Cómo matar a un cisne 58
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L a primera vez que Chloe contactó con Rebecca Collins fue a través de mensajes, justo después de posar en el photocall de la premier de Grace y de que la familia entera pasara a la sala de cine.

Chloe, a escondidas, mientras se proyectaban los dos primeros episodios de la serie infantil de su hermana, enviaba mensajes a Collins para contarle la fuerte pelea que habían tenido Austin y Jack la noche del ocho de julio.

Cuando la premier terminó, la escritora regresó a casa y se sintió vista por todos.

De pronto, sus nueve hermanos podían verla, su madre podía verla, el servicio del hogar podía verla.

Antes de hablar con esa periodista y convertirse en el topo, ella era invisible.

Pero ahora, desde que ha empezado a poner en riesgo la buena reputación de los Brooks —la opinión general que tenía el mundo sobre los Brooks era que los once eran una familia perfecta con una madre igual de perfecta—, Chloe siente que todos, por fin, la ven .

Incluso su madre.

Es el efecto secundario de los que tienen algo que ocultar: las personas con secretos siempre temen que alguien los descubra; los que no los tienen viven más tranquilos.

Chloe ha vuelto a ponerse en contacto con Rebecca Collins en más de una ocasión para darle algunos detalles sin importancia de la vida de los Brooks; lo justo para que la otra siga pendiente de cada uno de sus mensajes.

De hecho, está hablando con ella justo ahora por teléfono.

La llamada se está haciendo desde la Casa del Cisne, en el jardín, con la espalda echada sobre la corteza de un árbol y un libro entre sus piernas, a la vista de todos.

La escritora disfruta de la adrenalina que le provoca que la puedan descubrir.

Sobre todo cuando ve a su madre acompañada por Jack y pasan cerca de ella.

Jack la mira durante tres o cuatro segundos.

Él sabe que ella es el topo. En cambio, Chloe deduce que Morgan sigue sin saberlo: cuando sus ojos azules la miran al pasar, no reflejan ninguna emoción.

Si Jack se lo hubiera contado, no solo su madre habría ido a hablar con ella, también podría haberla echado de casa.

Pero no le ha pasado nada, y así es como Chloe confirma lo que ya empezaba a sospechar: Jack no la ha delatado porque para él es más importante proteger a Austin Brooks y que ella no cuente su secreto.

«Algo pasa entre Jack y Austin», piensa, y luego sigue a su hermano con la mirada. Lo ve desaparecer junto a Morgan entre las ramas de los árboles, los dos siendo engullidos por la vegetación mientras la voz de Rebecca Collins suena desde el auricular.

Chloe decide que a partir de ahora vigilará a Jack de cerca para descubrir qué es lo que hay realmente entre él y Austin.

Quizá lo que descubra no contribuirá a hacer caer más bajo a su madre —aunque sí la desestabilizará—, pero le sigue interesando sacarlo a la luz igual que el resto de los trapos sucios; porque, cuando la rueda gira, no hay que pararla.

Ve que Morgan y Jack se hacen pequeños según se alejan de donde está. Parece que se dirigen al estanque. ¿De qué hablarán?

—Perdón, Rebecca, ¿me puedes repetir lo último? Se te ha cortado.

—Ah, sí, sí. Te preguntaba por lo de la herencia de tu madre. ¿Cómo habías dicho que lo había llamado Maximus?

—«El Juego de Morgan».

—«El Juego de Morgan» —repite la periodista—, me gusta. —Cree que tiene gancho para un titular, así que lo anota antes de que se le olvide—. Y dices que el primero que llegue a mil puntos se convertirá en su único heredero y que los demás tendréis que abandonar la casa cuando Morgan muera…

—Eso es.

—¿No te parece un poco injusto que uno se quede con todo y el resto sin nada?

Chloe sonríe y recuerda las palabras de su hermana Rubí.

—Por supuesto que es injusto, y también me parece bastante cruel, pero así funciona Morgan Brooks.

Esa es la clase de madre que es: prefiere que nos matemos entre todos antes de ponerse a repartir su herencia a partes iguales.

Por eso ha creado todo un sistema de puntos.

De hecho, nos va poniendo en una pantalla las pruebas generales e individuales que debemos superar. ¿Quieres que te cuente más sobre eso?

—Por favor.

La periodista sonríe mientras sostiene el teléfono entre el codo y la mejilla.

Sabe que el número especial de verano que se publica al día siguiente, con Austin y Jack en portada, será un éxito.

Le preocupaba que se filtrase la noticia, pero tampoco le interesaba sacarla antes, porque tendría que haberlo hecho en una publicación digital y eso habría sido como sacrificar a la reina en una partida de ajedrez.

Por eso necesitaba aguantar estas dos semanas: para sacarla en papel y en un formato en el que puede extenderse, publicar todas las fotos que quiera y tratar el tema en profundidad.

Por supuesto, también tiene que ir pensando en cuáles serán las futuras exclusivas que dará sobre los dos hermanos. No puede ser solo un número; debe asegurarse de que los lectores sigan eligiendo leer su revista frente a las de la competencia.

Aquí es donde cobra importancia el papel de Chloe.

Gracias a la información nueva que le está proporcionando, Rebecca cuenta con material suficiente para seguir estirando toda la polémica de la familia Brooks durante tres o cuatro noticias digitales que publicará después del número especial de verano.

Esto para Collins es fantástico. All The News ha sufrido una ligera caída en número de ventas y sus superiores ya se han reunido con ella para pedirle soluciones.

«Necesitamos algo bueno de verdad», le han dicho.

Por eso se está dejando la piel para conseguir algo jugoso; quiere demostrar que ella sigue siendo la mejor en su puesto, que es imprescindible para la empresa.

Los dedos de Rebecca teclean sin parar, recopilando toda la información y preparando las siguientes noticias. Sus jefes le han encomendado la responsabilidad de que los lectores vuelvan a escoger All The News , y no piensa defraudarlos .