Complot en la laguna de Venecia CAPÍTULO 1º #2
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CAPÍTULO 1º #2

—¿Ha llegado el informe del forense o de la científica?

—Ni una cosa ni la otra. Vámonos.

Una lancha de la policía acerca a los inspectores a la casa/palacete situada en el canal de la Pérgola, una construcción de años pero exquisitamente restaurada, la embarcación entra en el embarcadero, iluminado con farolas venecianas, situado en el interior de la vivienda, el muelle es largo y tiene amarrada una lancha, allí descienden los agentes, el uniformado queda a la espera.

Al fondo del amarradero hay la puerta que da a la calle seca y una escalera iluminada con las tradicionales lámparas de gota de cristal de Murano, que sin duda conduce al primer piso, una vez superado el tramo, se hallan frente a otra puerta con un picaporte con forma de cabeza de león, llaman.

Cuando el portón se abre, aparece un hombre. Estatura media, cuerpo atlético, abundante pelo canoso, al igual que la barba bien cuidada, tez morena y vestido con estilo inequívocamente italiano.

—Buenos días. Debéis ser los agentes. Pasad.

Un salón inmenso, bien iluminado por generosos ventanales y ricamente decorado con muebles modernos que contrastan con el estilo gótico veneciano de la construcción, da la bienvenida a los policías.

—Sentaos, soy Pietro; seguramente ayer hablé contigo, señorita…

—Sí, soy la inspectora Lorena Gianotti y él es el inspector Lucas Santos; nos han encargado la investigación del asesinato de la soprano Fanny Picola, a quien mataron en su camerino del teatro La Fenice.

—¿Y a mí para qué me necesitáis? —Es Lorena quien toma la palabra.—

—Hemos estado revisando el camerino donde se encontró el cadáver y llegamos a la conclusión de que allí había dos personas, pero todos los implicados del teatro aseguraron que estaba sola.

Cuando seguimos inspeccionando el lugar, acabamos descubriendo, dentro de un armario ropero, la puerta a un pasadizo, al parecer secreto, con distintos símbolos pintados en sus paredes.

No recorrimos todo el pasillo, pues no íbamos preparados para ello, pero estamos convencidos de que fue por donde entró y se marchó el asesino de la cantante.

Necesitamos un experto que nos ayude a descifrar los símbolos y la trama secreta.

—Interesante, Venecia está llena de pasillos secretos, estancias escondidas y cámaras ocultas, es consecuencia de muchos siglos de intrigas, maquinaciones, traiciones y también de amoríos prohibidos, todo como consecuencia del poder y la riqueza, les ayudaré, subamos a mi rincón.

Los tres suben por una escalera situada en uno de los laterales del salón al siguiente piso, allí hay un distribuidor para acceder a las diferentes habitaciones y también una amplia escalera de caracol para acceder a la buhardilla del edificio.

Cuando llegan, aparece ante sus ojos un espacio diáfano grande, con un techo alto inclinado con varias vertientes que permite estar de pie; unos ventanales que dejan entrar la luz; en el centro, dos mesas antiguas elaboradas con maderas nobles, de gran tamaño; otra mesa de despacho con una silla que haría las delicias de cualquier anticuario; un tercer espacio es ocupado por un enorme sofá de piel, con mesitas accesorias en sus extremos.

Las paredes laterales están cubiertas por estanterías repletas de libros, pliegos de papel, mapas, planos y otros objetos.

La iluminación del techo es con arañas venecianas de cristal de Murano; encima de las mesas, varias lámparas de Tiffany que rematan y concentran el alumbrado.

—Bueno, este es mi rincón, mi santuario. Aquí estudio, escribo, leo y me aíslo del mundo.

—Tiene un palacete precioso.

—Gracias, veamos, aquí tengo planos de la ciudad en diferentes épocas, también de muchos de los edificios más representativos, buscaremos el pasadizo que habéis encontrado y después, cuando tengamos fotos de los símbolos, descubriremos su significado.

Pietro coloca encima de una de las mesas un plano del teatro La Fenice, con las últimas remodelaciones, efectivamente de la parte posterior del edificio en uno de los camerinos está dibujada una puerta y el inicio de un pasillo.

En la otra mesa despliega un mapa de la ciudad, fechado en el siglo XV. En él están dibujados varios pasadizos que van de unos edificios a otros; si bien es verdad que algunas construcciones ya no existen, han sido sustituidas por otras o remodeladas.

—Esperad, tengo un mapa de la ciudad más reciente, de finales del XIX y principios del XX. En él podemos ver los pasadizos encontrados; podemos pensar que otros no han sido descubiertos nunca.

—Mirad, aquí sale de la parte posterior del teatro y llega hasta el Puente de la Piscina, no parece que siga, seguramente el usuario aquí tenía alguna entrada, llegaba y se iba en barca por el Canal Barcaroli, o vivía en uno de los edificios próximos.

—¿Podemos intentar hacer el recorrido?

—Por supuesto. Tened en cuenta que algunos tramos pueden estar inundados o hundidos, pero nos equipamos y lo intentamos. Tengo linternas y móvil para hacer fotos.

El doctor Pietro coge una bolsa que contiene lo necesario para explorar los pasadizos: cascos, linterna, cuerdas; se pone una cazadora, llama a su asistenta, de la que se despide, y le encomienda algunas tareas.

Los tres bajan al embarcadero de la mansión, despiden al uniformado que estaba esperando y con la lancha de Pietro se dirigen al Teatro La Fenice. Lucas comenta:

—Deberíamos pasar por comisaría. El forense ha llamado porque quiere hablar con uno de nosotros; ya tiene los resultados de la autopsia. También están los resultados de la científica.

Cuando llegan a la jefatura, los tres suben a los despachos de los inspectores; allí ya está esperándolos el forense.

—Perdón que os haya hecho venir, pero hay algo importante, es evidente la causa de la muerte, disparo en la frente, pero la mujer estaba embarazada de ocho semanas y tenía restos de un sedante en la sangre. Hemos entregado el feto a la científica para averiguar el ADN y quizás quién es el padre.

—Vaya, el embarazo puede ser un motivo para el asesinato; quizás ser padre no entraba en los planes de su amante.

—Veamos qué dice la científica del análisis de la bebida y de las huellas.

Lucas lee el informe.

Se han encontrado restos de benzodiacepina en sangre a dosis altas.

No se han encontrado huellas ni en la cubitera, ni en la botella ni en las copas, pero en el corcho, como tuvieron que hacer fuerza para descorchar, había restos epiteliales que nos han dado un ADN.

Estamos intentando averiguar a quién pertenece; sabemos que se trata de una mujer y no es la fallecida.

Pendiente la exploración biogenética para averiguar parentescos con el ADN obtenido del feto.

—Vaya sorpresa.

—Nunca había participado en una investigación policíaca, pero creo que me va a encantar.

—Vamos a comer y luego al teatro.

—Permitidme que os lleve a la Trattoria La Divina Comida. Es de un amigo mío: excelentes manjares y buen ambiente.