Coit Tower (Thriller del FBI de Abby Kane 5) CAPÍTULO CUARENTA Y DOS
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CAPÍTULO CUARENTA Y DOS

Solté un suspiro de alivio al contar tres rostros familiares en la habitación. Lucy no perdió tiempo en correr hacia mí y saltar a mis brazos. Con ella en brazos, repartí abrazos y besos a Ryan y a Po Po.

—Mami, ¿qué está pasando? —preguntó Lucy—. ¿Por qué tenemos que irnos? Todavía es de noche.

Por el tono de voz de Lucy, me di cuenta de que no sabía lo que había pasado. —Lo sé, cariño, pero tenemos que irnos a otro sitio.

—¿Vamos a casa ahora?

—No, todavía no.

Atraje a Ryan de nuevo hacia mi lado. —¿Cómo estás? —le pregunté, sin saber cuánto sabía él. Supuse que algo intuía, porque hasta yo podía ver los coches patrulla con las luces intermitentes a través de las ventanas.

Knox habló desde el otro lado de la puerta. —¿Todo bien ahí dentro?

—Estamos bien —respondí.

—La situación está cubierta aquí fuera, literalmente.

Supuse que Knox quería decir que había tapado los cuerpos, sabiendo que aún tenía que sacar a los niños del edificio. Ya me imaginaba que los cuerpos eran de Castro y Lin. Había reconocido sus siluetas. ¿Me había equivocado con Lin? ¿Había alguien más?

Pasé los siguientes minutos disfrutando de mi familia antes de hacer lo inevitable. El B&B era una escena del crimen y tenía que sacarlos de allí.

Las luces de la sala seguían apagadas, y Knox y Copeland nos escoltaron por un camino donde Ryan y Po Po no tuvieran que pasar por encima de ningún cuerpo. Llevaba a Lucy en brazos y le tapé los ojos. No creo que supiera junto a qué pasábamos.

Ryan, en cambio, probablemente sabía lo que yacía bajo esas sábanas.

Desde que Castro y Lin se habían instalado en nuestra casa, había entendido la situación.

Nunca había dado a entender que nada de esto le molestara, pero no podía estar segura.

Aun así, me sentía culpable. Debería buscar ayuda psicológica para la familia.

Una vez fuera, Knox y Copeland nos acompañaron hasta el todoterreno en el que habíamos llegado. Por el camino nos encontramos con House.

—Abby, gracias a Dios que estáis todos bien.

—Estamos todos bien —dije mientras metía a los niños y a Po Po en el asiento trasero del vehículo, y cerré la puerta tras de mí.

House sabía que Lin había sido señalado como posible amenaza, pero no había tenido ocasión de entrar en el B&B. Le conté lo que había visto en el tercer piso, aunque de los demás pisos no podía decir nada, salvo que parecían vacíos.

—¿Castro? ¿Lin? ¿Los dos muertos?

—No pude verles la cara, pero estoy bastante segura de que son ellos los de ahí arriba.

Negó con la cabeza. —Esto no tiene sentido. Eso significa que había una tercera persona.

Asentí. Llamé a dos agentes y les pedí que vigilaran a mi familia mientras House y yo volvíamos a entrar en busca de respuestas.

Las luces de la suite estaban encendidas. Knox y Copeland permanecían junto a los cuerpos, hablando en voz baja. Habían retirado las sábanas, y House y yo pudimos ver claramente que eran Castro y Lin los que yacían en el suelo.

Antes de que pudiera decir nada, Knox habló con voz solemne, a juego con su postura.

—Por lo que vemos, Castro tiene tres hojas de algún tipo clavadas.

Yo diría que son cuchillos arrojadizos. Seguramente los lanzaron desde lejos para inmovilizarlo, pero no fueron suficientes para matarlo.

Tiene el cuello seccionado. Estoy bastante seguro de que eso fue lo que acabó con él.

House y yo nos acercamos más. Me agaché y miré a Lin.

No necesitaba que Knox me lo explicara paso a paso.

Podía ver el mango de un cuchillo que le salía por un lado del cuello, con la punta asomando por el otro.

Me incliné para verlo mejor y luego levanté la vista.

—Creo que sé quién es la tercera persona.