Capítulo 1
A BBI
Ya no hay vuelta atrás. Voy de camino a un internado que puede ser para mí un infierno.
Aunque mi abuelo se ha encargado de prepararme para este momento.
Es todo o nada. Como nieta de Uriel Nelson, mi destino estaba escrito antes de nacer.
Una herencia y una cláusula que podía devolverle todo antes de su muerte.
Mi abuelo es un hombre frío y cruel, que ha centrado toda su vida en engendrar hijos listos para llevar a cabo sus fines.
Porque el que consiga vencer heredará, con su padre, toda la fortuna de mi abuelo.
Os podéis imaginar la cantidad de primos y hermanos que tengo.
Para ellos, solo somos rivales. Por eso, en la mansión de mi abuelo, me puteaban durante mis entrenamientos, porque odiaban que yo fuera más lista y pudiera conseguir ser quien recuperara la herencia de los Nelson.
—Si consigo tu herencia seré libre y nos dejarás en paz. —Mi abuelo me miró desde la cama tras su último ataque al corazón.
Clavó sus ojos azules en mí y asintió.
—Más te vale conseguirlo, porque si no lo haces... tal vez tome represalias contra quien más quieres.
—No serás capaz.
—No falles o sabrás lo cabrón que puedo llegar a ser.
—Te odio.
—Pero quieres a tu madre y a tu abuelo Hadrian. Por ellos harás lo que sea. Ve y saca la mejor nota y serás libre.
Me tendió unos informes sobre los hijos de los herederos y me los llevé al viaje. Los he revisado miles de veces. He tomado notas de lo más importante sobre los que se creen dioses en ese internado. También sobre mi abuelo. Antes, todos ellos eran amigos.
C INCO FAMILIAS IMPORTANTES IMPLICADAS
Nosotros. Los Nelson: la universidad está a nuestro nombre.
La gente cree que mi abuelo cedió su herencia a su mejor amigo para que restaurara la vieja mansión o palacio (es enorme) con el fin de formar grandes mentes (mentira, mi abuelo dice que solo lo hizo para limpiar el buen nombre de su familia porque su padre se había visto envuelto en líos de faldas y así la gente hablaría de su gran obra en vez de eso).
Ahora mi abuelo (el desgraciado al que odio con todo mi ser) puede recuperar su herencia cuando uno de sus descendientes saque la nota más alta de su promoción tras un año lectivo. Ahí es donde, por desgracia, entro yo.
L OS QUE SE CREEN LOS DIOSES (ES TAN RIDÍCULO TODO ESTO QUE ME DA LA RISA)
Los Wilson: la mansión es suya. El primer Wilson, Benicio, fue rector y director del internado (todo para él, para que nadie dude de su gran egoísmo; seguro que es un capullo, por eso años atrás era el mejor amigo de mi abuelo, tal para cual).
Su nieto es Dorian Wilson y se espera de él que herede todo y se haga cargo de este lugar.
Dorian es muy guapo y se nota que lo sabe, que sabe lo jodidamente sexi que es (por suerte llevo puesto un antiidiotas para no caer en sus redes).
Su abuelo tiene otros descendientes, pero los ignora por no estar a la altura de sus exigencias, como sí lo está Dorian por ser superdotado.
Vamos, lo que dije, un hombre ejemplar, y luego la gente se cree que le importan un pimiento los estudiantes...
Los Harris: no aportaron nada, pero se creen superiores al resto por ser una de las familias implicadas en esta universidad desde sus inicios.
Actualmente son ellos los que gobiernan la universidad.
La hija del rector, Idelia, está en la universidad para joder a los novatos y casarse con Dorian Wilson.
Rubia, de grandes ojos azules e hija única.
Se cree la mujer más hermosa de este planeta y ha sido la cara visible de varias marcas de perfume.
Va a muchas galas y todo lo que lleva se convierte en lo más vendido (no la soporto).
Los Adams: son otra de esas familias que, sin aportar nada, están viviendo del cuento (a saber por qué).
Salvo por el hecho de que el director es uno de los suyos.
Luego está Edey Adams, le va la fiesta, el despilfarro y sigue aquí por ser hijo de quien es.
Sus notas son bajas y, aunque es guapo, la suya es de esas bellezas que tienen algo tan oscuro que te da escalofríos, y no en plan sexi.
Los Scott: les ha venido muy bien vivir del cuento durante años.
Son ricos y poderosos como el resto. Hermes Scott es un capullo que sabemos que no estudia nunca y aprueba a golpe de talón.
Hijo de papá y el pequeño de tres hermanos, desde que nació, su mayor afición es gastarse el dinero de sus padres.
Ha estampado varios coches y ha tenido problemas con la policía.
Nada que por una cuantiosa suma solo sean rumores.
Cierro las notas y miro una foto de Dorian Wilson: no sé por qué, más de una vez vuelvo a sus ojos aguamarina. Es un mujeriego sin corazón, eso es todo. Y, cuando lo tenga delante..., solo será uno más. Por muy sexi que sea.
Bajo y voy hasta la ciudad cargando mi maleta. No tengo ganas de ir al internado. No me apetece meterme en ese lugar. Por eso entro en una cafetería a disfrutar de un trozo de tarta y un café.
No quiero que la ansiedad me invada. Sé qué se espera de mí.
Qué debo hacer. Sé que cuando las cosas se pongan mal puedo volar con mi imaginación lejos, muy lejos.
Abro un libro de mitología y me pongo a leer y tomar notas.
No me sirve de nada, pero me relaja. Cuando llego a la historia de Psique y Eros, veo a Eros dándole un beso a Psique para traerla de vuelta de la muerte.
Al final, el amor rompió las cadenas más fuertes. Y la hizo libre.
Es mi historia favorita y a veces sueño con un amor tan fuerte como el de ellos.
Paso la página y veo una nota de mi abuelo Hadrian:
Querida nieta,
Sabía que llevarías este libro y mirarías la foto de Eros y Psique. Solo quiero que recuerdes que, cuando lo que te rodea te ahogue, siempre puedes volar lejos con tus sueños. Se puede encadenar un cuerpo, pero el alma vuela libre entre nuestros sueños. No lo olvides. Y llámame si me necesitas.
Mi abuelo y su hija, mi madre, no saben mucho de lo que va a pasar aquí, ya que les he ocultado todo, incluidas las pruebas a las que me sometía mi abuelo Uriel, pero mi otro abuelo no es tonto. Sabe que no soy feliz.
Pongo en el móvil uno de los vídeos de mi abuelo.
Es mago y tiene un circo que viaja por medio mundo.
Su espectáculo es famoso y él también. En el vídeo se ve cómo lo meten en una caja llena de candados.
La gente aguanta la respiración mientras cuentan y de golpe está sentado entre el público y la gente aplaude entusiasmada, hasta el que estaba a su lado.
—¿Cómo es posible que no te vean si te sientas a su lado? —le pregunté una vez.
—Porque el truco de un buen mago es distraer a la gente para que miren y piensen lo que tú quieras mientras obras la magia. —Me revolvió el pelo y lo miré impresionada.
Apago el móvil y tomo aire. Toca ir al internado. Toca cumplir con mi cometido e ir contra todos con tal de ganar.
Esta becada tiene mucho que decir.