30 Antes
Hace veinticinco años
D aphne y Morgan quedaron en una cafetería cerca de los estudios.
—Me alegra que podamos hablar a solas por fin. —«Sin Adam», eso era lo que Daphne le estaba diciendo entre líneas.
Morgan tenía veintiún años, el pelo rubio dorado, y su nombre había tomado fuerza después del éxito en taquilla de Bella e indomable .
—Sé que mi novio no te cae bien.
—Adam Miller no me parece trigo limpio. Lo siento.
—Tú no lo conoces.
—¿Lo conoces tú, Morgan? Y me refiero a si lo conoces de verdad.
—Llevo más de un año saliendo con él, creo que lo conozco bastante .
—Hay parejas que se pasan la vida entera juntas y que nunca llegan a conocerse.
Morgan se tensó.
—Pues yo sí conozco a Adam. Sé con quién estoy. Así que deja de darme consejos sobre el amor y ayúdame a convertirme en una estrella.
Daphne respiró hondo.
—De acuerdo. Bueno. Como ya podrás imaginar, los beneficios que recaudó Bella e indomable te han abierto muchas puertas. La película fue un éxito rotundo en los cines y el director está contentísimo contigo. Supongo que tú también.
—Sí.
—¿Y por qué parece que me estás mintiendo?
Morgan forzó una sonrisa.
—Estoy feliz. De verdad. Me alegro mucho de lo que conseguimos hacer con esa película.
—Ya veo…
Morgan se removió incómoda en el asiento, como un animal enjaulado que no encuentra la forma de salir. En realidad, había pasado de sentirse orgullosa de salir en Bella e indomable a avergonzarse de ella. Y todo por culpa de Adam Miller.
El bofetón que le pegó su novio por mostrar lo pechos en la película solo fue el principio de las agresiones: «Así que te gusta que te vean desnuda, ¿eh?
Oh, ahora entiendo por qué te dieron el papel a ti.
Porque eras la única tipa a la que no le importaba enseñarle las tetas a todo el mundo.
Seguro que el director te vio la cara de zorra y pensó que tampoco te importaría chupársela mientras te leía el guion en voz alta».
A Morgan se le quedaron grabadas esas palabras de su novio.
Aquello la partió por dentro, empezó a sentirse sucia y se volvió más insegura y manipulable.
El otro, en cambio, nunca sintió lástima por ella.
Adam Miller era un sociópata.
Y Morgan se había enamorado de él.
No tardó mucho en darse cuenta de que su comportamiento no era normal: Adam pasaba de parecer alguien encantador a transformarse en una persona con ataques de impulsividad y agresividad. Estar con él era como lanzar una moneda al aire. Nunca sabías qué te iba a salir.
Aquello era algo que le venía de fábrica, que formaba parte de Adam desde el principio, pero que él mismo se había encargado de mantener oculto hasta ganarse la confianza y el corazón de Morgan.
Al final, el estreno de Bella e indomable solo sacó todo lo que él era. A partir de entonces comenzaron las palizas, los celos, las manipulaciones y los ataques de ira.
Adam aprovechaba cualquier oportunidad para seguir recordándole a Morgan que era una zorra por haber hecho un desnudo y que no había tanta diferencia entre haber salido en esa película y ser una prostituta.
Por eso Morgan no era capaz de pensar en cómo le había ido a Bella e indomable en los cines, sin pensar también en cómo la película había afectado a su relación.
Morgan se irguió en el asiento en cuanto volvió al presente. Miró a Daphne. El olor a café y el ruido de las conversaciones de los comensales la hicieron sentir lejos del apartamento de Adam.
—¿Querías hablarme de algo más? —le preguntó.
Daphne asintió.
—¿Conoces a Isobel Jones ?