Complot en la laguna de Venecia CAPÍTULO 2º
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CAPÍTULO 2º

Al finalizar el ágape, con la lancha de Pietro se dirigen a La Fenice. Al llegar, entran en el edificio y el bedel les acompaña hasta el despacho del director, Jean Carlo.

—Bienvenidos, ¿han avanzado en la investigación?

—Voy a serle sincera: o nos dice lo que sabe o lo detendremos acusado de obstaculizar a la justicia.

—Le aseguro, inspectora, que no sé nada; la señorita Fanny era muy reservada con su intimidad.

—Lucas, espósalo y volvamos a la comisaría. Llama al juez; lo quiero en prisión preventiva hasta que hable y cuente lo que sabe.

—No, no, le diré lo que sé. En el camerino de la soprano hay varios cuadros colgados y una máscara veneciana de yeso insertada en la pared; entre camerino y camerino hay un espacio, un pasillo estrecho donde puedes entrar.

Cuando llegas a la careta, pones la cabeza, separas una pieza de yeso que está a la altura de los ojos y se puede ver lo que pasa dentro, en el camerino.

—Vaya, qué curioso, ¿así es como espía a sus actrices?

—Lucas, apunta un nuevo cargo: acoso.

—No, espere, le explico: Fanny tenía un amante, pero no sé quién era; también tenía relaciones con una mujer, que tampoco sé de quién se trata. Todo era como un juego: llevaban antifaces, se desvestían jugueteando y bebiendo, pero nunca los tres a la vez.

—Seguro que un hombre como usted, que conoce un montón de

gente, ¿no conoce a estas dos personas?

—Se lo juro, solo puedo decirles que la mujer tiene un dragón tatuado en la espalda y una serpiente entre sus pechos; el hombre tiene tatuada la cara de un león verde en el pecho.

—Muéstrenos el sitio desde donde curioseaba. —El historiador Pietro comenta:

—Esto cada vez está más interesante, me encanta.

El gerente, acompañado de los tres visitantes, baja al piso donde están los camerinos.

Les muestra que entre puerta y puerta de cada camerino hay un plafón que representa una decoración floral; en la parte superior destaca un girasol.

Si aprietas el centro del girasol, se abre una portezuela que da paso a un estrecho pasillo donde se encuentra el mirador.

—¿Todos los camerinos son iguales?

—No, señora, solo el de las tres estrellas tiene mirilla.

Los inspectores y el historiador entran en el pasillo, localizan el mirador y observan que, efectivamente, desde allí se tiene una clara visión de lo que ocurre dentro de la habitación.

—¿Quién más conoce la existencia de esta mirilla?

—Nadie.

—Entonces está claro, el Voyeur es usted, Lucas añade otro cargo al señor director.

—Jean Carlo, le comunico que no puede abandonar la ciudad; es posible que lo necesitemos más adelante. Deme la dirección donde vivía la soprano.

—Vivía en tierra firme en el continente, en Vía Torino cerca de la salida del Puente de la libertad.

—Gracias. Ahora queremos volver a revisar el camerino.

—Sí, cuando terminen avisen a Mauro, el bedel.

Cuando entran en la estancia, explican a Pietro cómo encontraron la escena del crimen. Mientras Lorena le explica a Pietro los detalles, Lucas vacía el armario y abre la puerta secreta.

—Pietro, aquí lo tienes, oscuro y tenebroso.

—Entremos.

Los tres encienden las luces de los cascos, las linternas de mano y se adentran en el corredor.

Cuando llevan recorridos unos metros, encuentran el primer dibujo en la pared: un león alado con un triángulo en la parte inferior.

Hacen la foto y siguen. Unos cien metros más adelante, llegan a una especie de rellano con otro dibujo, otro león alado, pero este, en la parte inferior, tiene un círculo.

A mano derecha hay una puerta; la abren y da a la calle donde está el Puente de la Piscina, que cruza el Canal de Barcaroli.

A mano izquierda hay otra puerta con el león alado con el círculo en la parte inferior; al abrirla, hay un embarcadero del palacete que hace esquina y la entrada a la vivienda.

Entre las dos puertas encuentran una escalera de caracol estrecha, de peldaños altos, que permite descender más profundamente, consiguiendo que el corredor continúe por debajo del canal antes mencionado.

Treinta metros más y encuentran otra escalera que los devuelve al nivel anterior.

Siguen andando; cada cierta distancia encuentran el dibujo del león alado con el triángulo o con el círculo.

—Este tramo no sale en el mapa que os he enseñado; o es un tramo que nadie ha descubierto o deliberadamente no lo dibujaron en los planos para que fuera secreto de verdad. Miraremos si sale en otro.

Llevan más de dos horas recorriendo el pasadizo, cuando encuentran otro rellano donde el pasillo se trifurca, uno va a la izquierda y es el origen de una escalera de peldaños de piedra con una puerta al final, con un dibujo del león con el círculo, que está cerrada.

A la derecha sigue unos cien metros más y encuentran una puerta, la abren con precaución y se percatan de que están en algún lugar de la Basílica de San Marcos, regresan al rellano y más a la derecha siguen andando, unos ciento cincuenta metros, allí encuentran otra puerta, que al cruzarla descubren que están en un pasillo del Palacio Ducal.

