28 Drew
DREW
—Gracias por venir a verme hoy —empezó mi padre.
Nos habíamos reunido todos en la sala de conferencias principal de las oficinas centrales de Ashford Enterprises. Oliver estaba sentado a la cabecera de la mesa, y aquel espacio silencioso, decorado con paneles de madera, daba más la impresión de ser una biblioteca, que un centro de negocios.
—No os quitaré demasiado tiempo, pero he pensado que, dado el cariz de esta conversación, era mejor que lo hablásemos en persona.
—¿Tenemos que preocuparnos? —preguntó Harrison con cautela—. Porque no estoy seguro de poder asimilar más noticias de última hora.
—Yo igual —afirmó Logan.
Yo asentí también. Me había encontrado mal desde que Emilia y Winston se habían marchado, hacía ya unas semanas.
Cuando llegaba a casa por las noches, iba a sentarme en el antiguo hábitat de Winston.
No había tenido ánimo para desmantelarlo, aunque ya no lo necesitaba, porque una parte de mí seguía esperando volver a ver a aquel pequeñín salir de entre las plantas en cualquier momento, con una flor en la boca.
Me habría gustado mucho tener a alguien con quien hablar, que no me juzgara.
Lo último que necesitaba en ese momento eran más problemas familiares. Estaba tan tenso que no me faltaba demasiado para venirme abajo, y no sería un espectáculo agradable. Mi padre no parecía preocupado, pero últimamente nunca lo estaba. Me daba mucha envidia.
—No, no creo que esto os vaya a sorprender, teniendo en cuenta que llevo un tiempo anunciándolo.
Tenemos que hablar de cómo reestructurar Ashford Enterprises cuando me haya ido.
—Sonrió con cierta ironía—. Un momento, no debería haberlo dicho así.
Tendría que haber elegido otra palabra: cuando me jubile.
Los tres nos revolvimos un poco en nuestras sillas, porque ninguno estaba de acuerdo con el plan, pero hacía tiempo que habíamos desistido de hacerle cambiar de idea. Miré a Harrison pensando que, como era el mayor, era razonable asumir que él asumiría el puesto principal en el grupo de empresas.
Claro, que era yo quien llevaba la división hotelera, que era el negocio original del grupo de empresas y que seguía siendo la principal fuente de ingresos. ¿Cabía la posibilidad de que mi padre pensara en mí como el nuevo jefe?
No estaba muy seguro de lo que pensaba de cada una de esas opciones.
—Sí, os he pedido venir para hablar de mi sucesión. Aún no he contado mis planes a nadie, ni siquiera al departamento jurídico, porque quería vuestra opinión antes de tomar ninguna decisión definitiva.
—Te lo agradecemos —dijo Harrison, y nos miró a Logan y a mí—, pero te aviso de que creemos que vas a cometer un error.
Mi padre inclinó la cabeza y miró sus manos durante un instante, como si necesitara reunir fuerzas para la batalla que se aproximaba.
—Lo entiendo, pero ya he tomado mi decisión, así que hablemos de los siguientes pasos.
—Miró alrededor de la mesa, dejando que su vista se posara un instante sobre cada uno de nosotros—.
Seguramente dais por hecho que voy a elegir a uno de vosotros para que ocupe mi puesto a la cabeza de Ashford Enterprises, pero no voy a hacer eso.
He sido el único líder de este negocio desde que mi padre me dejó a cargo, y sé hasta qué punto el liderazgo puede aislar a alguien.
Sí, he formado un equipo increíble, en el que os incluyo a vosotros, pero al final, todo acaba en mí.
No quiero transmitiros ese nivel de presión a ninguno de vosotros.
Harrison, Logan y yo intercambiamos miradas. Joder, ¿nos iba a decir que vendía el negocio también?
—Por eso, cuando me jubile, vosotros tres pasaréis a ser copropietarios de Ashford Enterprises.
Cada uno de vosotros seguirá llevando la división correspondiente, pero las decisiones que afecten a todo el grupo necesitarán el voto de los tres.
Creo que esta es la mejor decisión para el negocio, porque sé que cada uno de vosotros aportará un punto de vista diferente, pero no se trata solo de eso.
Espero que, al animaros a trabajar juntos de ese modo, estéis más unidos y aprendáis a apoyaros los unos en los otros cuando lo necesitéis, aunque solo sea para que alguien os escuche.
Nos quedamos todos callados, mientras asimilábamos lo que nos estaba diciendo.
Mi reacción instintiva había sido positiva, pero yo no era el único en la negociación, y habíamos tenido problemas entre nosotros a lo largo de los años.
Las cosas iban mejorando entre los hermanos Ashford, pero lo que proponía mi padre era un nuevo nivel en una relación que no dejaba de evolucionar.
Todos estábamos acostumbrados a trabajar solos, y esta nueva situación nos obligaría a considerar siempre un bien mayor.
—He pasado mucho tiempo tratando de hacerlo todo solo —continuó—.
Una de las cosas que más lamento es que, aunque todos formamos parte del grupo Ashford, nunca he tenido la sensación de que trabajáramos juntos.
