Contra todos (Becados y dioses 1) Capítulo 51
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Capítulo 51

A BBI

Tengo el miedo aún anclado en los huesos. El agua ardiendo no me calma y menos las palabras de Dorian. Aunque pueden no ser ciertas, no lo tengo tan claro, dado lo que habían preparado, que casi me he caído por un puto acantilado.

Cuando me quise dar cuenta de dónde estaba, Dafna gritaba como una loca que me quedara quieta. Lo hice y poco a poco asimilé lo que tenía delante. Ella llevaba la linterna del móvil y vino a buscarme:

—Me envía Dorian. ¿Qué lío te traes con él?

Que la mandara Dorian me calmó, pero él no estaba allí, aun sabiendo que era jodidamente peligroso. Regresamos y lo oí decir esas cosas y todo me explotó en la cabeza.

Salgo de la ducha y veo a Dafna sentada en mi cama.

—Tengo malas noticias —dice—. Mina ha pedido un traslado, se va a un cuarto para ella sola en la zona de los pijos...

Nos ha vendido, aunque dijo que estaba de nuestra parte...

No entiendo nada. Y, bueno, está liada con Marvin y Elias.

—Me siento a su lado—. Yo no quiero seguir...

, este lugar ya empieza a dar miedo. Casi te matas...

—Lo sé. Por suerte me salvaste.

—No fue cuestión de suerte: mi padre es montañero, me he perdido muchas veces en el bosque de niña y al final me enseñó a orientarme porque le daba miedo mi torpeza. —Tiembla de miedo, pero siento que oculta algo, aunque tal vez vea cosas donde no las hay—. ¿Por qué seguir aquí?

—No puedo irme. No tengo esa opción, pero tú sí.

—Lo pensaré mientras me preparo para los exámenes, pero mi padre necesita que no pierda esto. He solicitado hacerlos en otra universidad. Tengo que pensar en esta locura. Y ver si puedo ayudar a mi padre de otra forma.

—Sí.

Y todo por mi culpa: creo que he despertado a la bestia. Que yo les planteo un desafío y la posibilidad de perderlo todo. La pregunta de qué le pasó hace años a mi abuelo no para de rondarme la mente. Hacer todo esto solo por dinero me parece exagerado. O no. La gente, por dinero, es capaz de todo.

Miro el móvil y veo que Dorian no me ha respondido. Está claro que me ha traicionado. Que tal vez lo que dijo era cierto, y duele.

Me he preparado para todo esto durante años, pero nunca nadie me preparó para enamorarme de uno de ellos y ver cómo le entregaba mi corazón en bandeja.

La esperanza de que todo tenga una explicación me late bajo la piel. Tal vez haya una. Pero tengo miedo..., miedo de la caída.