31 #2
Maximus abre los ojos dentro del agua y trata de recoger la primera llave.
Se empuja como puede hasta la pared de su izquierda, retorciéndose como un gusano.
La cadena le pesa y limita casi todos sus movimientos, haciendo que la tarea le resulte agotadora.
Cuando sus dedos tocan una de las tres llaves de metal, tarda quince segundos en probar a meterla en dos candados diferentes hasta que consigue abrir el segundo.
Ha pasado casi un minuto entero. Él no puede saber cuánto tiempo lleva dentro del agua, pero sí empieza a notar la falta de oxígeno. Debe darse prisa si no quiere que todo se complique. El problema es que, cuanta más energía gaste, menos aguantará. Por eso su límite son dos minutos y no cuatro.
Tarda diez segundos menos en hacerse con la segunda llave.
Esta vez, acierta a la primera. La llave se desliza con facilidad en la cerradura.
La gira y el candado se abre y deshace la unión entre una vuelta de cadena y otra.
Nota que la cadena se afloja un poco, aunque esta sigue enroscada sobre su cuerpo y no podrá escapar de su agarre hasta que no consiga abrir el último candado.
En el momento en el que se dispone a tomar la tercera llave, el mago lleva un minuto y cincuenta y cinco segundos dentro del tanque y sufre su primera convulsión.
Cinco segundos después, la cuenta atrás llega a su fin.
El 00:00 parpadea de forma constante con un rojo chillón.
Le llega el sonido de la alarma que suena por los altavoces del teatro.
Maximus se imagina las caras de preocupación que empezará a poner su público, eso también es parte de este número.
Además, no hay de qué preocuparse, porque tiene la tercera llave en su poder.
Está tan cerca de conseguirlo que el mago se confía, convencido de que todo saldrá bien.
Incluso se permite pensar en cuántos puntos ganará por esto.
Ya saborea la victoria, el momento en el que sacará la cabeza del agua y recibirá la oleada de aplausos.
Se imagina lo orgullosa que estará Morgan de él por atreverse a realizar un número tan peligroso.
Por primera vez desde que ha comenzado la función, Maximus se relaja y sonríe al sentir que puede tocar el triunfo con la punta de sus dedos.
Entonces llega el golpe de realidad: la llave no abre el tercer candado.
La sonrisa del mago se congela primero y se borra un segundo después.
El público, desde sus asientos, se da cuenta de que el mago parece estar sufriendo un contratiempo. Algunas personas se llevan la mano a la boca, contagiándose de una preocupación cada vez mayor.
—Pero ¿qué pasa?
—Sí, ¿qué hace? ¿Por qué no quita el candado?
—No puede. Creo… Oh, no. ¡Se le ha atascado la llave!
Otras personas, por el contrario, observan el peligroso número que Maximus ha prometido ofrecerles como si estuvieran viendo una cinta grabada.
Están convencidos de que en realidad todo es mentira, y que por eso es imposible que él muera.
En lugar de verlo como un mago, lo ven como un actor que sigue lo que pone en el guion.
—Es para darle más emoción —le dice un hombre a su mujer, creyéndose el más astuto y felicitándose a sí mismo por no dejarse engañar, a pesar de que el chico lleva dos minutos y medio aguantando la respiración y necesita oxígeno.
Pero Maximus no está interpretando ningún papel. Sus convulsiones y su miedo son reales, igual que la desesperación con la que agarra la llave e intenta hacerla girar dentro de la cerradura.
En la primera fila, los ojos de Morgan se abren como platos, Rubí hinca las uñas en el asiento y Bonnie comienza a llorar desconsolada.
En el escenario, con la ansiedad apoderándose de todo su ser y el poco aire que le queda escapando por su nariz como un cuentagotas, el mago sigue esforzándose por abrir el último candado. Puede meter la llave a la fuerza, pero no consigue hacerla girar dentro de la cerradura.
Cuando lleva tres minutos sin respirar, suelta un grito de frustración que se convierte en una cortina de burbujas que se desliza por su cara.
Sin saber qué más hacer, y sintiendo un dolor intenso en el pecho mientras las cadenas lo comprimen y parecen cada vez más pesadas, saca la llave y se la acerca a los ojos para poder verla definida.
Suceden dos cosas. La primera es que parpadea, sin poder creérselo.
La segunda es que maldice en su cabeza: «Espera.
¿Qué…? ¿Qué demonios es esto?». Acaba de descubrir que esa no es su llave.
Parece idéntica a la suya, y ni siquiera sería capaz de distinguirla de la original si no fuera porque en el tallo de esta hay una nota musical grabada.
Ahí es cuando Maximus comprende que no va a liberarse de las cadenas, que el tiempo se le acaba y que pronto morirá, y que lo hará ahogándose dentro de ese tanque, a la vista de todos.
Se le llenan los ojos de lágrimas, suelta la llave y sacude su cuerpo con desesperación hasta que consigue que su cara quede frente al cristal que da al público.
Lo golpea dándole cabezazos con la frente.
—¡¡¡Ayuda!!! ¡Por favor!
Los gritos del mago quedan insonorizados dentro de esas cuatro paredes, pero el miedo traspasa el cristal y hace que algunos se levanten de golpe de sus asientos.
El primero y el más brusco en hacerlo es Austin Brooks.
El actor sube al escenario de un salto y corre por las escaleras para llegar al borde del tanque.
Cuando se lanza, el agua salpica fuera de las paredes mientras él estira el brazo para llegar hasta Maximus.
Los dedos del actor alcanzan la fría cadena de metal que mantiene a su hermano preso.
Tira de ella, pero solo consigue elevar el cuerpo del mago medio metro, y necesita sacarle la cabeza del agua para que pueda respirar.
Nolan, Jack, Natalie… incluso la propia Morgan, también han subido al escenario, detrás de Austin. Los dos primeros corren escaleras arriba para ayudar al actor a sacar a Maximus lo antes posible; la tercera golpea junto a su madre el cristal reforzado del tanque, intentando romperlo desde fuera.
Todo el público se levanta y comienza a gritar.
Para entonces han pasado casi cuatro minutos desde que Maximus ha tomado su último aliento.
Su cuerpo ha dejado de luchar.
Sus ojos permanecen abiertos y apuntan al suelo.
Le sangra la nariz.
Austin, Jack y Nolan empujan el cuerpo de Maximus fuera del tanque para intentar salvarle la vida .