Dieciocho #2
—Porque pensé que necesitabas ayuda.
Y eso, se dio cuenta Hali a posteriori, había sido su error. Los guardias de seguridad nunca iban solos a ningún sitio. Tenían orden de ir siempre acompañados.
—Y sí que la necesito. —La mirada que le lanzó Mike era afectuosa—. Necesito tu ayuda en concreto.
—¿Necesitas mi ayuda?
—Busco aparearme.
A Hali se le cayó el alma a los pies. No era solo que fuera algo rarísimo de decir. Era cómo lo había dicho.
—Mataste a Rachel y a Emily.
—No fue mi intención. Rachel estaba en su balcón.
Pensé que recibiría con los brazos abiertos la oportunidad de estar conmigo.
En cambio, me abofeteó… y vi todo rojo. Todavía estaba ganándome a Emily cuando me di cuenta de que tenía que despistaros a Gray y a ti.
Era solo cuestión de tiempo que lo descubrierais.
Pensé que dejar un cadáver en tu patio trasero —literalmente— me haría ganar algo de tiempo. Me equivoqué… gracias a tu novio.
—¿Qué eres?
Era una grosería preguntar eso —Hali odiaba que se lo preguntaran a ella—, pero eso no la detuvo.
—Está claro que eres un paranormal.
—Soy un cambiaformas pantera. Crecí en los Everglades.
—¿Y por qué estás aquí?
—Mi… genética… me convirtió en un bicho raro entre los míos.
Allí abajo valoran la sangre pura, y mi padre era un mago, no un cambiaformas.
Mi madre me apartó de mi gente cuando era niño y solo regresó cuando yo era adolescente, después de la muerte de mi padre.
Eso me convirtió en un extraño, y no les gustó lo que vieron en mí.
—Quizá porque eres un psicópata —sugirió Hali.
Mike curvó los labios.
—Esa es una de las cosas que siempre me han gustado de ti. Siempre eres tan directa.
—Digo las cosas como son —reconoció Hali sin problema—. ¿Cuál es el plan, Mike? ¿Qué crees que va a pasar?
—Creo que vas a venir conmigo. Tengo un vehículo un poco más allá. Podemos dar un paseo agradable por la playa y luego marcharnos. Tu novio está dentro viendo las grabaciones de tu villa. Esperaba que no se tomara la molestia. Aunque eso era mucho pedir. Es demasiado metomentodo para dejarlo pasar.
—¿Y qué va a encontrar en esas grabaciones?
—A mí. Te estaba observando, dándole vueltas a mi siguiente movimiento. Llevas meses siendo mi objetivo principal. Pensaba que tenía tiempo para cortejarte. Y entonces fuiste y te… appareaste … con él.
—¿Puedes dejar de decir «aparearse» de ese modo? Da repelús.
—Pero es la palabra correcta.
—Podrías haberme invitado a salir y ya está.
—No habrías aceptado. Eras una solitaria, o eso creía yo. Él era especial de algún modo. Yo quería ser lo especial de tu vida. Lo que pasa es que no pudiste esperar a que desplegara mis encantos.
Hali tenía una noticia que darle. Jamás sería lo bastante encantador para llamarle la atención. Se planteó decírselo y luego decidió que bien podía ser directa. Al fin y al cabo, eso era lo que le gustaba de ella.
—No perdiste contra Gray. Nunca fuiste candidato. Yo no buscaba una relación cuando él apareció en mi vida. Simplemente ocurrió.
—Simplemente ocurrió. —La voz de Mike sonó apagada, pero la tensión de los músculos de sus hombros le indicó a Hali que estaba a punto de atacar—. No lo acepto.
—No tienes voz ni voto en el asunto. —Hali se mostró firme—. Lamento que te sientas ignorado. —Se corrigió casi de inmediato—. En realidad, no lo lamento. No tienes derecho a nada. No entiendo nada de esto. ¿Estás diciendo que viste a Rachel en el balcón y quisiste… qué?
—Quería un poco de compañía. Solo buscaba una distracción.
Ella… no estaba interesada en lo que yo tenía que ofrecerle.
Creía que le había tocado la lotería con Franklin.
Solo cuando me di cuenta de que él estaba en la habitación supe que tenía que actuar.
No fue algo que pudiera controlar. Igual que tu relación con Gray, simplemente ocurrió.
—Estás enfermo.
—A la mañana siguiente no estaba tan preocupado. Sabía que las cámaras exteriores no me habían grabado. Me aseguré de ello. Pensé que dejaría que las cosas siguieran su curso y me centraría en mi verdadero objetivo.
—Es decir, yo.
—Es decir, tú —confirmó él—. Me quitaste esa idea de la cabeza bastante rápido cuando metiste a tu nuevo novio en el caso. Me enfadé.
—¿Y por eso te llevaste a Emily?
—La vi contigo en el bar tiki. Vi cómo eras con ella.
Solo consiguió que te deseara más, pero sabía que tenía que esperar mi momento.
En lugar de lanzarme a por ti, decidí dar un paso atrás y considerar mis opciones.
Encontrarme con Emily en la playa fue un accidente.
Estaba sola… y borracha. Mi intención era acompañarla de vuelta al complejo y seguir mi camino. Simplemente no salió así.
—¿Tú la…? —Hali no pudo terminar la pregunta. La idea la horrorizaba demasiado.
—¿Me estás preguntando si abusé de ella sexualmente?
—Mike pareció asqueado—. No lo hice. Yo no soy así.
Quería tenerla cerca, explicarle por qué era una buena opción.
Pero se negó a entrar en razón y a escucharme.
Actuó como si le hubiera hecho algo terrible.
Supe que tenía que deshacerme de ella, y cuando tú y Gray seguisteis hurgando… bueno… buscaba una distracción.
—Así que la mataste y la dejaste tirada en mi patio. Eso es… indescriptible.
—Supuse que Gray sería sospechoso. Necesitaba sacarlo de la ecuación, aunque fuera temporalmente.
En cambio, ese detective —si se le puede llamar así— se negó a detenerlo.
Ni siquiera os separó para interrogaros.
No podía mover ficha con Gray pisándome los talones.
Aun así, seguía pensando que tenía tiempo…
hasta el momento mismo en que sugirió revisar las grabaciones de tu villa de las horas previas. Supe que ese sería mi fin.