Contra todos (Becados y dioses 1) Capítulo 15
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Capítulo 15

A BBI

Me di una ducha y me puse ropa cómoda, pero no he dormido en toda la noche por el colocón y por el golpe.

Me daba miedo dormirme y que me pasara algo.

Saber que Dorian me llevó allí solo para hacerme más daño con sus amigos me dolió.

Contaba con todo en este juego menos sentirme atraída por uno de los cuatro. Ojalá todo esto pase pronto.

Estoy en la biblioteca tratando de leer y he ordenado algunos libros de los carros para estar distraída. También me he reído y bailado. Y luego, con el bajón, he llorado como una tonta. Ahora tengo sueño, pero estoy viva y cansada.

—Hola. —Alzo la cabeza y veo a un joven un poco mayor que yo mirarme con un café en la mano—. ¿Has sido tú la que ha ordenado los libros?

—Sí y lo siento, me di un golpe en la cabeza y no podía dormirme. —Me mira preocupado.

Es muy guapo, moreno, de ojos verdes. Se acerca a mí y me mira el golpe. Me ha bajado la hemorragia y estoy horrible.

—¿Por las carreras de sacos?

—Sí, un capullo me tiró desde detrás... y caí sobre una piedra o algo así, la verdad es que no me acuerdo.

—Vaya. —Me tiende su café—. Soy Marvin, becado de tercero.

—Abbi, y también soy becada. Aunque este es mi primer año, iré a tercero.

—La chica superdotada nieta del gran Hadrian el mago. —Sonríe con cariño al pensar en mi abuelo—. Lo vi en escena, es increíble.

—Lo es, sí. Ya veo que soy famosa por aquí, y no solo por lo de la piscina. —Él se sonroja, lo que quiere decir que, o estaba ahí, o vio los vídeos.

—Tu abuelo es famoso y antes del vídeo de la piscina y el de la ducha fría... ya corrió la noticia de que vendrías y que eras superdotada. Algo que no gustará por aquí. Odian que un becado sea más listo que ellos, o más atractivo. —Intenta no mirarme las tetas y casi lo consigue.

—Pues vaya. —Me hago la tonta como si no lo supiera.

—Pero si pasas el curso y tus notas no son mejores que las de ellos te dejan en paz porque ya no eres una amenaza.

—Qué bien, mi libertad depende de hacerme la tonta —digo, y se ríe. Doy un trago al café y se pone a recoger libros—. ¿Trabajas aquí?

—Sí, la biblioteca la suelen cuidar estudiantes. No muchos trabajadores quieren estar tan lejos de la ciudad. —Es un poco exagerado porque como mucho tardas veinte minutos en llegar a la ciudad, pero lo dejo pasar—. Por eso hay trabajo en la universidad si te quieres sacar un dinero extra.

Yo creo que no hay más gente de la ciudad porque no quieren testigos de las putadas a los becados.

—Pues me encantaría trabajar aquí, es un sitio precioso. La parte central se parece a la casa de La bella y la bestia .

—Eso pensé yo.

Lo ayudo a colocar un poco porque estoy agotada. Al final relleno un formulario para trabajar en este lugar y me marcho a dormir. No me despierto en más de día y medio. Y a nadie parece importarle. O eso creo hasta que, al despertarme, veo un libro sobre mi mesita con una nota:

Lo que pasa cuando se juega a ser dios... Acabas destruido. Léelo, te gustará.

Pienso que es de Dorian, pero no: la firma Marvin.

Lo ha debido de mandar y lo han dejado en mi mesita.

Me siento tonta por mi primer deseo de que fuera cosa de Dorian; él solo jugó conmigo.

Lo peor fue que cuando me llevó a la cabaña y me curó me pareció ver algo bueno bajo todas sus capas de indiferencia.

Algo que no concuerda con la imagen fría y despreocupada que quiere dar, y luego está el latido de mi cuerpo.

Ese temblor por tenerlo cerca. Vibro a su lado como una hoja ante el suave viento.

Y no me gusta. Por eso me siento tonta al haber deseado su preocupación.

Bueno, al parecer sí se han preocupado de si estaba viva. Algo raro. Pero, cuando salgo del cuarto, Dafna y Mina muestran alivio.

—Así que tienes un nuevo amigo muy sexi —me dice Dafna.

—Tal vez.

Ambas se ríen y proponen ver Friends juntas en plan maratón. Me dejo llevar y no se está tan mal aquí, lo que me da miedo. Es más fácil sobrevivir en un entorno hostil si no te importa nadie. Si ellas me importan, no podré mirar a otro lado en los juegos.

El problema es que tras un episodio ponen otro y no me muevo. Me quedo con ellas, como he hecho ya más de una vez desde que llegué. Si mi abuelo paterno me viera se enfadaría, pensaría que esto me está debilitando. Y seguramente prepararte para algo no es lo mismo que vivirlo.

Queda poco para empezar las clases y por eso cada vez hay más gente.

Algunos becados esperan casi al último día para evitar ciertas novatadas.

Es comprensible. El líquido que me hicieron tomar era una bomba.

Y, aunque mi abuelo Uriel me obligaba a beber para tolerar el alcohol, eso fue demasiado, sumado al golpe en la cabeza.

Voy hasta la biblioteca y devuelvo el libro a Marvin. Lo veo al fondo, ordenando libros.

—Buenos días —lo saludo. Se gira y sonríe hasta que ve mi cara horrible por la hemorragia. Me han examinado en la enfermería del centro y no tengo nada de gravedad. O eso dicen ellos.

—Buenas, qué cara.

—En realidad soy más fea. —Eso lo hace reír. Luego le doy el libro—. Gracias.

—¿Ya lo has leído?

—Sí.

—¿Te ha gustado?

—Está muy bien y el hombre nunca dejará de jugar a ser dios.

—Cierto, pero a algunos se les sube más a la cabeza que a otros.

—Eso sin duda.

Lo ayudo un poco a recoger y me dice que pronto sabremos si me contratan o no. Nos damos el número de móvil y antes de ir a mi cuarto subo a la azotea. Pienso que es por contemplar el atardecer, pero cuando veo a Dorian apoyado en la barandilla dejando que el cigarrillo se consuma sé que mentía.

Era por él y eso me aterra más que cada una de las pruebas.