Cómo matar a un cisne 70
89%

70

Horas después

E l jardinero se detiene en seco en la entrada del salón con la espalda doblada, las manos apoyadas en las rodillas y el sudor resbalando por la frente.

Cuando levanta la vista hacia Morgan Brooks, la actriz se da cuenta de inmediato de que algo va mal; se da cuenta por la expresión de horror y la tez pálida del hombre que la mira como si hubiera visto un fantasma.

—Necesito que venga.

Morgan no duda en seguir al jardinero. Tiene un presentimiento horrible, por eso no se atreve a preguntar nada más. No se atreve o no quiere saber la respuesta.

Cuando el hombre avanza a través de los árboles que protegen el estanque, el cuerpo de la actriz se vuelve rígido y el aire se le atasca en la garganta.

Morgan camina con la vista clavada en el suelo.

La hierba verde es más escasa en la zona de barro que rodea el estanque.

El agua está demasiado tranquila, no se oyen los pájaros…

Alza la vista buscando a su cisne, a Christian.

Peina el agua, que se vuelve más oscura al llegar al metro de profundidad, y desliza la mirada demasiado despacio porque en realidad no quiere verlo. Pero lo ve.

Hay algo que flota en el centro del estanque. Y es blanco.

El dolor repta por las piernas de Morgan cuando cae de rodillas al suelo y se clava las piedrecitas que hay esparcidas en la tierra. Pero ese dolor dura un segundo y luego se pierde, porque hay otro que viene de dentro y es más intenso que los rasguños que se ha hecho al caer.

El jardinero intenta ayudarla a levantarse.

—¡No! ¡Déjame! —La actriz lo aparta y, desesperada, se mete en el estanque. No se da cuenta del frío, no siente las rodillas, solo camina dentro del agua levantando una espesa capa de tierra que lo vuelve todo de un marrón oscuro.

El jardinero, desde el borde, ve cómo la actriz se abre paso a través de la masa oscura y líquida; ve su vestido negro y la bolsa de aire que se crea en la cola, alzándose sobre la superficie del agua como el vestido de una novia.

Morgan mueve los brazos mientras intenta convencerse a sí misma de que nada de esto es real, que es una pesadilla.

Entonces sí, se da cuenta de que el agua está congelada, de que el pelo se le pega a la espalda y de que le escuecen las heridas de las rodillas.

Aprieta la mandíbula; las lágrimas resbalan por sus mejillas y caen como agujas al agua.

No pierde de vista el cuerpo blanco que flota en mitad del estanque, cada vez más grande y más real, hasta que está lo suficientemente cerca como para estirar el brazo y tocarlo.

El agua ahora es roja. Morgan también se vuelve un poco de ese color. Mancha su vestido y tiñe su piel como si la sangre saliera de ella en vez del animal muerto.

—Christian… —Las lágrimas apenas la dejan respirar porque atan nudos en su garganta—. Dios mío, Christian… Quién te ha hecho esto…

Se pasa el dorso de la mano por los ojos, tose antes de llenar los pulmones de aire, siente que las piernas le pueden fallar en cualquier instante.

—No…, no, por favor… —Morgan tiene los labios descoloridos, la piel más pálida que nunca. Tiembla de arriba abajo por culpa del frío, del dolor y de un odio brutal contra el monstruo que ha sido capaz de matar a su cisne.

También se odia a sí misma por no haber estado en casa para evitarlo.

Hunde los brazos en el agua para pasarlos por debajo del animal y, cuando los saca, la cabeza del cisne cuelga balanceándose pesadamente hacia los lados.

Morgan nunca antes había tomado a su cisne en brazos, pero tiene la terrible sensación de que pesa un poco menos que cuando estaba vivo.

Como si en ese viaje que ha tenido que hacer para pasar a la otra vida, el alma, al abandonar su cuerpo, también lo hubiese convertido en un recipiente vacío.

La actriz mira a su cisne y ve a su hermano; siente que lo ha vuelto a perder.

Observa los ojos negros del animal, completamente abiertos; las plumas blancas que lo envuelven, manchadas de rojo; la sangre y el agua escurriéndose por los brazos que sujetan su cuerpo sin vida. Y entonces asume que todo es real.

No es una pesadilla.

Alguien ha matado a su cisne.

Morgan echa la cabeza hacia atrás y suelta un grito desgarrador .