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E n la terraza de la segunda planta, justo debajo de donde se encuentran Austin y Jack, hay una persona.
Jack tenía razón cuando le advirtió a Austin que tuviese cuidado.
Chloe lleva un rato escuchando la conversación. Ha permanecido con los ojos clavados en el techo desde que le han llegado las voces de sus hermanos.
La cara se le ilumina al descubrir por qué Jack protege a Austin y confirmar lo que ya intuía.
Sonríe enseñando todos los dientes y susurra para sí:
—Os tengo .