—Regresemos.

Abandonan el Palacio bajo la mirada curiosa de los turistas que están visitando el Palacio, ya en la Plaza de San Marcos.

—Pietro, ¿qué te ha parecido?

—Sin duda lo usaban gentes de algún Palacete, de la Basílica o del Palacio, para affaires con los actores, actrices o quien sabe, que no querían que fueran reconocidos, regresemos a mi casa, veremos que indican las crónicas y buscaremos el significado de los dibujos.

Tenemos que pasar por el teatro a buscar mi lancha.

Los tres van andando por las callejuelas hasta La Fenice. Allí, con la barca de Pietro, van a la jefatura de policía, donde deja a los inspectores, y él regresa a su casa.

Cuando llega a su residencia, sube directo a su rincón; la curiosidad del historiador por conocer los hechos le corroe.

Al día siguiente, ya es mediodía cuando Lorena y Lucas llegan a la comisaría. Al entrar, uno de los uniformados que está en la puerta les indica que tienen una visita que los está esperando en su despacho.

Cuando llegan a su mesa, allí sentado encuentran a Pietro.

—Buenos días, ¿habíamos quedado?

—No, pero he pasado toda la noche revisando mapas, planos, símbolos, crónicas de la época y hechos históricos sucedidos desde hace siglos; quería contároslo.

—Nosotros hemos ido a la vivienda de Fanny, la soprano; después te lo contamos. Ahora dinos qué has descubierto.

—Los Vénetos, una tribu del siglo VIII a.

C., vivían en esta región, a la que le dieron nombre, y adoraban al Dragón de la Laguna, una creencia plagada de misterio, ocultismo y sacrificios humanos.

Ya en el siglo V d. C. se fundó de forma oficial la ciudad de Venecia.

Con la llegada de los romanos que se refugiaban de los ataques de los bárbaros, se creyó que el culto al Dragón de la Laguna desaparecería, pero fue todo lo contrario: con la llegada de Abramelin el Mago tomó más fuerza.

Ya en la Edad Media también tomaron fuerza la magia negra y el ocultismo.

En el siglo XV, Venecia se convirtió en el centro de rituales satánicos, pues aparecieron varias sectas, destacando por encima de ellas la Orden del Dragón de la Laguna.

En aquellos tiempos destacan personajes como Viad Tepes y Magnum di Pietro; algunos palacetes de la ciudad se convierten en lugares del mal.

En ellos se practican rituales de muerte, ocultismo y magia negra.

Entre los siglos XVI y XVII no era raro ver flotando en los canales cadáveres desangrados.

—Pero ¿todo esto qué tiene que ver con el caso?

—Espera y lo veras, el edificio del mal más terrorífico es Ca’ Dario, fíjate que he dicho, es, no era, porque actualmente mantiene su condición de terrorífico.

Lo construye, en el siglo XV, Giovanni Darío como dote para su hija Marieta que se casaba con Vincenzo Bárbaro, al final de la obra se celebró un rito al Dragón de la Laguna, desde este momento extrañas muertes y sucesos han sido constantes, tengo documentadas varias muertes.

En 1840 fallecidos los Darío y los Bárbaro, compra el palacete, un extraño personaje, Arbitt Abdoll, asociado a grupos esotéricos, un día desaparece sin más.

Entonces compra el edificio el poeta Henri de Reignier, que atormentado por raras sensaciones y visiones se suicida.

Charles Briggs es el nuevo propietario, un entusiasta de la Magia Oculta y el Vampirismo, miembro de la Orden Verde de Venecia que llevaba años en la ciudad, celebraba orgias de sexo, sodomía y sangre, con frecuencia aparecían cadáveres flotando en las cercanías de Ca’ Dario.

En 1970 el propietario es Kim Lambert que muere apuñalado en el salón, asesino desconocido.

En 1979 Giordano de la Lance, se instala en el edificio y muere asesinado de un fuerte golpe en la cabeza, nunca se supo que pasó.

En 1993 Raudo Gardini un multimillonario de la época lo compra, un año después está totalmente arruinado y se suicida.

Actualmente según Guido Spadaforte cerca del Campo de Santa Margarita se sigue reuniendo la Orden Verde de Venecia para realizar ritos satánicos y en Ca’ Dario se sigue reuniendo la Orden del Dragón de la Laguna convertida en una organización criminal.

Pero el lugar con mayor actividad Satánica, Vampira, ocultismo y magia negra es sin duda la isla cementerio de San Michele.

—Insisto, Pietro, ¿qué tiene que ver con el caso?

—Los dibujos que vimos en el corredor son los símbolos utilizados por estas organizaciones, el León Alado con el círculo es de la Orden Verde de Venecia y el León Alado con el Triángulo es de la Orden del Dragón de la Laguna, os puedo asegurar que están vigentes y tienen que ver con el caso, el hombre amante de Fanny tenía tatuado en su torso la cabeza de un león verde y la amante mujer tenía tatuado un dragón en la espalda, lo que indica que pertenecen a estas organizaciones satánicas y criminales.