Sekewael era su apellido. No conozco bien los nombres de los que viven por aquí.
—¿En qué dijo que trabajaba?
Mientras le pregunto, trato de mantener mi tono lo más calmado posible.
—Entomólogo. Luego me preguntó si me gustaban las mariposas.
—¿Y te gustan?
—¿El qué?
—Las mariposas.
—Sí, pero no las colecciono ni nada por el estilo.
Puedo ver especímenes cuando quiera en los museos de historia natural.
Me gustan las que están vivas. Soy un observador de mariposas.
Hay setenta y cinco especies en Patusan, cuarenta y dos de ellas, endémicas.
Cada vez que tengo tiempo, voy a verlas.
—Una afición algo inusual.
—Antes vivía en el campo. Además, no era muy extrovertido, así que no tenía muchos amigos.
Me gustaba observar insectos, en especial las mariposas.
Quería convertirme en entomólogo, pero no podía permitírmelo.
Mi familia era pobre, y yo tenía que ganar dinero rápido.
Sin embargo, tampoco era buen estudiante.
No me concentro bien en temas que no me interesan.
Sé de muchas cosas, aunque sea solo por encima.
—Pero quedaste segundo en el examen.
—De repente tenía una motivación. Mi hermana estaba enferma. Además, el año que me apunté al examen, los requisitos jugaron a mi favor. Instauraron un criterio para elegir en función de las capacidades.
—¿Por qué elegiste esta empresa, donde tu padre tuvo el accidente?
—Podría decirse que quería probarme a mí mismo. También le conté esto al entrevistador.
Su rostro, antes radiante mientras hablaba de mariposas, se tornó sombrío. Una cara que no puede esconder sus preocupaciones. No es de las que gustan en el grupo LK. El día anterior fui a hablar con el jefe de la unidad en la que está, Ha Jeong-re, quien me dijo lo siguiente:
«Hace bien sus tareas. Es diligente y capta las cosas al vuelo en cuanto al trabajo se refiere.
Pero no es sociable y no encaja con sus compañeros.
A menudo arruina el ambiente soltando alguna tontería, con la mirada perdida.
Tampoco trabaja bien en equipo. Hay quienes se preguntan para qué vendría hasta Patusan un tipo que debería haber teletrabajado desde su casa en Yeongwol y cuidar de su hermana enferma».
«¿Puede teletrabajar en su puesto?», le pregunté.
«No es eso, es solo que, con sus habilidades, no tendría problema en trabajar desde casa.
Pero parece que tiene bastante ambición.
Además, le gusta el ascensor espacial. Tiene bastantes conocimientos sobre el trabajo.
Ah, y también le gustan las mariposas. Las mariposas y el ascensor espacial.
Gustándole estas dos cosas, supuse que estaría bien en Patusan, aunque sea un antisocial.
Le costaría ascender en la empresa de esa forma, pero bueno. »
Carraspeo y enderezo la espalda. Vuelvo al ahora, dirigiéndome a Choi Kangwu:
—Ese tal doctor Zachary Sekewael es un espía del Frente de Liberación de Patusan. Por suerte, has actuado bien. No filtraste información confidencial de la empresa, ni...
—Tampoco es que sepa nada confidencial —me interrumpe sin miramientos.
—Lo importante es que ese supuesto doctor aún no sabe que ha sido descubierto. Es por eso por lo que supones un activo crucial para Asuntos Exteriores, Choi. ¿Hasta dónde estás dispuesto a colaborar por la compañía?
—Pero yo no puedo ser espía ni nada de eso. Se me dan fatal esas cosas. Me trabo al hablar y me cuesta encarar a los demás.
—No necesitamos que hagas una actuación de diez, y tampoco sería nada peligroso.
Si nos ayudas, podríamos conseguir que trabajes en la unidad que más te guste.
¿Qué te parecería estar en un piso más alto?
Trabajando ahí, podrías tomar el spider y visitar la estación espacial y el contrapeso.
¿Has ido alguna vez al espacio desde que llegaste aquí?
Me río por dentro al ver como su expresión se ilumina de repente. Tienes razón, amigo, serías un espía horrible.
Tras terminar el interrogatorio, le pregunto si le gusta la comida tailandesa, a lo que él asiente sin pensarlo.
Entonces, junto a este técnico, este cebo fresco, nos sentamos en la mesa junto a la ventana que reservé hace dos días en el Siam Sunset, el restaurante en el punto más alto de Patusan.
Cuando hace buen tiempo, puede verse un tercio de Pala, así como el pico de la isla.
Mientras comemos, voy haciéndole hablar poco a poco.
Solo le interesan tres temas: su hermana, las mariposas y el ascensor espacial.
Entiendo los dos primeros, pero ¿por qué el ascensor?
¿Por qué escogería LK Space, la empresa más exigente de todo el conglomerado, y vendría a Patusan? ¿Acaso le interesaba ya de antes?
—¿Es porque usan el invento de tu padre? —le pregunto con cautela.
—Eso también, aunque no sé. Al principio sabía un poco de ese tema, pero nada más.
También sabía que, cuando el ascensor esté terminado, pasarán todo tipo de cosas buenas, desde viajar al espacio hasta controlar el clima.
Pero fue tras decidirme a entrar en LK Space cuando, de repente, me entró el interés por él.
Como si abriese una puerta y entrase de golpe un mar al otro lado.
Me gustaría usar una comparación mejor, pero no se me dan bien estas cosas.
—¿Y ahora?
—Me gusta tanto como las mariposas. Algunas veces, incluso más. También lo dije en la entrevista y a todos pareció gustarles. ¿Me escogerían por eso?
Con un poco de alcohol, van saliendo todo tipo de historias.
Empezando por Konstantin Tsiolkovski y siguiendo con Mika Vettel, habla con tanta pasión de los incontables científicos e ingenieros involucrados en el ascensor espacial, la historia de Patusan, del LK y el radiante futuro que está por venir, que siento que he entrado por error en una de esas iglesias protestantes coreanas de las películas antiguas.
Sin embargo, hay algo que no encaja. No es raro que le gusten las mariposas y el ascensor espacial, pero al hablar de este último, Choi Kangwu se vuelve alguien diferente.
Desaparece ese aire soñador y distraído que tiene cuando habla sobre insectos, y sale a la luz un hombre distinto; calculador, ordenado y autoritario.
Cuando alza los brazos y critica la política del LK, es como si se le olvidase que está al servicio de los ingenieros de rangos superiores a él.
Cada vez me parece más raro todo. Su forma de hablar y su actitud me resultan familiares. Pero ¿por qué?