A todos se nos da muy bien hacer las cosas por nuestra cuenta, pero mi esperanza es que seáis capaces de tomar decisiones en grupo, y trabajéis juntos para mantener el éxito de la marca Ashford.
Aunque nunca lo había pensado, sabía muy bien a qué se refería.
Todos nosotros funcionábamos de forma independiente y, al menos a mí, nunca se me había ocurrido trabajar de otro modo.
Eso era lo que me parecía normal, lo más natural.
Aunque estaba acostumbrado a colaborar con mi equipo, nunca se había puesto en duda que era yo quien tomaba las decisiones.
Nunca había tenido a un colaborador a mi lado hasta… Vaya, joder.
Al oír a mi padre decirlo, se me ocurrió que sería muy agradable no tener que tomar cada una de las decisiones de trabajo, o resolver todas las crisis, yo solo.
Tendría gente a la que recurrir para pedir ayuda o consejo, o para que me espabilaran cuando me hiciera falta.
No me cabía la menor duda de que podría contar con mis hermanos para eso.
Y sentirme menos solo podría resultar… agradable.
Me refería a mi vida profesional, claro.
—Nos haces todo un regalo, papá. —Logan fue el primero en hablar.
—A mí me parece una buena decisión empresarial —asintió él—, pero sí, también es un regalo. ¿Qué os parece? ¿Seréis capaces de trabajar juntos?
Harrison y yo habíamos tenido bastantes encontronazos a lo largo de los años.
A él le gustaba bromear sobre que yo era el favorito de nuestro padre, pero yo sabía que su sonrisa ocultaba mucho dolor.
El hijo mayor solía ser la estrella de la familia, pero en la nuestra, las cosas eran algo diferentes.
Harrison siempre se había llevado mejor con nuestra madre, mientras que yo tenía mejor relación con nuestro padre.
Cuando perdimos a mamá, me pareció que Harrison se había alejado de todos nosotros.
Las cosas habían mejorado mucho, muchísimo, desde que Gwen había entrado en su vida, pero todos estábamos aún tratando de acostumbrarnos a las nuevas circunstancias, y ahora todo cambiaría una vez más.
Yo quería que nos llevásemos mejor, y tenía la sensación de que eso era también lo que él deseaba, pero los dos teníamos personalidades fuertes, y aún estábamos tratando de determinar cómo convivir sin ponernos de los nervios.
En cuanto a Logan, bueno, nuestro hermano pequeño siempre había sido la clase de hombre que seguía su propio camino.
Tal vez, al ser el más pequeño, estaba destinado a intentar dejar su propia huella, en lugar de seguir las nuestras.
Cuando era joven, había recurrido a métodos no muy ortodoxos, como los deportes extremos, salir de fiesta o derrochar, pero todo eso había cambiado al tener un hijo.
Desde entonces, su mundo giraba en torno al trabajo, a Noah y poco más.
Siendo sincero, muchas cosas relacionadas con mi hermano me resultaban un misterio, pero me gustaría tener la oportunidad de conocerlo mejor, y trabajar codo con codo con él.
—Me gusta la idea —dijo Harrison, asintiendo—. Me apunto.
—Y yo —añadí—. Me alegro de que confíes en nosotros.
—Sí, no hay que darle más vueltas —confirmó Logan—. Parece la decisión más correcta.
La expresión seria de nuestro padre por fin se relajó en una sonrisa.
—¡Excelente! Pediré a los abogados que se ocupen del papeleo. Supongo que hará falta tener unas cuantas reuniones con ellos hasta que lo dejemos resuelto. Pero, por ahora, tenemos un acuerdo de caballeros y, cuando todo esté formalizado, emitiremos un comunicado de prensa.
—Y, aprovechando que estamos juntos —empezó Harrison, pero se detuvo un momento para aclararse la garganta—, ¿cómo va lo de la casa?
—Avanza como estaba previsto. —Nuestro padre inclinó la cabeza—.
El invernadero está casi listo, lo que significa que podemos ponerla a la venta una vez que vosotros hayáis tenido la oportunidad de revisarlo todo y decidir lo que queréis conservar.
Voy a mudarme a una casa bastante más pequeña, así que la mayor parte de los muebles y la decoración estarán disponibles y, por supuesto, habrá que ver qué hay en todas esas cajas almacenadas en el ático.
—Hizo una mueca—. Solo Dios sabe lo que habrá allá arriba.
Pero bueno, cuando todo esté hecho, podremos proceder con rapidez.
Candace me ha presentado a un agente inmobiliario fantástico que jura que se venderá en unos días.
Y ahí estaba, la fuerza invisible que parecía guiar a nuestro padre en todas esas decisiones cuestionables.
—Ya, bueno, ¿y de qué va esa historia con ella? —preguntó Logan—. Desde luego que parece ocupar un montón de tu tiempo estos días. Para ser solo una amiga, da la impresión de que tiene mucha influencia sobre ti.
—En absoluto —respondió él con rapidez—. Es solo que prefiero elegir a alguien de quien tenga referencias. Es más seguro.
—Bueno, yo también conozco a gente —intervino Harrison en un tono casi petulante—. Me podías haber preguntado a mí.